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sábado, 10 de octubre de 2015

AMERICA LATINA: NOS AMA BIDEN

Es por un gran amor a Cuba que el mandatario estadounidense, Barack Obama, se ha vuelto hoy uno de los más firmes partidarios del levantamiento del embargo a la isla. Obama quiere ver florecer la economía cubana y, de ser posible, quiere también que florezcan las libertades y los Derechos Humanos. El presidente estadounidense, en el espíritu del Papa Francisco, sueña con una reconciliación que lleve el bienestar al pueblo de Cuba.
      De igual modo, organismos internacionales como la Organización de Naciones Unidas (ONU) quieren ver a México como la gran democracia que merece ser. Es por este motivo que Naciones Unidas ha denunciado la tortura en México. Otros organismos por el estilo, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quieren un México donde florezca el periodismo libre y sin censura, como el que practica Carmen Aristegui, y donde no existan desapariciones forzadas como las que han provocado que se desconozca el paradero de 43 estudiantes normalistas del estado mexicano de Guerrero. Nadie quiere que la burguesía mexicana se suicide económicamente como clase: lo que se busca, del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) hasta el TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica), es de que el pueblo mexicano tenga un mayor bienestar. Tampoco quieren la ONU ni la CIDH, ligada a la Organización de Estados Americanos (OEA), instalar una tutela jurídico-política sobre México (similar a la que se ha instalado en Guatemala), incluyendo sus instituciones castrenses: en realidad, lo que estos organismos quieren es la seguridad de todos los mexicanos.
      La Alianza para la Prosperidad en el triángulo norte de Centroamérica, donde está la Guatemala bajo tutela internacional, quiere que los niños de El Salvador, Honduras y la misma Guatemala sean felices y no tengan que emigrar, algo que preocupa sobremanera a Obama, firme creyente en los derechos y en la felicidad de la niñez. Es por el bien de estos niños que Washington promueve esa Alianza, y es por el bien de los guatemaltecos que su "justicia" se ha vuelto justicia en manos de un organismo internacional.
     Es, también, pro mundi beneficio, "por el beneficio del mundo", que Estados Unidos ha llenado el territorio panameño de bases militares: se trata en la seguridad del Canal de la seguridad de todos y del comercio internacional, que trae mayor bienestar a quienes participan en él. Dicho sea de paso, y como las diferencias espirituales entre Obama y el Papa son mínimas, todos -incluyendo a las autoridades estadounidenses- quieren la paz en Colombia, de tal modo que el Caribe entero (donde Puerto Rico está en quiebra y Haití vive de la caridad internacional, estadounidense sobre todo) quede como una retaguardia debidamente "sellada", aunque nada de lo enumerado tenga que ver con una estrategia global de Estados Unidos.
      Son tales los buenos sentimientos que alberga Estados Unidos que hay que decirlo: por fin Washington ha recogido las conquistas y las aspiraciones de los pueblos de la región (desde el levantamiento del embargo a Cuba hasta los mejores deseos de la niñez centroamericana), con su derecho a la felicidad, y por fin la izquierda puede sumarse sin prejuicios a estas iniciativas que son por el bien de todos y todas, sin intereses ni búsquedas de beneficios de por medio. Dejémonos de bromas, el imperialismo estadounidense ha dejado de existir.