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viernes, 29 de septiembre de 2023

TICO TICO

 El Ecuador era hasta hace algún tiempo un país pacífico, aunque no exento de golpes de Estado ni de robos a transeúnte en Guayaquil, donde se decía que una mujer "tenía que cuidar más la billetera que la nalga", con perdón del lector. Puede que en alguna época, Haití haya sido más pacífico que ahora. Y, desde luego, Costa Rica fue un oasis, al grado de no tener ejército y sí en cambio la reputación de la "pura vida", uno de los países más felices del mundo. Hace algunos años, un asesinato en Limón, en la costa Caribe costarricense, suscitó un escándalo nacional, y, si acaso subían los robos, la válvula de escape era culpar a la inmigración nicaraguense.

      Este país está ahora cerca de otros "cinco minutos de fama", pero por motivos distintos a los que hicieron las delicias del turismo, en particular el ecológico. Los costarricenses, de por sí con el desplome del sistema de partidos tradicional, están pasando por la ola de homicidios más grande de su historia moderna. 2023 ya es el año más mortífero, con más de las 654 muertes de 2022, en un país de cinco millones de habitantes. El año podría cerrar con 900 homicidios. Las muertes son cada vez más violentas, con torturas.

     Costa Rica es ruta de paso de droga entre Colombia y Estados Unidos y Europa. Dos tercios de los homicidios en 2023 se atribuyen a bandas rivales que se disputan el control del trasiego, como en el Ecuador, Haití o incluso el Uruguay. Actualmente, los "ticos" creen que la violencia y la inseguridad son el principal problema del país. Las autoridades apenas empiezan a reaccionar. Van dos Suizas menos atractivas y más violentas: la "Suiza de Centroamérica", la misma Costa Rica, y el Uruguay, "Suiza de América". Para más señas, el gobierno "tico" ha tenido que declarar el estado de emergencia.

      Con Rodrigo Chaves al frente, el gobierno ha decidido emprenderla contra la educación y la salud que eran orgullo del país centroamericano. Más allá de las decisiones presidenciales, el sistema educativo local está en crisis, gracias entre otras cosas a la actitud de la llamada "generación de cristal", a la que no se puede tocar. Chaves dice que "recorta" financiamiento para asegurar "eficiencia", para beneficio del "pueblo". En realidad, de seguir las cosas así, son otros jóvenes "ticos" los que se mostrarán eficientes, aunque no precisamente en los estudios. No estaría de más decir que, a estas alturas, El Salvador es mucho más seguro que Costa Rica. Desafortunadamente, el problema ha llegado también a Nicaragua, hasta hace algunos años uno de los países más seguros de América Latina, ya con Daniel Ortega en el gobierno. Ya no es así. Cabe señalar que, como parte de su "ascendencia Suiza", Costa Rica y el Uruguay tenían junto con Cuba los mayores IDH (Indices de Desarrollo Humano) de América Latina. Cuba puede jactarse menos, también: la delincuencia común está creciendo. No es exactamente cuestión de pobreza, pero sí de precarización de la vida y de una marginalidad que tampoco es nueva, si se recuerda el éxodo del Mariel a principios de los '80. El hecho es que, si se ofrece cabida para todos en "el mercado" y emprendedurismo, no hay que extrañarse que cada uno busque su lugar bajo el sol con los medios a su alcance y sus "capacidades de emprender". Décadas de sostener que "no hay alternativa" no pueden sino provocar que la gente se comporte así, en el entendido de que "no hay alternativa". Por si alguien lo creyó, gratis no era. (da click en el botón de reproducción)



miércoles, 27 de septiembre de 2023

TE LO DIGO JUAN PARA QUE ME ENTIENDAS PEDRO

 En las próximas elecciones ecuatorianas, la polarización patria/antipatria no está lejos de acompañarse de una clara división de clases, aunque se tema reconocer como tal, sobre todo en la izquierda. El candidato de derecha, Daniel Noboa, es sin tapujos el del capital, que no tiene ninguna propuesta de patria, y pretende, como lo demuestra Verónica Abad, candidata a la presidencia, terminar de privatizar todo lo que esté al alcance. El binomio no se esfuerza, ni se toma la molestia de pensar: ofrece "soltar plata" antes de seguir llevándosela, mientras el Ecuador corre el riesgo de terminar de hundirse como Estado fallido. No es seguro que haya análisis más de fondo en la izquierdista Revolución Ciudadana (RC), que como sea es la solución patriótica.

       Pese a las cualidades del ex mandatario Rafael Correa, pareciera haberse heredado el hábito de izquierda de ocultar las críticas y de rechazar la teoría, para ir más a la dimensión "electorera", a riesgo de caer en trampas o perder calidad en lo ofrecido. Como sea, no falta "honestidad valiente" en la RC, como lo ha demostrado el recién excarcelado Jorge Glas, ex vicepresidente de la república y artífice de un cambio de matriz energética durante el gobierno de Correa.

      No se ha reparado en que el ex presidente Lenín Moreno está refugiado en el Paraguay. No basta con pintarlo como sicópata. Glas, quien se opuso frontalmente a Moreno, sugiere que en alguno de sus cargos internacionales, éste fue reclutado, de una forma u otra, para darle la espalda a Correa y traicionar, por cierto que no a cambio de nada, sino de "bienestar para su familia". Lo anterior no excluye una personalidad resentida, pero el entorno internacional dice bastante -ya aparece desde atrás el futuro vicepresidente camaronero Otto Sonnenholzner. No es traición exclusiva de Moreno, sicópata aislado, sino de un grupo dentro de lo que fuera Alianza País. Aunque nacido en la Amazonia, Moreno creció en la sierra y es algo que Correa no ha dejado de considerar: no queda excluído así el hábito del engaño, a reserva de saber cómo pudo hacerse un camino, y el fuero en el gobierno para hacer "lo que me dé la gana", algo muy señorial. El mismo hábito detesta la frontalidad y no excluye el sadismo: es la frontalidad guayaquileña la que le costará a Glas una persecución implacable, de varios años, incluyendo a toda su familia, sin que pueda ignorarse que estuvo dirigida contra alguien inteligente y recto. ¿Como en otros lugares de América Latina, en el Ecuador nada bueno se queda sin castigo? Glas todavía tiene que luchar por recuperar reputación y buen nombre, pese al desvanecimiento de las pruebas en su contra. Pudo haber huido, más teniendo también por ascendencia nacionalidad alemana, pero prefirió encarar la cárcel en el Ecuador.

     Pueden existir quejas del narcotráfico. En la prisión de Glas, sin embargo, las órdenes sádicas no vienen de los bajos fondos o de gente drogada, sino de altos funcionarios y una mujer, ecuatoriana, de tal modo que habría que tener cierto cuidado con la idealización de "la mujer". Ministra de gobierno, muy cercana a Estados Unidos, María Paula Romo está entre quienes ordenan el sadismo contra Glas, que tiene que presenciar por lo demás 25 motines y descuartizamientos, entre otros horrores. Más de un preso orina la celda de Glas o le lanza fundas llenas de excremento: "órdenes de la señora Romo", confiesan después, a veces arrepentidos. Y todo, fabricado. En otro orden de cosas, también se le pueden hacer preguntas a la fiscal Diana Salazar, que no va en busca de narcogenerales conocidos: ella es mujer pero, además, negra. El Ecuador es un país sin aparato de Justicia, pero es algo que se traduce en la impunidad de muchos. No es lo único, puesto que también está una personalidad ejemplar como la de Glas.

      El voto para Noboa, además de voto antipatria y voto abierto para el gran capital, es una predisposición a la injusticia y a la búsqueda de más impunidad, así se presente con rostro joven, o incluso de mujer, como en el caso de Abad. El voto puede disfrazarse de "cultura", aunque no es entendida ya sino como "marca" ("marca-país"), y hasta con algún toque indígena, pero el dinero se mueve entre la posibilidad de seguir despojando adentro y el paraíso fiscal, que involucra a Moreno .sin que sea algo demasiado mencionado- y al presidente saliente, Guillermo Lasso. No está muy claro, si la elección vuelve a polarizarse, por cuánto tiempo podrán borrarse las fronteras de clase en el discurso y reivindicarse una "patria para todos", como si no estuviera claro que no caben todos, salvo por lo que dure en la ficción nacional-popular, más allá de la igualdad ciudadana. La derecha sabe muy bien que, a estas alturas, no queda de la igualdad ciudadana más que la ficción, como lo prueba la completa destrucción del dominio público (en particular por los medios de comunicación masiva) y del derecho (la igualdad ante la ley). ¿Todos los ecuatorianos se merecen lo mismo? En este caso, Moreno y Lasso pueden pasar en Cotopaxi una temporada como la que María Paula Romo, Moreno y otros le hicieron pasar a Glas, totalmente inocente. He aquí la ruta al despeñadero (da click sin irte para abajo). ¿El bien de todos? ¿Incluyendo a la aristocracia financiera y al lumpen?



domingo, 24 de septiembre de 2023

ABRE LA PUERTA: NO SOY DELINCUENTE

 No está de más recordar cómo, antes de ser llevado a cometer un error garrafal que le costó el puesto, el presidente peruano Pedro Castillo fue orillado a ir dejando sus posiciones para irse acomodando cada vez más al "centro". Luego de la caída de Castillo, el espontaneísmo popular de protesta no pudo mantenerse, y no nada más por la represión de la presidente peruana Dina Boluarte, que al parecer no tiene mayor prisa en irse ni en convocar a elecciones.

     No es ningún asunto de "pesos y contrapesos" efectivos, sino de que, después de hacerle imposible la vida a Castillo, el fujimorismo y sus aliados en el Congreso, no sin respaldo estadounidense, por lo demás, se han ido apoderando de distintas instancias del gobierno. Se ha tratado de capturar la Junta Nacional de Justicia (JNJ), el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC) y el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), para terminar de controlar los poderes del Estado y los organismos autónomos constitucionales. Si lo hace el presidente Nayib Bukele en El Salvador o lo intenta el mandatario  Andrés Manuel López Obrador en México, los "demócratas liberales" pegan de alaridos. Si es en Perú el fujimorismo y aliados (Fuerza Popular, Avanza País, Renovación Popular, Acción Popular, Somos Perú), la cosa cambia y avanza sin que nadie chiste. Pareciera que Boluarte está a las órdenes de Keiko Fujimori, hija de Alberto Fujimori y varias veces candidata a la presidencia peruana, sin que tampoco importen los antecedentes delictivos de la familia Fujimori, que no son pocos. Parece cada vez más un asunto de clase, pero que tiene extraviada a la izquierda, luego de haber renunciado a la historia propia.

       La derecha no tolera mayormente ninguna concesión a los de abajo, salvo si se trata de ciertas medidas de ayuda social que permitan relanzar ocasionalmente el consumo, para beneficio de la iniciativa privada. Dicho sea de paso, la persecución contra el ex presidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia ya no tiene bases sólidas: los "testimonios" de Odebrecht en Brasil han quedado sin valor (la Corte Suprema de Brasil invalidó las pruebas y anuló la autorización para declarar en el Perú), y Marcelo Odebrecht no se presentó al juicio por lavado contra Humala. Seguir contra el ex mandatario no es más que "paralizarlo" políticamente e insistir en desacreditarlo. Es algo similar a lo que se intentó contra quien fuera vicepresidente ecuatoriano, Jorge Glas. Tampoco parece que a los "demócratas liberales" les importe en especial -o en algo- el uso de la Justicia para fabricar culpables, en lo que, según se ha dicho aquí, no es tanto una "judicialización de la política" como una "politización de la Justicia", a la que no son ajenos los medios de comunicación masiva. El progresismo latinoamericano calló en el caso de Humala, pero también ante todas las fabricaciones en pleno libertinaje contra Castillo, lo que supone el uso de la ley para delinquir. Los "demócratas liberales" no se apersonan a dar grandes lecciones de moral más que cuando el clasismo lo amerita. Para ponerse un poco más a la huachafería (da click en el botón de reproducción).



jueves, 21 de septiembre de 2023

LA SUIZA ENDULZA LA VIDA...

 El Uruguay es un país que fue llamado por mucho tiempo "la Suiza de América", poco antes de convertirse en una Suiza con guerrilla urbana y luego en una Suiza con militares y represión.

     Difícilmente se dice, pero la contracara del Uruguay más bien sencillo en comparación con la Argentina fue el país fabricante de figuras clasemedieras como Mario Benedetti o Eduardo Galeano. En esta longitud de onda, hubo que tragarse el último tiempo del izquierdista Frente Amplio, con José Mujica, gurú estanciero y próximo del libro de autoayuda y de la tontería en nombre de "la vida". Con Mujica se legalizó la marihuana y se dejó de atender uno que otro signo precursor de problemas, como el lavado de dinero.

     Luego regresó la derecha, sin que se conozca la menor autocrítica del Frente Amplio, ni se diga de Mujica, que siguió con las "cosas de la vida". No era nada más cuestión de una pequeña dosis de marihuana para fines lúdicos. En el Uruguay se fue incrementando la rivalidad entre bandas por el trasiego y también el consumo de cocaína y metanfetaminas. Se pasó así del lavado al país de tránsito al de consumo de drogas duras. No fue todo: con la derecha se afianzaron narcotraficantes locales, algo de lo que no se hablaba, y desde luego que el derechista gobierno de Luis Lacalle Pou, del partido Nacional, llegó a confirmar que rara vez gobierna la derecha sin el crimen organizado. La droga empezó a llegar con más fuerza vía el Paraguay y la hidrovía Paraguay-Paraná, pasando por Rosario, importante ciudad argentina, para salir a Europa vía Montevideo, capital uruguaya. Así anda la otrora "Suiza de América", aunque tal vez sea excesivo el mote de "Narcoguay".

     Los vínculos con parte de Bolivia -otra vez Santa Cruz- se evidenciaron con la captura en este país de Julio Luis Deal Barrios, narco con abierto apoyo a Lacalle y el partido Nacional. También fue capturado Jorge Pérez Betancor, narco de la alta sociedad uruguaya. Ambos han estado ligados al más importante, el también narco uruguayo Sebastián Marset. Hay más: gracias a gente como la mencionada, Uruguay está convirtiéndose también en fabricante de drogas sintéticas. Los criminales uruguayos trabajan en asociación con brasileños y argentinos. El problema está en las autoridades uruguayas: algo pasa que crece la descomposición y es desde Uruguay que empieza a llegar droga incautada en Alemania.

     Que sea gente asociada con la derecha es menos extraño de lo que parece. El dictador chileno Augusto Pinochet fue uno de los pioneros del narcotráfico en el Cono Sur, al mismo tiempo que en Bolivia fue en los años '70, bajo la dictadura de Hugo Bánzer, que la muy blanca y decente Santa Cruz se fue enriqueciendo con actividades no tan decentes, pero a la vista de quien quisiera verlo. Luego hubo que disimular un poco más, después de la abierta narcodictadura de Luis García Meza. Pareció que debía atenderse la ruta hacia el norte, Colombia, desde Bolivia y Perú, pero se olvidó la salida hacia Europa, a través del poco disimulado narco Estado paraguayo, y resulta ahora que con crecimiento del tránsito a través de Chile y del Uruguay, por mencionar las recientes novedades -y por cierto que uno de los retos para el presidente chileno, Gabriel Boric, junto con el crecimiento del consumo y la distribución internas. Las "dictaduras" que detesta Boric -como la nicaraguense- no tienen estos problemas. En general, hasta ahora con la excepción del brasileño Jair Bolsonaro y del chileno José Antonio Kast, prácticamente no hay gobierno de derecha en Latinoamérica que no esté firmemente amarrado a la delincuencia. Lacalle Pou en el Uruguay no es la excepción. El problema estuvo en que la alternativa parecía ser sentarse en la estancia a hablar de "cosas de la vida". Deben ser típicas de la vida en Suiza y los libros de Mujica, como La felicidad al poder.  Dados sus lujos, sus escalas en Dubai y sus cuentas, Sebastián Marset debe creer algo similar que el otro con su vochito y su casita. Antes no era exactamente así (da click en el botón de reproducción).




martes, 19 de septiembre de 2023

ASÍ SE LLEVA MÉXICO, ASÍ SE SIENTE MÉXICO

No del todo convencido de la manera en que Claudia Sheinbaum resultó electa candidata oficialista a la presidencia de México, el ex canciller Marcelo Ebrard solicitó esclarecimientos del Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa) y creó una asociación civil, "El Camino de México", a reserva de lo que haga con ella si logra atraer gente. Ebrard, según lo reconoció el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, resulta atractivo en particular en la clase media. Al agarrar su propio camino, es probable que haya querido mantener poder de negociación política, sea dentro o al margen de MoReNa, pero sin ceder a los cantos de sirena de la oposición.
     Jorge Zepeda Patterson es un periodista mazatleco que, de vivir en tiempos de la Revolución, podría haber participado en más de una asonada militar, y no sin entusiasmo. Zepeda no debiera ser criticado como si fuera "independiente", o por cierta simpatía que siente por López Obrador. El periodista ni siquiera ha arribado a la "revolución institucionalizada".
      Es así que, para quien lo entienda, para Zepeda no está claro el futuro de Ebrard, es decir, no está claro ni su programa, ni su decisión de hacerse de un poder propio de negociación, sino que todo es asunto de dependencias personales. Fiel a López Obrador, Ebrard no lo es a MoReNa ni a Sheinbaum, habida cuenta de los métodos de ambos. Para Zepeda, es como sigue: no cabe en MoReNa porque "es Claudia", ni en el Frente Amplio porque "es Xóchitl", de tal modo que, cerradas las candidaturas independientes, queda Movimiento Ciudadano (MC). En este partido, la idea de que se candidateara Ebrard habría despertado recelos, al menos en el "grupo Jalisco" (?), entiéndase que en la facción del gobernador Enrique Alfaro. Dado que Alfaro no parece hacer la unanimidad en MC, coquetearía entonces, con tal de cerrarle el paso a la llegada de Ebrard, con la candidatura de Samuel García, gobernador de Nuevo León, aunque más débil que Alfaro, respaldado por el Congreso local, a diferencia del neolonés. En este caso, García podría probar, pero no para ganar, sino con miras al 2030, lo que debilitaría a Ebrard, es decir que Alfaro renunciaría a sus aspiraciones, de tenerlas, para apoyar a un imposible ganador, García, pero cerrarle el paso a Ebrard, a reserva -seguimos con Zepeda- que Dante Delgado, antiguo conocido de Ebrard, decida otra cosa, en cuyo caso Ebrard desplazaría a la vez a Alfaro y a García, al tener más alcance nacional, si acaso se creara en MC una "corriente ebradista", sumando a los "ebrardistas" de MoReNa y del Partido Verde. El riesgo es que, de aceptar a Ebrard, Dante Delgado fracture al MC en facciones, y no parece seguro que el Verde, a su vez -siempre según Zepeda- se decida a ceder su candidatura para dársela a Ebrard. Así las cosas, resulta que, de optar por salirse de MoReNa y crear un partido propio, Ebrard le haría competencia al MC. Prosigue Zepeda sobre la "corriente de Ebrard": podría seguir en el obradorismo, o en el MC, o "(...) estar en ambos, si en verdad se lo propone, pero sabiendo que no es uno de ellos.". Tal vez esté "(...) en condiciones de probar a todos". Afortunadamente, Zepeda no arma sus maniobras en la realidad, ni con armas, sino en su cabeza, no sin cierto estilo que encanta en algunas columnas políticas. De otra manera, la historia que empieza con "de tres que matan a Carranza, uno, De la Huerta, subleva a medio país en armas porque Obregón se fue con Calles" terminaría en un baño de sangre, por puros asuntos personales y de respectivas facciones o clientelas. En otras palabras, Zepeda nunca pasó por la "revolución institucionalizada", y ni siquiera entiende que Ebrard alegue que MoReNa se está pareciendo al PRI (Partido Revolucionario Institucional), al haber hecho "cargada" a favor de Sheinbaum. Queda la posibilidad de que Ebrard, diciendo imitar a López Obrador, quiera parecerse a Manuel Camacho. Así, tampoco falta el que deduzca que Sheinbaum es Colosio. Lo formidable es la imaginación de Zepeda para la "maniobra revolucionaria", el personalismo y la visión faccionalista de la política, sin que cuente nada más, ni mínimamente la gente que pudiera seguir a Ebrard.  Es al grado que no pasa por la cabeza de Zepeda que Ebrard pueda atraer a gente del Frente Amplio, además de gente del MC, el Verde y MoReNa a partir de un programa que sea enfático en "la clase media", se esté o no de acuerdo. Desde luego, hay versiones musicales de lo que sucede en la cabeza de Zepeda (!pues dale click!), quien ya había decidido que Sheinbaum era la elección de López Obrador, que optó por encuestas para que su decisión parezca la del "pueblo". Otra maniobra, para la cual López Obrador hubiera maniobrado a Adán Augusto López Hernández.
     Aquí nunca hubo institucionalización de nada, ni equilibrio de intereses, ni necesidad de un Estado estable, ni burguesía dispuesta a aceptar las reglas del "equilibrio" (como la de Enrique de la Madrid, que fue alabado en este sentido por el ex líder priísta Manlio Fabio Beltrones). El futuro de México está en cabezas como la del "estratega" de Mazatlán y en las distintas maneras de seguir pitorreándose de quienes trabajan, en vez de pasarse el tiempo en "el modo de relacionarse".


NO ES POR AHÍ

 Es todo un estilo, y va más allá del tipo de invitaciones a comer o a cenar -menos, a desayunar- de intelectuales y universitarios: "ojalá puedas venir, porque van a estar X y Y", etcétera, operación de relaciones públicas y seducción como la que probablemente hizo caer al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, para pasarle luego la cuenta de la señora.

     Es, más bien, lo que se coloca al borde de la fiesta. En el periodo de entreguerras, en México, un gran líder sindicalista hacía parte de su carrera política desde Tlalpan, al sur de la Ciudad de México, con bacanales: los invitados eran convidados a intimar con muchachas del Teatro Lírico. Luego se volvió más frecuente: en la Ciudad de México con "La bandida", o en la de Guadalajara con "La comanche": "amistades", alcohol y mujeres, en apariencia de magnanimidad, pero también para sellar un poco más que amistades; complicidades. El jede de la policía capitalina en la segunda mitad de los años '70, Arturo Durazo, lo hacía a su manera. En otros países, como algunos andinos, es cuestión de saber no irse de la "farra" (la parranda), y de saber caerse -literalmente- de borracho con los "amigos". Hasta hace algún tiempo, también era cosa de saber iniciarse: con los "amigos" que invitaban las prostitutas. En Guatemala era irse a "los tamales": iniciarse entre varios con jovencitas indígenas.

      Cabe decir que son tentaciones: se puede entrar con todo cinismo, o "caer", pero el mensaje difícilmente pasa desapercibido en la mente: la invitación es a reconocerse entre iguales, al menos por un rato (o un buen rato), pero iguales en la "caída" y/o el cinismo, es decir, en la bajeza, de tal modo que la gente se "tenga agarrada". Se le puede preguntar al "periodista donde los haya" Carlos Marín sobre sus fiestas con Bernardo Gómez, de Televisa, en Valle de Bravo, o a Carlos Loret de Mola. Lo interesante es que es imposible que sea gente que salga a decir "me tienen agarrado": sale más bien a ver a quien reduce a la bajeza, llegando a creer que es parte de "la naturaleza humana", si algo hay que contarse. No es nada más cuestión de dinero o "chayote", como se le llama en México: no es simple cosa de venderse, sino de saber agregarle el ingrediente nacional-popular, que consiste en que "todos" sean "iguales" en la bajeza, si no real, fabricada. A falta de decir "me tienen agarrado", y como no es propio de la religión latinoamericana el arrepentimiento (no es América Latina tierra de Dostoievskis, pese a que uno que otro lo pretenda), sale la moral -entendida como la del "grupo"- por delante para no hacer en el fondo más que golpear, chantajear o extorsionar. Es la herencia de una parte del PRI (Partido Revolucionario Institucional), o en otros países, de hábitos de bonanzas petroleras en las que el crudo se convierte no en caudalosos ríos de leche y miel, sino de whisky: rebajar, denigrar, convencer de que hay una "naturaleza" caída y corrupta en todo el mundo, y que no espera más que una ocasión para salir, así sea en el relajo. Un anzuelo bien colocado, o alguien que, para retomar la expresión mexicana erróneamente atribuída a un presidente, "le sepa llegar al precio" (es cierto que otro decía: "ese gallo quiere maiz"). Así que la idea es que todo el mundo aspira a los placeres: mujeres, alcohol, y esa sensación señorial de "podérselas todas". Es posible de combinar con una moral de primera, así esté ausente la ética: bien observada, dicha moral sirve para destruir, no para construir nada, y para exhibir a todos en bajezas reales o supuestas, más cuando la calumnia no quema, pero tizna. Ni siquiera es moderno (en Estados Unidos u otros países centrales suele pasarse por los juicios en tribunales): es el arte militar de buscarle al otro el menor flanco débil, "darle donde más le duela".

     El resultado es la altura "moral" de darse el lujo de la agresión impune: el fuero, otra lindura del antiguo régimen en México y sus "charolazos". Ahora se puede hacer en nombre de "las libertades" -en particular, las de que todo el mundo haga lo que se le dé la gana- y "los derechos": "libertad de expresión" se entiende como fuero, también, es decir, en nombre de una supuesta "crítica al poder" (el ajeno, no el propio), libertad de darle al "público" -es más bien audiencia- un producto adulterado, es decir, la bajeza en nombre de la altura.

     No se está lejos de las encerronas de dos o tres días de un Beltrán Leyva en Tepoztlán con música, mujeres, alcohol y droga. La "idea", lo que algunos llaman "el concepto", es el mismo: tener "agarrados" a los asistentes, convertidos en cómplices, y arriesgar a uno que otro músico incauto no avisado de mayor cosa sobre el organizador de la parranda. Tal vez cierto mundo político, del espectáculo y de la policía sea muy en grande la aspiración de algún intelectual o universitario. Tampoco fueron mucha sorpresa las revelaciones de hace algún tiempo de la hija de Carlos Fuentes sobre éste.

      Todo termina en quién ha obtenido licencia y quién no para carecer de escrúpulos. No los tiene quien está "agarrado" por el grupo de tal forma que ni siquiera hay que dictarle qué hacer. Darse la autorización de agredir es, también, lo que más de un mexicano practica por ya casi 24 años al son de la banda sinaloense, u ocasionalmente, de algún grupo texano: se ostenta el mal gusto, la pésima voz, la peor música, el berrido, con el mismo propósito del periodista que encuentra todas las bajezas, creyendo que, por tener la moral por delante, la suya no se nota. ¿Es degradante? Sin fuerza para rechazarlo, la propuesta es "degradémosnos todos", hagamos de la patología lo normal, al grado de que se goce sin que se note la degradación. Es la antigua bravuconada nacional-popular ya en decadencia, pero cuya oferta implícita de impunidad sigue atrayendo para quien quiera ser "alguien". El producto es de las pocas diferencias entre el Beltrán Leyva y Marín, Loret de Mola u otros, aunque traficar con conciencias no es tan inocuo, al menos hasta el día del cansancio. Ay de las señoras: creen que hay que darle a la gente esta mezcla de oligarca y popular que es el antiguo régimen en picada, como fenómeno morboso. He aquí uno más (da click en el botón de reproducción).




sábado, 16 de septiembre de 2023

LA QUÉ BUENA

 El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador seguramente no escogió al azar los países latinoamericanos que fue a visitar: los más "moderados", Colombia y Chile. Hay todavía cierto "tic" de izquierda que muestra la impregnación rentista en boga, en particular en Occidente: consiste en agarrarse de nombres, palabras y causas sin que importe gran cosa el significado. Ahora es Salvador Allende, el que fuera presidente chileno, por "democrático", no tanto por socialista ni nacionalista, que fue lo que le costó la vida: meterse con los intereses estadounidenses en Chile, entre otros los de la ITT (International Telegraph & Telephone). Se trata de ser de mente abierta, open minded, de pegarle vivas al amor y la fraternidad universal y de no incomodarse con incoherencias. La candidata presidencial oficialista en México, Claudia Sheinbaum, festeja un país "cada vez más soberano" mientras se apresta a darle la estocada con la avalancha extranjera en el nearshoring, por lo que no hay más que soberanía formal, en buena medida de apariencia política -y es un decir cuando el Congreso mexicano ha llegado a ser lugar de campaña por Hillary Clinton de parte de Mariana Gómez del Campo, por ejemplo. El actual gobernador oficialista de Sonora, Alfonso Durazo, les presenta el Plan Sonora a empresas de Taiwan, cuando no se vale tener relaciones al mismo tiempo con Taiwan y la República Popular China (es frecuente que para tratar con la segunda se deba romper con la primera). Oficialmente, no existen relaciones diplomáticas de México con Taiwan, pese a que haya relaciones comerciales. Sólo 14 países en el mundo reconocen a Taiwan y claro, ocho están en América Latina. Mientras Panamá, Honduras (de acuerdo con lo ofrecido por la presidente Xiomara Castro, y cumplido desde marzo de 2023), El Salvador, República Dominicana y Nicaragua rompen con Taiwan, Durazo se acerca de la política de Haití y Paraguay (además de Nauru, Tuvalu, Palau, Eswatini, etcétera). México es totalmente soberano, al grado de decidir a quien irle vendiendo recursos y mano de obra barata, puesto que no existe mayor idea de soberanía económica, salvo en empresas públicas para subsidiar al capital privado, del que nacional queda poco. Con todo, decir que México es "más soberano" suena a "causa", sin que importe el efecto de lo que se hace. También se ha vuelto costumbre tener cierta renta de China -viejo hábito sesentaiochero- y de Rusia, que no es la Unión Soviética, aunque no sirve de nada hablar de "países totalitarios" ni creer que los desfiles militares mexicanos deba organizarlos la embajada de Ucrania (si son soberanos, tampoco se explica que desfilen extranjeros).

     Gustavo Petro, en Colombia, es un experto en incongruencias. Nadie está obligado de congraciarse con Nicaragua y el régimen de Daniel Ortega, pero otra cosa es permitirse adulterar los hechos. Según Petro, la "dictadura" de Nicaragua es comparable a la chilena de Augusto Pinochet, sin que en el primer país haya detenidos-desaparecidos, ni torturados brutalmente (con el sadismo fácil de ciertos chilenos), ni asesinados por centenares por motivos políticos. Que se sepa, ni estado de excepción o de sitio, guste o no que Ortega y señora hayan puesto a una lista de opositores en un avión al exterior quitándoles la nacionalidad. En realidad, la escritora nicaraguense Gioconda Belli, Ortega "peor que Somoza" o la palabra "dictadura" no importan más que para sacar la renta de la causa. Queda en espera el momento en que Ortega bombardee Palacio y asesine a algún Chamorro, o algo así. La eternizada presidente peruana Dina Boluarte tampoco tiene por qué resultar simpática, pero Petro, el "político" que vió el escritor colombiano William Ospina, dijo de la señora que es "fascista": otra vez, el significado real no importa, sino lucirse con la palabrota. Si Ortega le responde a Petro que haga el favor de cerrar las bases militares estadounidenses en Colombia, la cancillería colombiana exige "respeto". ¿Cuándo se es soberano y cuándo no?

     Ortega le espetó a Petro -a quien tachó de "traidor" y "basura"- estar al frente de un Estado narco. Por pasos. Lo de "traidor" es por la antigua pertenencia de Petro a la guerrilla del M-19 y lo de "basura", un arranque. Lo de Petro es otra cosa: colgarse de la renta sin mayor congruencia con quien se lleva la ganancia, hasta cierto punto como el lópezobradorismo. La ganancia inmediata se la puede llevar Taiwan gracias a la ignorancia de Durazo, que debe desconocer por qué son países como Haití y Paraguay que mantienen relaciones con los taiwaneses que datan de tiempos dictatoriales. Durazo debe creer que Alfredo Stroessner es un potencial inversionista (es el fallecido sempiterno dictador paraguayo). No es cosa exclusiva de gobiernos de centro-izquierda: también es sacar para la renta y hacerse de audiencia y rating ponerse al "ahí viene el fascismo" con George W. Bush o Donald J. Trump, cuando no con el húngaro Viktor Orbán o incluso con el presidente ruso Vladimir Putin. Ahora resulta que, repleto de bases militares estadounidenses, con visitas frecuentes de Laura Richardson, del Comando Sur estadounidense, y con un estatuto de miembro asociado de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la preocupación de Petro es el "fascismo" de Boluarte o el "pinochetismo" o "somocismo" de Ortega, mientras, de paso, el presidente Gabriel Boric homenajea a Carabineros, la policía chilena, destacada por su manera no siempre amable de reprimir, en particular tirando a los ojos para dejar uno que otro inservible y ciego. Es lo de menos: como acaban de cumplirse 50 años del golpe contra Allende, hasta los olvidadizos universitarios, metidos hasta las cachas en las "agendas" Demócratas, se cuelgan de la misma renta: claro, no se olviden que también somos, ante todo, muy democráticos, no tan socialistas ni nacionalistas, ni fijados con las empresas transnacionales. Es que no importa empezar a sonar a impostura, con tal de sacar algo. La renta se ostenta y, a la vieja usanza colonial, tenerla es acceder al fuero, que libera o exenta de la ley, hecha para mortales. La renta es para "trascender", cubrirse de gloria, tener clientela y buscar monopolizar la intermediación con el patrón, que manda a la Demócrata de origen puertorriqueño Alexandria Ocasio-Cortez a la ruta latinoamericana -en busca de ganancia- casi idéntica a la de López Obrador (y las seguidas antes por su señora). Ni siquiera rábanos, rojos por fuera: ni "mu" de las medidas económicas de Allende. No nos confundan: somos totalmente democráticos, pero, además, nada materialistas y sí muy espirituales: de "vivir sabroso" -como Francia Márquez, vicepresidente de Colombia, en los aviones del magnate estadounidense George Soros-, y de estar a tono el "día del Grito" con Los Bukis ("que viva el amor", igualito, pero con menos ritmo: da click en el botón de reproducción).

     Luego, Petro puede explicar -junto con más de un periodista antiFARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)- que en Colombia, el mayor productor de cocaína en el mundo, siga aumentando la superficie de cultivo de coca, hasta haber alcanzado niveles récord en 2022, con la cifra más alta desde 2001 (y sin FARC-EP). Desde 2014, la tendencia a la fabricación colombiana de cocaína se viene consolidando, y por cierto que casi la mitad de los narcocultivos está en territorios de comunidades negras, indígenas y en reservas forestales. No es nada más cosa de pedir con López Obrador un "tratamiento más integral del problema": es cuestión de tener Estado para ponerle el "tatequieto" no nada más a los poderosos del café, sino a todos los que aprovechan el desmantelamiento de Estados de por sí débiles, aunque, digamos, "cada vez más soberanos, independientes". Al rato saldrá la Colombia Humana de Petro con algo similar. Está afiliada a la Coordinación Socialista Latinoamericana, que parece profesar el socialismo democrático, el socialismo latinoamericano, la socialdemocracia y... el allendismo (!), junto al progresismo, el feminismo, el latinoamericanismo y la no intervención (en los asuntos de Estados Unidos, probablemente). Es un organismo que no funciona desde 2010. El "allendismo" no tiene peso político: es algo así como la nostalgia antes de que la gente de José Antonio Kast pase por las grandes alamedas, después de desmanes estudiantiles "alienígenas" sin mayor participación de los trabajadores. En fin: ni rojos, ni blancos, sino totalmente verdes, y entienda quien quiera. Para el resto, hablar de "totalitarios" para China y Rusia no lo hace ni Obama: no enaltece hablar como El Mercurio, de Chile, que hizo no poco por tumbar a Allende, ni como la guatemalteca Gloria Alvarez, quien debe creer que Arévalo es Chávez. Qué impresiones tan fuertes, la verdad. La cosa se mezcla con los medios: impresionar, así sea diciendo cosas sin sentido, salvo el de "sacar raja" o beneficio.



AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...