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miércoles, 30 de octubre de 2024

PUNTO, Y...APARTE

 Recientemente, una sexóloga mexicana, ante la insistencia de la audiencia, volvió a pronunciarse sobre la "entrada por la puerta trasera": además de dar datos de que, mientras a muchos hombres les gusta, a una mayoría de mujeres no, digo estar en este segundo lugar, agregando que considera que se trata de una práctica más dolorosa que placentera y que es sucia. Otra vez salió la horda de los llamados "neoliberales" en defensa de la propiedad privada, con la que cada propietario hace lo que mejor le plaza "mientras no dañe a terceros" (querrá decir "a otros", salvo que en una relación de pareja se especifique quién es el "tercero": lenguaje de aseguradora). Hay quien defiende el "amor libre", sin decir "libre de qué"; quien dice que es "libertad de experimentar", como si la cama fuera un laboratorio (en fin, no se trata de prohibir vocaciones científicas); y quien se pone mal porque la sexóloga dijo que le parece algo sucio; es su gusto, como a otros no les gustan los nopales, por la baba. Si alguien tiene otro gusto, pues que diga por qué no es sucio, o no se está discutiendo de nada. Como la Web está repleta de información sobre el asunto, hay hasta quien es explícito sobre lo que ocurre cuando, mientras el uno entra por la puerta trasera, el otro la goza tanto que relaja los esfínteres. En fin, la sexóloga dice que es un lugar donde puede haber bacterias y es más probable que, sin precauciones, se pueda contraer una enfermedad de transmisión sexual. Nada que no conozcan los homosexuales, ni los que, además de lubricante y preservativo, llegan a tener que recurrir al antibiótico. Sobre todo si es la fiesta back room y es de a muchos por noche, tipo San Francisco. Habría que dejarla como en los nopales: a unos les gusta la consistencia y a otros no. Pues bien, en honor a la propiedad privada de cada uno y su libertad y derecho de hacer lo que quiera, y además expresarse libremente, hay a quienes la entrada por la puerta trasera les parece sucio y a quienes no. Salvo que se trate de otra cosa. No es problema de "lo prohibido" ni de lo "pecaminoso", ni tiene interés ser "liberado" y open minded.

      En otro programa, más claro ("Sexo anal"), una psicóloga brasileña dice que no le gusta, pero que no sabe si no le encantará dentro de diez años. La entrevista es con una mujer sudamericana que ya le encontró el gusto. Lo interesante es que es una actriz porno. Ella misma explica, para que no haya confusiones, que no es natural entrar por la puerta de atrás, por una simple cuestión anatómica de "tres aros" que también explica la psicóloga brasileña. No se está diciendo que "no es natural" porque es un "pecado nefando" o algo "prohibido", sino porque es posible demostrar que la anatomía humana, simple y llanamente, no está hecha para "entrar por la puerta trasera"; se explica que con frecuencia se tenga que recurrir a medios artificiales para reducir los riesgos, a reserva de que haya a quien le gusten los riesgos o lo artificial, claro, "mientras no dañe a terceros". También es explicable que, si es cuestión de gustos, haya quien prefiera algo más natural. No es necesario hostigar con que se trata de mojigatería o de temor al riesgo. Cada uno a lo suyo, salvo que se trata no de algo que "siempre ha existido, sólo que ahora se habla", sino de una práctica que ha ido en aumento.

      Esa es la verdadera materia. La explicación de la sexóloga mexicana es que la práctica, antes muy marginal, ha ido en aumento por una razón: la facilidad de acceso a la industria porno. O en gustos se rompen géneros, y cualquiera está en libertad y en su derecho de considerar que le parece sucio; cosas de la pluralidad. O entonces es debatible y, de entrada, puede decirse que todo el mundo sabe que la industria porno no es asunto de sentimientos, sino de "uso" del otro para beneficio propio, así se le llame placer o satisfacción. No hay más que un paso al uso de instrumentos, puesto que el otro es un instrumento u objeto para la satisfacción propia, de tal modo que incluso recibe un salario y vende una mercancía, energía corporal (no el cuerpo, puesto que aquí no se habla de trata o de esclavitud). Es una mercantilización de la actividad sexual y, como negocio, está disponible para deseos y fantasías de quien lo desee. Felicidades para quien considere que entra por la puerta de atrás ante todo para darle un gustazo a su pareja, y para la pareja que da su consentimiento, a su vez, porque quiere ver de lo más feliz a su partner. El problema es que no es de lo que trata la industria porno, ni la actriz porno mencionada, sino de la libertad y el derecho de usar al otro si hay consentimiento de por medio, en cuyo caso se trata de uso mutuo, cada quien para satisfacer el interés propío: si no es asunto de dominación y sumisión, puede que se haya inventado esta variante del "ganar-ganar", o sea, "tú te beneficias y yo me beneficio". Alguien podrá decir que es "economía de cuidados" y que debe remunerarse. Después de todo, quien recurre a un servicio sexual paga por obtener un beneficio, y quien lo otorga se lleva también un beneficio, por lo que se trata de un feliz intercambio y no es posible hablar de prostitución, sino del "trabajo" de una sexoservidora (que la afilien al IMSS y al INFONAVIT). No por nada es algo tolerado y existen "zonas de tolerancia", porque ya no se les llama "zonas rojas". Tan tolerado como el narcomenudeo y meterse cualquier cosa sin ser mayormente incomodado, mientras no sea motivo de escándalo. No es delito contra la propiedad. Que no se diga que no es muy lógico, formalmente al menos. Lo único que no cuadra es que la entrada por la puerta trasera no es del agrado de una importante mayoría -aunque no sea abrumadora- de mujeres. Ni siquiera con el "ganar-ganar". Hay "algo" que agrada a muchos hombres y que no es "del gusto" de una mayoría de mujeres, y que, a juzgar por los testimonios, puede que no sea el acto en sí: a lo que suena es a lo que dicen todas las expresiones machistas en diversas partes del mundo, que asocian la entrada por la salida con la humillación. Si va a resultar que hasta en estos temas se trata de "democracia", en fin, que se distingan de qué mayoría y qué minoría se va en el asunto, porque a la mayoría de los hombres les gusta lo que a la mayoría de las mujeres no. O se educa contra el machismo, o cuando menos se respetan las minorías y las mayorías, a ver cómo. Supongamos que una minoría de hombres no tiene gusto en entrar por la puerta de atrás, y debe ser tan respetado y tolerado como la mayoría de mujeres que son del mismo gusto. Que la mayoría de hombres se las ingenie con una minoría de menosz del 40 % de las mujeres o con otros hombres, puesto que tampoco es necesario cerrar los ojos a la bisexualidad.

      Recientemente, un hombre mexiquense (del estado de México, en México) fue mandado a la cárcel porque entró por la puerta de atrás de un perrito. Fue enviado a la cárcel, por maltrato a un animal, aunque en realidad debió ser mandado a rehabilitación mental, por problemas de zoofilia. Lo que se entiende es no que "afectó a terceros" (?), ni que el animal (o sea, el perrito) no dió su consentimiento, sino que tiene "sentimiento de sí" y fue lastimado en éste. Queda de tarea preguntarse si entre humanos, atención, no se está "en otro nivel", como efectivamente lo pretenden los open minded: sólo que no más alto, sino más bajo, si se toma en cuenta que el ser humano tiene también en principio "sentimiento de sí" y, además, conciencia. No vaya a ser que más de uno obtenga el consentimiento no para "nada más la puntita", que es lo anatómicamente "posible", sino para, como se dice coloquialmente en México, andar de "culero" o "pasarse de verga". Es decir, para hacer pasar el interés particular del macho o del gay por interés general, que no atienden los tontos "reprimidos". Si es así, entonces es que hay que saber llevarse y no jugar sucio: en el plano de las creencias, para dejar de lado las parejas win win que además acepten el switch. Si va a ser erótico, que sea completo y de pareja "pareja", no como las matinées de Edwige Fenech o Ugo Tognazzi. Lo demás, tal vez lo pueda explicar el escritor mexicano Enrique Serna, que parece haber entendido a la maravilla a José José (donde las toman, las dan). Aquí el consentimiento libre, pleno e informado, fofera chilanga (da click en el botón de reproducción).




martes, 29 de octubre de 2024

MI GUSTO ES

 La presidentA de México, Claudia Sheinbaum, decidió dar una Pensión de Bienestar para Mujeres de 60 a 64 años. No se trata de ninguna medida de igualdad, sino de lo que se conoce como "discriminación positiva", es decir, de una preferencia (vamos a pensar que no es un privilegio) por una parte de la población, considerada además "adulta mayor". No es sino la traducción del estilo estadounidense de lo que se considera "senior", en una sociedad, la de Estados Unidos, en la que si no, se puede ser ""junior". Al ritmo que se tiene, el problema de la madurez no se plantea, ni nada sobre lo que significa, cuando en realidad de 60 a 64 años tal vez se trate más de edad madura que de "adultos mayores". Los otros a considerar son los infantes y, como no se trata de ninguna madurez, es más bien de celebrar la infancia, porque se supone que "infancia es destino", cuando no se celebra al adulto como "niño grandote" o como alguien que no superó algún trauma de infancia. "Calladito, te ves más bonito" se aplica ahora al hombre, a la persona madura y que trabaja y es productiva. Es un paréntesis entre la infancia y el "adulto mayor", que son considerados grupos "vulnerables" (de donde el "interés superior de la niñez", por ejemplo). El resultado puede ser otra de las joyas del "sistema": pór ejemplo, el "papá de azúcar" (sugar daddy) que se encuentra una pareja 30 años más joven, o por el estilo. En fin, el primer mensaje agraciado de la Pensión es que a los 60 ya se es "adulto mayor".

       Como se trata de "discriminación positiva", la medida es anticonstitucional, porque establece una desigualdad entre mujeres y hombres, a favor de las primeras, lo que contraviene el artículo primero de la Constitución de México, en el sentido de prohibir toda forma de discriminación, incluidas las de género; y el artículo 4o, según el cual "la mujer y el hombre son iguales ante la ley". Pues no: resulta que las hay "más iguales que otros", por el hecho de ser mujeres, así que se trata de una excepcionalidad. Queda por saber si no fue, en parte, el resultado de una mercadotecnia bien calculada: cerca de la mitad de las mujeres en México no trabaja y las amas de casa -es decir, las mujeres que se dedican al hogar- votaron masivamente por Sheinbaum. Parte del asunto tiene que ver también con la "economía de los cuidados" que promueve Naciones Unidas. En fin: buena manera de ganarse votos entre la mitad de la población y de introducir una moda internacional más. Si de igualdad se trata, es mejor lo que también promueve Sheinbaum: igualdad de salarios entre hombres y mujeres, es decir, a mismo trabajo, mismo salario. Es igualmente correcto que una persona "trabajadora del hogar" tenga prestaciones sociales, como cualquier asalariado. Sin embargo, no hay manera de que, al menos la Web, decida que las amas de casa hacen un trabajo: hacen labores o tareas domésticas. No es nada más asunto de salario, sino de que cambiar pañales, tender camas, limpiar el piso y hacer algo de comer no representan forzosamente un trabajo, porque no implican lo que un trabajo en términos de creación, salvo si acaso en la cocina. Es por lo mismo que a veces, para colaborar "con el gasto", una que otra mujer se lanza a poner su lugar de "comida casera" o "cocina económica"". Que se sepa, nadie ofrece como trabajo cambiar pañales, limpiar los trastes de la familia, lavar el piso de la sala, tender la cama o regañar a los niños. Es más, Sheinbaum se aventó a hablar hasta de "cuidar al marido", lo que, se supone, no es ningún trabajo, al menos no que se ofrezca en el mercado ("Se cuidan maridos"). Como decía el tío Gamboín, "ojo, mucho ojo" si alguien le ofrece a un ama de casa, como trabajo, cuidarle al marido. Para los niños, existe el trabajo remunerado de niñera, pero no hay ningún anuncio de periódico que diga "Se cambian pañales", ni "Se tienden camas" (otra cosa es un hotel). Ni "se educan niños". Si, según Sheinbaum (y no es la única), hay actividades no sujetas a mercantilización (a ser tratadas como mercancías), no existe ninguna razón para recompensar monetariamente labores o tareas domésticas, salvo que ese trabajo sea de "fuerza de trabajo". Lo que se está haciendo es del tipo del novio que después de besarse con la novia, le pregunte: ¿cuánto te debo?...¿O acaso no es una forma de cuidado?

    En realidad, se trata de una mercantilización más, en este caso, de las relaciones familiares. Lo peor es que es universal: la señora fifí que tiene empleada doméstica, se va al manicure, luego a cafetear con las amigas y en la tarde a clases de yoga, si tiene entre 60 y 64 años ¿hay manera de saber por qué se le va a premiar? Y que no se dude que es el ama de casa con derechos y libertades: o se las da el marido o se le recuerda quién es quién en el hogar. Si acaso, podría entenderse en los sectores más tradicionales en los que el machismo empieza por "no quiero que trabajes" o "quiero que cuando nos cásemos te salgas de trabajar". Si lo que se va a recompensar es el cuidado de la crianza de los niños, del hogar (limpieza, comida, planchadita a la ropa, etcétera) y "del marido", se trata de premiar, por simple lógica: que el señor de la casa no se ocupe de los niños (empezando por los pañales), ni de ayudarles en la tarea, por decir algo más; de que no colabore en asuntos domésticos o "del hogar", y de que sea "atendido como Dios manda", porque no puede ni servirse un café ni prepararse unos huevos. En suma, si fuera Pensión para lo que se entiende por "ama de casa", el resultado es "cría machos y échate a dormir", que al fin y al cabo al rato cae la pensión del bienestar. Ni siquiera está la gentileza de focalizar la ayuda en madres solteras o en mujeres que tienen "doble jornada", lo que sería más explicable, porque se trata en ambos casos de situaciones de desigualdad, y cabría restablecer la igualdad, a ver si el hombre deja de ausentarse de la parte que le corresponde o de tener a la mujer multiplicándose por dos. Pues no: ahora van a dar Pensión por ir a hacer la cola de las tortillas, falta por saber si es o no un trabajo. 

     De remate, la creencia está en que la señora tenga "autonomía financiera" y no sea víctima de "violencia económica". Perdón: ¿con tres mil pesos bimestrales?¿O sea, con mil 500 pesos mensuales alcanza para otra cosa que no sea "darse un gustito"? Es el segundo invento gracejada de Sheinbaum, después de "Mi beca para empezar": hasta de mil 180 pesos, empezando por 970, es decir que por cuidados de "toda una vida" una mujer recibirá mensualmente un poco más, no mucho, que un infante por cursar la secundaria. Aparte, gobierno codo, salvo el presidente Andrés Manuel López Obrador con la Pensión de Adultos Mayores, aunque no se explica que la reciba gente de buenos recursos y tenga el típico cinismo "clasemediero" de ir a arrancarle al gobierno hasta el último centavo. Mejor dar ayudas para algo que suene así como "Sembrando viudas" o "Jóvenes destruyendo el futuro", si lo tienen. Ah sí, decía el escritor Juan Rulfo que la vida no es muy seria en sus cosas. Salvo de que se trate de relanzar en algo el consumo, para no creerse que todo niño o toda mujer se merece sabrá Dios qué por el solo hecho de serlo, y al margen de cualquier mérito, salvo que se considere un mérito cambiar pañales, ponerse en la cola de las tortillas, tender una cama y barrer la sala: señores, si por estos asuntos les empiezan a dar "un gustito" desde los 60, piénsenlo y lléguenle. Nadie les va a dar un extra por andar todo el día trabajando como bestias de carga para, como se dice, "llevar el sustento a la casa". Ahora es que es la señora de la casa se la pasó "en chinga". Dios quiera que al llegar a casa luego de una jornada de trabajo extenuante ella no se haya ido al cine para gozar de su "autonomía financiera", dejando la cocina botada. Ni chistar, porque es "violencia económica". Y aquí más dulzura y delicadeza (da click en el botón de reproducción).



domingo, 27 de octubre de 2024

NADA DE ÉSTO FUE UN ERROR

 En la actualidad, a diferencia del pasado, el sadomasoquismo no está considerado como un problema psicológico, aunque no es infrecuente que se le critique a alguien ser "masoquista". Es mucho menos frecuente que se le diga a tal o cual que es sádico, pese a que existen formas de sadismo en algunos aspectos crecientes, en particular las ligadas al uso de drogas. Se supone que, si hay consentimiento, quedan admitidas las prácticas sexuales BDSM, y se pueden encontrar videos en la Web al respecto, sin prohibición. Siglas creadas en 1990, BDSM, se supone que se incluye la dominación y la sumisión y el bondage (esclavitud o cautiverio), lo que implica la inmovilización de la otra persona. Hay gente que no aguanta demasiado este "juego con consentimiento", según el filme Cincuenta sombras de Grey. Como sea, el sadomasoquismo "libre", "informado" y "pleno" ya no es considerado en los manuales oficiales de trastornos mentales como una patología. Es decir, si la otra persona está de acuerdo, no es considerado patológico ser sádico, como tampoco ser masoquista. Resulta que es "sexualidad alternativa" y al gusto de cada uno. Debe entenderse que hay prácticas sexuales en las que quien domina obtiene placer causando dolor, y que la persona sumisa lo obtiene aceptando la situación. Es un "intercambio erótico de poder", no es algo tan nuevo y se origina en prácticas homosexuales y no admite mucho a los switch, que gustan de cambiar los roles. Pareciera que fue en el pasado algo marginal, y que por el asunto del "consentimiento" se ha tratado de volver ""normal", tal vez al grado de que lo "marginal" se "normalice" y sea tolerado, con el mismo dicho repetitivo: "mientras no se afecte a otros". Para más señas, se entiende que el crimen organizado se tolera también "mientras no afecte a otros", es decir, mientras no afecte a gente no involucrada. Después de todo, el gobernador de Sonora, en México, Alfonso Durazo, llamó alguna vez a la población a no inquietarse -por lo que ocurría en Caborca- porque era cosa de "no meterse" y ya. En la ciudad de Guadalajara y alrededores es sabido lo dicho sobre el crimen organizado: "si uno no se mete con él, ellos no se meten con otros", es decir, con "terceros", lo que tal vez quiera decir que, en asuntos de narcotráfico, por ejemplo, cabe decidir si se da o no el "consentimiento informado" para consumir o meterse a traficar. Si no, basta con mirar a otro lado y evitarse paseos innecesarios por Culiacán o ciertos antros. Para el caso de que se alegue que las prácticas sadomasoquistas son tan viejas como la Humanidad o como los samurai, puede ser, pero no quiere decir que hayan sido toleradas o que hayan ido más allá de lo "marginal".

       Es tan tolerado que no faltan sitios no prohibidos de "sodomía BDSM" en la Web. Esto quiere decir, por lo BDSM, que lo marginal ya no lo es tanto. En cuanto a la sodomía, es frecuente el alegato de que es tan antigua como Sodoma y Gomorra y que, a fin de cuentas, también es cuestión de "consentimiento", y por cierto igualmente algo que se asociaba hasta hace algún tiempo con la homosexualidad. La razón es sencilla: no se procrea "por la puerta trasera", pero la relación sexual está hoy más allá de la procreación y en el "principio de placer", por lo que parece valer entrar por la salida (vaya). Hasta hace algún tiempo, se asociaba la sodomía con humillación, en el sentido de que la parte "activa" dominaba a la "pasiva", ya fuera entre dos hombres o entre un hombre y una mujer. La sodomía era tan parte del machismo que no era considerado homosexual, entre hombre y hombre, quien llevara la parte "activa", ni bisexual. Es un tema que el feminismo no toca.

      Una psicóloga mexicana, sexóloga, ante la marejada de preguntas para saber si la sodomía es válida o no, y ante la marejada de mujeres que explican en Youtube cómo lo gozan, consideró algo morbosa la cuestión, dijo que no era lo suyo, pero dió una pista interesante, más si se toma en cuenta que la marejada mencionada es de mujeres, no de hombres. Lo que hizo la sexóloga mexicana es lo siguiente: al hombre que le propusiera muy gentilmente -en plan de obtención del "consentimiento libre, pleno e informado"- entrar "por la puerta de atrás", decirle que sí, siempre y cuando el mismo hombre estuviera de acuerdo con que, con algún juguete o equivalente, la mujer también lo hiciera, es decir, que entrara "por la puerta de atrás del señor". Pues bien, ninguno aceptó, por lo que se trataba simple y sencillamente de desconocer aquéllo de que "no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a tí", o "trata a los demás como quieres que te traten". Y éso que la sexóloga no hacía más que, formalmente, ejercer sus propios "derechos y libertades" y pedir del hombre gentilmente su "consentimiento libre, pleno e informado". Si se quiere dejar en gustos, entonces cabe decir que hay gente a la que le gusta dominar y a la que le gusta ser dominada, lo que habla maravillas del "sistema " actual en su capacidad para obtener lo que se ha llamado "servidumbre voluntaria". Al mismo tiempo, lo que encontró la sexóloga mexicana es que a muchas personas no les gusta ser dominadas ni sumisas, empezando por la horda que quiere consentimiento para dominar y someter, y terminando por quien considera de iguales una relación de pareja, por lo que no hay lugar para que alguno domine y el otro consienta en que lo dominen. Se puede si se quiere dejar en asunto de gustos, pero si en gustos se rompen géneros, hay una parte de la gente que debe respetar a quien no quiere consentir, ser dominado o sometido ni mezclar placer con dolor. En este caso, cada uno a lo suyo, pero si no, es decir, si se empieza con que "todo el mundo lo hace", se trata de intereses particulares, no generales: a muchas mujeres y hombres no les gusta verse dominados, sometidos o humillados, y no queda más que pedir que a los hombres que no les gusta verse en esta situación, se pregunten por qué se la infligen a otros u otras: ¿por qué suponen que a otros u otras les gusta lo que ellos no están dispuestos a admitir de ninguna manera? No hay ningún secreto: porque quieren dominar sin ser dominados, y es algo que está por encima de gustos, por lo que las cosas cambian de terreno, más si se considera que es homosexual -como por lo general ocurre- al hombre que acepta que se le llegue "por la puerta trasera". Si lo logrado como prueba por la sexóloga mexicana es correcto, lo único que falta es que el hombre dominador sea un feminista empedernido que se maravilla de cuánta mujer acepta -gritándolo en Youtube y aconsejando con todo el know how- feliz de la vida lo que no le está permitido a ella. A ver, o hay tabúes o se termina con "lo que callamos las mujeres": no dejen de reclamar su derecho a ir al sex shop más cercano y comprarse un pene de plástico para entrar "por la puerta de atrás" de su galán, quien sin duda lo aceptará muy gustoso. Aunque si es como dice la sexóloga mencionada, el "todo el mundo lo hace" o "existe desde tiempos de la Biblia" es como "el mercado" o como el "¿qué querían que hiciera?": si lo marginal tiende a ser parte de lo normal, y como no es ni siquiera asunto de sexo, lo anormal es no aceptar alguna forma de contrato o convenio "libre, pleno e informado" para ser tratado de manera injusta. Es decir que es anormal tener cierto carácter y un poco de criterio para discernir entre "lo que es justo" y lo que no lo es. Es cierto, desde tiempos inmemoriales hay quienes aceptan la injusticia y quienes no. Y quienes la tienen tan arraigada que la practican y la consienten. Tienen que considerar que, si es supuestamente asunto de gustos, le deben respeto a quienes no aprecian la injusticia. O entonces estamos en otra cosa, que involucra la confusión entre aparato reproductor y excretor, lugar de entrada y de salida, pero apenas como expresión de cuando mínimo el tipo de confusión mental que considera que "lo que hay que tener" es la capacidad para normalizar la injusticia y tratar como marginal a quien no la acepta. Admirable. (da click en el botón de reproducción).



viernes, 25 de octubre de 2024

EL SÍNDROME DEL SEÑOR BARRIGA

 La izquierda, incluyendo con frecuencia la que queda hoy como comunista, no tiene mayor teoría, aunque no sea defecto exclusivo de aquélla. Existen trabajos académicos marxistas sobre el capitalismo actual, pero la izquierda está más interesada en "actuar", lo que implica una buena dosis de pragmatismo, para no decir que de simple acomodo a las circunstancias, según se vayan presentando. Es poco lo que se ha hecho sobre los medios de comunicación masiva, que se encargan de "sincronizar con la coyuntura", así sea de manera superficial. Y así, la izquierda con frecuencia no sólo no va más allá de la coyuntura, sin ver tendencias a mediano o largo plazos, sino que además repite palabras sin mucha consciencia de su significado, mientras los medios las lanzan para "crear una impresión" y, en más de una ocasión, buscar conseguir un "efecto" bastante primario en la audiencia, a través de la emoción.

      A lo anterior se agrega algo así como el "síndrome de renta" de los tiempos actuales, que hace que la izquierda, en vez de analizar lo específico de la actual crisis, viva de sus antiguos laureles. Al tenor en parte de los medios, "hay que" (the right stuff) vilipendiar a la derecha llenándola de etiquetas. Cuba ya se había lanzado en su momento, a principios del siglo XX, a denunciar el supuesto "fascismo" de George W. Bush, que por derechista que fuera no sólo no tenía gran cosa de "fascista", sino que además se unió al presidente Barack Obama y otros contra Donald J. Trump. Sin que a nadie le pasara en ningún momento por la cabeza decir de Obama que es "fascista", lo que no es. Dicho sea de paso, Trump tampoco es "fascista", ahora que otra vez Cuba se lanza a la "gran lucha" contra "el fascismo y el neo-fascismo", incluso en América Latina. Lo peor es que es la clase de gente que no recuerda nada de los coqueteos de dos populismos clásicos, el de Getúlio Vargas en Brasil y el de Juan Domingo Perón en Argentina, con el nazi-fascismo. Se trata de algo probado, pero tabú. Por lo pronto, no son tampoco "fascistas" el ex presidente brasileño Jair Bolsonaro o el mandatario argentino Javier Milei, como tampoco, ni de lejos, lo es el presidente salvadoreño Nayib Bukele. Como se trata de personas a la derecha, y no al "centro", no son del gusto de los medios, que "gestionan" la política, buscando orientarla; ni siquiera son argumentos que Bolsonaro tenga vínculos con militares y sea pro-dictadura, sin más, porque "dictadura" y "fascismo" no son lo mismo. De lo que se trata, en parte, es de "impresionar" con algo de creación de miedo; para la izquierda, muy tristemente, se trata de colgarse de un mérito -el antifascismo- antiguo, pero no sin impostura, ya que hoy no se está luchando contra ningún "fascismo", ni siquiera en el caso de José Antonio Kast en Chile, pese a su "pinochetismo": Bolsonaro, por ejemplo, no asaltó un poder que no tiene, y Trump fue el primer presidente estadounidense sin guerras. Del mismo orden son los ataques contra Marine Le Pen (Agrupamiento Nacional) en Francia, que no es "fascismo". En esto, en vez de hacerse preguntas, la izquierda es nada más la caja de resonancia de los medios, y muestra temor a tener algún criterio propio que supuestamente la aísle. Recurre al mismo tiempo a la descalificación fácil, sin debatir, mucho menos en temas de valores, y al mismo tiempo, como un impostor, se presenta, como se dice coloquialmente en México, "saludando con sombrero ajeno", para ir a dar en lo mismo que los Demócratas estadounidenses y los medios, es decir, lo mismo que el gran capital, callando sobre el apoyo que dan a nedo-nazis de verdad, como los llamados "banderistas" en Ucrania. Simplemente, no hay coherencia, ni importa que la haya, porque si se trata de "antifascismo" habría que estar del lado de Rusia en el conflicto ucraniano. Tampoco. Entonces se trata de crear imagen para venderla y sacar la renta: es asunto publicitario. Como parte de la izquierda es fina y sútilmente utilizada por el gran capital para crear otra "impresión", la de "cambio" con "libertad", se obtiene renta recitando para ver si se logra también audiencia. Todo, penosamente, sin la menor distancia ante los medios de comunicación masiva, y creyendo que "izquierda" es un privilegio que da un derecho como el del señor Barriga en la vecindad del Chavo: pasar de vez en cuando a "cobrar". Más allá de casos aislados que utiliza el imperialismo, no hay "fascismo" en el horizonte, salvo para hacer una caricatura, denunciarlo y presentarse como alguien que merece votos para jugar al "no pasarán".

       Ya ha habido ocasión de decirlo, la izquierda, y en parte también la comunista, en medio de sus divisiones, renunció a su propia historia, aunque parezca dar una impresión de que no es así al presentarse como "antifascista". Hay de fondo un problema grave de valores, y prestarse a que la derecha, a veces no exenta de ridículo, atribuya ciertas cosas a lo que llama "marxismo cultural", también para descalificar, en el estilo de un Bolsonaro. Todo por no admitir que se perdió, y por no saber perder, porque se trata de rondar el poder y aferrarse a él -el presidente colombiano Gustavo Petro es de los que saben de esta "voluntad de poder"-, y no de atender necesidades sociales ni de los trabajadores, salvo excepciones. El remate suele consistir en agarrarse de China como de un clavo ardiendo: qué curioso, como lo hace el gran capital si hay posibilidad de negocio. Lo que es dormir con el enemigo. (da click en el botón de reproducción).



miércoles, 23 de octubre de 2024

¿ON TOY?

 A pesar de ciertas discrepancias en las fuentes, México sigue teniendo a varias de las ciudades más violentas del mundo, aunque sin relación con la pobreza, pese a las recientes dificultades del estado sureño de Chiapas. Las ciudades más violentas en México están ligadas al tránsito de droga hacia Estados Unidos. En los listados de las ciudades más violentas del mundo hay algunas nuevas, en particular la capital haitiana, Puerto Príncipe, y la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, en ambos casos con ligas, también, con el tráfico de droga. Algunas penosas excepciones en México tienen que ver con hábitos de ciertos grupos sociales y de turistas, como en Cuernavaca y Acapulco, entre las 20 más violentas. Se trata de casos tolerados.

      Entre lo nuevo está la ausencia de Caracas, capital venezolana: para ser precisos, era insegura desde antes del chavismo y salió de entre las primeras de la lista con el presidente venezolano Nicolás Maduro. Venezuela es un país de lejos más seguro que México. El crimen organizado en esa parte del Caribe pasa por Trinidad y Tobago. No es novedad que México esté acompañado de Colombia y Brasil, en gran medida también por asuntos de droga, a lo que cabe agregar que en Venezuela no mete sus narices Estados Unidos. La inclusión de Puerto España, capital de Trinidad y Tobago, es nueva, y es la onceava ciudad más peligrosa del mundo. Además de la salida de Caracas, y de que hace ya cierto rato salió San Salvador, capital salvadoreña, cabe hacer notar una mayor seguridad en Centroamérica: salió del listado San Pedro Sula, en Honduras, ciudad que era de las más peligrosas del mundo, hasta caer al lugar 48, y también ha disminuido la violencia en Guatemala. Ciudad de Guatemala salió de la lista de las 50 más violentas, desde 2020. En Honduras, además de San Pedro Sula, ciudad más violenta del mundo durante cuatro años consecutivos, está, junto con el Distrito Central (50), a punto de salir de la lista. Esto ha venido sucediendo con el gobierno progresista de Xiomara Castro, que en algunos aspectos ha seguido al gobierno salvadoreño presidido por Nayib Bukele. Honduras es, con Haití, uno de los países más pobres de América Latina.

     No hay ninguna ciudad europea o asiática en la lista, pero sí hay, además de algunas sudafricanas, varias estadounidenses: Memphis, New Orleans, Baltimore, Cleveland, Detroit, Washington, ya sea ciudades con fuerte presencia de población negra o parte de un declive industrial ya de varias décadas. Algo llama la atención: no hay en la lista ciudades estadounidenses con fuerte población "hispana", al grado que, por ejemplo, no está Los Ángeles. No es así asunto de "sangre caliente", y entre las ciudades con importante población negra, el problema es añejo, y no está desligado del tráfico de droga.. Tampoco hay indicio claro de que sea un problema de inmigrantes. Si se consideran los casos de Estados Unidos y Sudáfrica, hay algo de problema de segregación en el que, en parte, intervienen hábitos de la población negra, por motivos históricos, lo que con frecuencia no se quiere reconocer. Después de todo, el Caribe también es en gran medida de población negra, y además de Puerto Príncipe y Puerto España, está el peligro de Kingston, en Jamaica, otra vez ligado al tráfico de droga. Una parte del Caribe es el paraíso turístico al lado de la segregación, aunque no es el caso de Haití. Si Estados Unidos es la gran potencia, no queda claro por qué no puede con algunas de sus ciudades, suponiendo que quiera, ni por qué resulta en realidad que es, en gran medida, en las puertas de Estados Unidos que hay fuerte violencia, trátese de México o de Haití y Jamaica, o incluso de Colombia. No es un secreto que el tráfico de droga se tolera para tener a una parte de la población estadounidense "entretenida", porque no se trata de pobreza, sino de marginalidad, que es distinto, y es un negocio más. Lo que cabría buscar más bien son las tasas de desempleo: galopante en Haití, de los niveles más altos en la historia en Jamaica, y se puede hurgar en las ciudades estadounidenses mencionadas, o en las sudafricanas; Sudáfrica tiene la mayor tasa de desempleo del mundo. Hasta cerca del 42 % de la población sudafricana en edad de trabajar estaría en el desempleo (Los Angeles Times). Se puede agregar algo más, a partir de la presencia de Cuernavaca, Acapulco y Cancún (lugar 40): ociosidad, la de marginales y la de turistas o sectores más o menos acomodados, que con frecuencia ostentan su ocio como signo de estatus, y se consideran "libres y con derecho" de "meterse" lo que les venga en gana. En suma, cosa de ricos y marginales, salvo en la complicación de México, más allá de su sol y sus "eternas primaveras": Ciudad Obregón, Manzanillo, Zacatecas o Colima no son lugares de marginales. Ni tampoco pobres. La dificultad para México está en zafarse de lo que implica tener como vecino a un país no exento de violencia, marginalidad y adicciones. Signo positivo de que, dentro de ciertos límites, es posible mejorar la seguridad: San Juan, capital de Puerto Rico y en algún momento modelo de marginalidad (hasta en versión Calle 13 para consumo hasta del progresismo), salió de la lista de las 50 más violentas.

     En perspectiva general, la baja de la inseguridad es muy notoria en el llamado "triángulo norte" de Centroamérica.  Por lo demás, hay que cuidarse siempre de la presentación de las cifras: mientras la violencia ha ido en aumento en el Ecuador, Chile, Perú, en la capital argentina (Buenos Aires) y República Dominicana, es sobre todo Brasil que tiene, en América Latina, problemas serios (Sao Paulo, Río de Janeiro, Salvador, Recife, Fortaleza, entre otras, no desligadas tampoco de rutas de la droga): llegan a conjuntarse problemas raciales, de marginalidad y de tráfico de droga, o a veces de líos en lugares turísticos (Río). Habría que considerar muchos otros elementos: secuestros, robos, extorsiones, condiciones carcelarias, etcétera. Pese a la insistencia en el problema de los homicidios, México, incluida la capital, ha mejorado en otros aspectos, por ejemplo en una reducción muy drástica (88% en los últimos años) de secuestros. Si se critica a Bukele por la proporción de personas encarceladas, al menos habría que agregar que, dejando de lado Ruanda y San Vicente y Granadinas, después de El Salvador, muy sencillo, sigue Estados Unidos. Otra vez problemas, ¿no? Del tipo de los que tenía esta estrella (da click en el botón de reproducción).


 

lunes, 21 de octubre de 2024

¿YA SE DECIDEN?

 Una de las mejores cosas de la actualidad es que cada quien es libre de hacer su "cortar y pegar" (copypaste) para ver si, como se dice en México, "es chicle y pega", y satisface sabrá Dios qué deseo y qué fantasía.

       El gobierno mexicano pactó en los '80 con el narcotráfico, queda por saber si por "razón de Estado", es decir, para que "circulara dinero" y se evitara una crisis mayor de la que había por los llamados "ajustes estructurales". El riesgo del pacto era que las cosas se salieran de control. Como sea, el periodista Manuel Buendía y el agente estadounidense Enrique "Kiki" Camarena se acercaron a lo mismo: un pacto con el beneplácito estadounidense y en particular, con una agencia de inteligencia, justo al mismo tiempo que se desmoronaba y se corrompía la inteligencia mexicana. Nada que no se sepa. Para los '80, la Revolución Mexicana no era referente y desde la Copa Mundial de Fútbol de 1986 los ricos se habían tomado la calle. Tan no era referente que al poco tiempo empezó a verse de otro modo, idealizado, a Porfirio Díaz, y hasta a rumorearse sobre el regreso de sus restos.

       El seductor de la patria no fue un estadista: le creó a México una segunda gran complicación, al firmar en 1994 un acuerdo de libre comercio que prosiguió con el desmantelamiento de la economía nacional, ya iniciado en 1986 con la entrada al GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, antecedente de la OMC, Organización Mundial de Comercio). El acuerdo de libre comercio fue el modo en que se decapitó al Estado, puesto que no podía contar con un mínimo (que tampoco era tan grande) de soberanía económica. Sin ésta, la soberanía política se ve muy reducida: ningún secreto, puesto que los "demócratas liberales" y otros se apasionaron con la globalización y el cosmopolitismo, o hasta por la "postmexicanidad" (para conversos como Roger Bartra). La creencia era que, después de todo, don Porfirio no lo había hecho tan mal: había abierto en grande la economía sin perder el control político. Sin cuestionar esa apertura, otros creyeron que era necesario también abrir la política (muchos amigos de Camacho). El riesgo, luego de la decapitación del Estado, era que la nación se dividiera. Para entonces, el narcotráfico era un auténtico dolor de cabeza. Optando por abrir la política, no es seguro que Ernesto Zedillo calculara el efecto sobre la nación, a la que tan mal que bien cohesionaba en buen grado el PRI (Partido Revolucionario Institucional). Tampoco es secreto: desde finales de los '80, cuando se iban agotando los últimos elementos nacionalistas del PRI, Estados Unidos era favorable a "la alternancia". Zedillo tampoco fue estadista. Tal vez quiera contarse entre los adalides de la democracia. Cosa curiosa, Estados Unidos jugaba dos cartas a la vez: la "política"-estilo Camacho- y la tecnocrática (estilo Zedillo), para un doble movimiento: dividir y controlar. Desde los '90, ya iba en ascenso Genaro García Luna en el aparato de seguridad mexicano.

       El presidente Vicente Fox expresó no nada más la carencia de un estadista -terminó diciendo que manejaba los asuntos del país como gerencia de Coca-Cola-,  sino la profundización de la integración con Estados Unidos, salvo que no se recuerde cuál era el objetivo de seguridad del Plan Puebla-Panamá, lo que tampoco es ningún secreto. Como Fox no se tomó las cosas demasiado en serio, al final de su sexenio, según confesión de Ernesto Cordero (secretario de Hacienda y luego de Desarrollo Social en la presidencia de Felipe Calderón, 2006-2012), ocurría que era tal la proliferación de grupos del crimen organizado que se perdía el control. Calderón no entró a ninguna "guerra contra el narco", sino a favorecer a un cartel contra los demás: en este sentido, ya sin Estado, no estaba reñida la seguridad con la asociación con uno o dos cárteles, por lo que se trató de restablecer el control, lo que hace que el encargado, García Luna, sienta que cumplió con la encomienda y sea "dos personas", según se lo dijo un juez estadounidense: un policía y un criminal. No tan nuevo, puesto que sucedía cuando menos desde Arturo Durazo en el sexenio de José López Portillo (1976-1982). Ningún secreto, a partir de la matanza del río Tula. Ahora se sabe, por el periódico mexicano El Independiente, que tanto Fox como Calderón sabían de esta doble faceta de García Luna, habiendo sido informados en varias ocasiones (desde Alejandro Gertz Manero hasta Tomás Ángeles Dauahare). Hay elementos para pensar que no actuaron como estadistas, habiendo quedado decapitado el Estado, sino al servicio de Estados Unidos. Ningún secreto tampoco, habida cuenta de la Iniciativa Mérida. La política de Calderón fue cuando menos asistida por Estados Unidos. En este marco actuó García Luna con Calderón, sin que hubiera ningún secreto. Calderón hizo lo mismo que Zedillo con el general Jesús Gutiérrez Rebollo: "enfrió" a Tomás Ángeles en la cárcel. Lo hecho por Calderón no fue para la seguridad de México, sino para la de Estados Unidos. Es por lo mismo que, terminada su encomienda, García Luna se fue muy tranquilamente a vivir en Estados Unidos. Antes de ser "enfriado", García Luna rindió un último servicio: ensuciar al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador. Es lastimosa la coincidencia con la periodista Anabel Hernández. Tampoco nuevo: desde Camarena, resulta que encima las agencias de seguridad estadounidenses se pelean donde operan. Es en este contexto que se capturó a Ismael "El Mayo Zambada". Tampoco es algo que no se sepa: basta con ver cómo se enreda el "Estado profundo" con Donald J. Trump, por ejemplo. García Luna fue detenido por la DEA (Agencia de Control de Drogas). También había sido el caso del general Salvador Cienfuegos. Este colaboró con la Central de Inteligencia Americana (CIA). En cambio, la familia Zambada tiene un largo historial de cooperación con Estados Unidos para el control del tráfico de droga, trátese del "Vicentillo" o de "Rey". "El Mayo" fue a dar con el FBI (Agencia Federal de Investigación), aunque con mano de la DEA.

       ¿Por qué no se tomó en cuenta lo dicho recientemente por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez?  Si participó en el asesinato de Luis Donaldo Colosio, en 1994, como lo sostiene hoy la FGR (Fiscalía General de la República), Jorge Antonio Sánchez Ortega fue rescatado del lugar donde estaba detenido por García Luna, subdirector operativo del CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional). Establecer relaciones no indica suponer "conspiraciones", pero, como se trata de "cortar y editar", igual resulta que García Luna también se las gastaba "en solitario", y es por lo que Estados Unidos lo metió a la cárcel. Si hubiera algún tipo de relación de causa a efecto, y si García Luna, luego de responder no sólo a Fox y Calderón sino a Estados Unidos, al grado de ir a jubilarse con negocios allá, resulta parte del caso Colosio, a través de una agencia de seguridad, es legítimo preguntarse desde cuándo y para qué el mismo García Luna optó por servir a Estados Unidos, puesto que, a sabiendas de quién era, lo protegieron Fox y Calderón, también para beneficio de Estados Unidos. Tan es así que con Fox y Calderón proliferó la injerencia de agencias estadounidenses en México, al grado de tratar de "infiltrar cárteles" mediante el tráfico de armas en la Operación Rápido y Furioso. García Luna entró en 1989 al CISEN. No es que sea demasiado relevante en 1994, pero sí es que, como después, fue considerado confiable. Lo suficiente para sacar de aprietos a Sánchez Ortega. Luego fue considerado confiable para favorecer a un cártel contra otros, para seguridad de Estados Unidos, y confiable para retirarse a residir en Estados Unidos. García Luna fue "enfriado" y tenía un mal antecedente en medio de las diferencias entre agencias estadounidenses: en 2012 su "gente" la emprendió a balazos contra un automóvil diplomático estadounidense con agentes de la CIA adentro. Tal vez algo más: Edgar Valdéz Villareal, "La Barbie", fue arrestado en 2010: como agente de la DEA infiltrado en el narcotráfico, Valdéz sabía muy bien a qué se dedicaba García Luna. Se negó a tratos con Calderón y fue "enfriado". En México nunca se quiso poner atención al caso. Por pasos: si Gutiérrez Rebollo sabía demasiado (sobre la familia política de Zedillo y sobre su secretario Liébano Sáenz), fue "enfriado". Y los que sabían de las andanzas de García Luna, también: Tomás Ángeles y "La Barbie".

       Hay elementos para pensar que Anabel Hernández desafortunadamente cree demasiado en Estados Unidos y sus "testigos protegidos". A reserva de lo que se decida, la periodista Maria Idalia Gómez sugiere que "El Mayo" fue "pasado a retiro", por decirlo de alguna manera, cualquiera que haya sido la forma, si por entrega o traición. Con "El Mayo"" se sabrá tan poco como con García Luna o con Joaquín "El Chapo" Guzmán en Estados Unidos. No se trata de que hablen, sino de silenciarlos. La intentona de vincular a López Obrador con el narco no funcionó. Sin embargo, María Idalia Gómez ha señalado las deficiencias de la FGR y el ex gobernador de Sinaloa, Francisco Labastida Ochoa (que no sabe qué es una dictadura), indicó que no es cuestión del Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa) decidir si el actual gobernador del estado, Rubén Rocha Moya, es inocente o no en el caso de "El Mayo", sino que le toca a la FGR. Como sea, en rigor no es si Rocha Moya sí o Rocha Moya no, o si un ex rector sinaloense sí o no, sino qué decidirá el dueño del negocio, si Mayiza o Chapiza. Los hermanos Guzmán López, ya fuera de la cárcel en Estados Unidos, están listos a colaborar y los Zambada también lo han hecho. Lo que indica la violencia en parte de Sinaloa es ausencia del Estado e ineptitud gubernamental, cuando no colusiones por determinar, si acaso la Fiscalía consigue actuar: los medios no se preguntan quién va a perseguir y capturar a los líderes de la Mayiza o la Chapiza, sino por quién se va a inclinar la balanza, y hasta dónde el asunto puede ser utilizado para "acalambrar" al gobierno entrante de México, mediante Rocha Moya.  Como ya ha ocurrido anteriormente, pueden acentuarse divisiones entre antiguos aliados: en principio, de lo que se trata es, como en toda mafia que se respete, de guardar cierta honorabilidad, no hacer demasiado escándalo y, de ser posible, no olvidarse de la forma estadounidense de llevar el negocio; dárselas de puritano y arreglar en sigilo, puesto que, si es correcto lo señalado, la actual candidata a la presidencia de Estados Unidos, Kamala Harris, con tal de ganarse a la audiencia promete la guerra contra el cártel de Sinaloa y el fentanilo, pero Calderón y García Luna estuvieron en activo a la sombra del presidente Barack Obama, de lo más cercano a la CIA. Ni Estado ni gobierno pueden evitar en México que se compita por el negocio, hasta que se clarifique en Estados Unidos cómo y con quiénes se va a manejar, salvo sorpresas.  Desafortunadamente, al cabo de algunas semanas de la visita del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, a Sinaloa, el vacío (mexicano y estadounidense) ya fue percibido como "margen de maniobra" para hacerse de la mejor posición, antes de que el dueño del negocio vuelva para lo de siempre: determinar de quién es el monopolio de entre los socios (el tipo de cosas que, por falta de formación en ciencia económica, no entendió Rafael Caro Quintero con su cártel de Caborca: !si en materia de balazos no es libre competencia!). Algo debe saber el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, mientras todo el mundo sabe dónde está la Chapiza: de lo que se trató es de quitarle de encima al cártel de Caborca, para no "calentar la plaza", ni la de Guaymas, aunque no haya mayores resultados en Ciudad Obregón. Y ni siquiera es asunto de que algo se haya pactado. Es simplemente de entenderle al "mercado" (da click en el botón de reproducción).



sábado, 19 de octubre de 2024

COMO FUÉ, NO SÉ DECIRTE COMO FUÉ

 A raíz de la publicación de un libro suyo, Francisco Labastida Ochoa, ex gobernador de Sinaloa y ex candidato a la presidencia, ha vuelto a algunas declaraciones. Nadie ha podido probar colusión alguna de Labastida Ochoa con el narcotráfico, ni ha sido desmentida la información del ex gobernador, en el sentido de que, dentro de ciertos límites, combatió al crimen organizado, hasta un "hasta aquí" que lo obligó a irse de embajador en Portugal, en tiempos del presidente Carlos Salinas de Gortari. Queda, eso sí, el asunto de tomar fondos del Estado para intereses personalistas, lo que tal vez pudo llegar hasta un hermano de Labastida Ochoa, erróneamente acusado de "narco" en el mismo mundillo intelectual del que se fue finalmente a pegar. Francisco Labastida no siempre tuvo las mejores ""conexiones" en política, ni la mejor visión, y no dejó de ser alguien cercano al mundo empresarial. No es seguro que emplee las mejores palabras para referirse al actual gobierno, aunque hay elementos para pensar que el hoy gobernador sinaloense, Rubén Rocha Moya, no debió ser arropado por clientelismo del Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa), dadas las contradicciones sobre la captura de Ismael "El Mayo" Zambada. Como sea, los intereses personalistas de Labastida Ochoa fueron "de partido", no para beneficio personal, ya que no se trata de alguien enriquecido, punto a favor que tampoco tuvo algún desmentido. Ni colusión con el narco, ni enriquecimiento, ni visión simplista del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el pasado.

      Lo que llama la atención en lo contado recientemente por Labastida Ochoa es que, aún sin que hubiera animadversión personal, hay fuertes indicios de que el presidente Ernesto Zedillo (1994-2000) quería a como diera lugar deshacerse del PRI. No sólo no hubo recursos, sino que se dejó al PRI prácticamente en la quiebra; se le cerraron espacios publicitarios, y en varias ocasiones, una de ellas muy notoria en Chihuahua, Zedillo dió la orden de dejar a Labastida a su suerte. Pongamos, tal vez, nada de acarreados o de recursos del Estado, pero otra cosa es que Zedillo tuviera algo más en mente que la tan llevada y traída democracia. El día de las elecciones, Zedillo se adelantó a anunciar resultados antes de que Labastida reconociera, como estaba listo para hacerlo, la derrota; Zedillo se adelantó a las autoridades electorales. Hay más: ante pedidos de Labastida, Zedillo se negó una y otra vez a poner ciertos logros del gobierno por delante so pretexto de no parecer que "favorecía a Labastida". Una cosa era que Zedillo quisiera imparcialidad del Estado, y otra que se rehuyera a actuar como hombre de partido, no queda claro si para separar Estado y partido o, más bien, para demeritar al PRI. En suma, "transición a la democracia" se volvió "antiautoritarismo" para retratar un pasado sin contradicciones en el antiguo régimen. Labastida piensa que Zedillo era honesto pero, de todos modos, lo "honesto" se había vuelto "deshacerse del PRI", y en este caso Zedillo contribuía, al no actuar como hombre de gobierno, a ir sacando al PRI. No que debiera acarrear o dar recursos indebidos, pero sí que era, en principio, un gobierno del PRI, que como tal podía poner uno que otro logro por delante. Con indicios, no menores, y pese a una antigua visión de "la cargada", Francisco Labastida Ochoa llegó a decir que la elección del 2000 no la ganó Vicente Fox, de Acción Nacional, sino el interés de Zedillo en hacer perder al PRI.

     El problema de esta idea es que embona muy bien con el papel jugado por el mismo Zedillo en 1994: era el candidato de Joseph Marie Córdoba Montoya, hombre clave del gobierno y de vínculos de seguridad con Estados Unidos, que no negó, y que diera a conocer Jorge G. Castañeda. Fue el "ala" que vió con malos ojos que Salinas se decantara para sucederlo por Luis Donaldo Colosio. No está de más recordar que Colosio había levantado en mucho el PRI, luego del fraude de 1988, sin que sea claro por qué no es algo que se recuerda. Dicho sea de paso, Salinas, como Enrique Peña Nieto, se atuvo a las reglas de un sistema que fue apareciendo desde antes del PRI: quedarse callado sobre presidentes posteriores, lo que Zedillo no hizo, enfrascado por lo demás en el mar de mentiras que le reveló la analista Viridiana Ríos. Lo que ofrecía Colosio, cuya campaña iba repuntando, era una reforma del Estado que, de lograrse, sí fuera parcialmente, hubiera favorecido al PRI. Resultó que un "asesino solitario" objetivamente le abrió el camino a Zedillo, gran beneficiario de la muerte de Colosio, a quien no sólo nunca honró, sino que terminó de tratar de "sepultar" con un expediente que fue ajeno a los mínimos requisitos de una verdadera indagación. Al rato resulta que "la vida es sueño", que no es más que ir de "casualidad en casualidad" y que no hay más que coincidencias entre las cuales no es posible establecer ninguna relación. No hubo más que la equivocación de un presidente y la de un candidato que no supo hacerse a un lado. El resto consiste en parecer "lógico". Lo ocurrido en el 2000 fue el "gran deseo de la sociedad mexicana" de llegar a un "mundo maravilloso": no que fuera el del crimen organizado, sino el de la "gente con bienestar", si se trataba de "bienestar para tu familia". Como a su modo Manlio Fabio Beltrones, Francisco Labastida Ochoa no es hermana de la caridad, pero sí el tipo de personas que, aún en la confusión entre gobierno y Estado, consideraron ciertas reglas del juego. Zedillo, en cambio, fue el que obedeció. En nombre de la democracia, si acaso, formó parte de quienes contribuyeron a la demolición tecnocrática del Estado mexicano, para ahora que, sin demérito de lo que llegue a hacerse en seguridad o en uno que otro aspecto más, finalmente pueda compartirse prosperidad con Estados Unidos, de lo que pueden eventualmente sentirse de lo más felices, haciendo por lo demás creer, al lanzar la propina, que es mutuo y nos están compartiendo su prosperidad, es decir que 240 empresarios gringos y los que se sumen no vienen a hacer negocios y ganancias, sino muy de amiguis a llevarnos a la prosperidad. (da click en el botón de reproducción)



AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...