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miércoles, 7 de junio de 2017

POR ENCIMA DE TODOS: LA HEGEMONIA US

Paul Craig Roberts, ex funcionario de la administración estadounidense Reagan, afirmó recientemente en su blog ("Truth has become Un-American"): "los neo-conservadores creen que el colapso del comunismo soviético significa que la Historia ha escogido a Estados Unidos como el sistema socio-político, y que los EU tienen la responsabilidad de afirmar la hegemonía estadounidense sobre el planeta. Lo afirman una y otra vez. Esto es lo que significa que Estados Unidos es la nación excepcional e indispensable. Si eres la nación indispensable, cualquier otra nación es dispensable. Si eres excepcional, cualquier otro es no excepcional. El reclamo que los neo-conservadores hacen para Estados Unidos es similar al reclamo de Hitler para Alemania".
       ¿Un Estados Unidos fascista? En la forma, pareciera que sí: Hitler quería una Alemania "por encima de todos" (uber alles). En el fondo, no es tan seguro que el símil pueda llevarse tan lejos, entre otras razones porque Estados Unidos tiene un poderío superior al que un Hitler hubiera soñado, al menos en lo militar y en lo ideológico, con el "poder blando". Cabe hacer notar que esta perspectiva neo-conservadora ha sido compartida por los dizque "liberales" demócratas (es gente como el hoy ex presidente Barack Obama que no ha parado de afirmar que Estados Unidos es excepcional y lo de la "nación indispensable" era algo que repetía una funcionaria de la administración Clinton, Madeleine Albright). Estados Unidos puede llegar a prácticamente todos los rincones del planeta, lo que Hitler no podía. No es un "súper-fascismo", sino un imperio que practica el imperialismo, salvo que este concepto está prohibido en los hechos y no es manejado por nadie en la izquierda. Por lo demás, se trata de un imperialismo en fase rentista, a diferencia de una Alemania nazi industrial y "productiva" (hasta en lo macabro). Queda también que la Alemania nazi fue tolerada para golpear a la Unión Soviética y hoy no hay sovietismo por golpear.
       Con todo, si en el pasado el imperialismo anglosajón en cierto modo "subcontrató" al nazismo para "hacer el trabajo sucio", hoy, con el izquierdismo por delante, ese mismo imperialismo ha creado por la crisis desde un gran ejército lumpen hasta enriquecidos arribistas (de la noche a la mañana, con el saqueo del CME, capitalismo monopolista de Estado) y una oligarquía financiera que dentro y fuera de Estados Unidos tienen rasgos proto-fascistas o neo-fascistas que no pueden ser pasados por alto: nótese bien, una cosa es decir que "hay que volver a la grandeza de Estados Unidos" (lo que supone que ya no la hay, al menos no como en el pasado) y otra muy distinta andarse con que la súper-potencia es "excepcional" e "indispensable" y estar imbuido de superioridad. Ocurre también con los países que el extinto Zbigniew Brzezinski designó como "vasallos".