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jueves, 1 de junio de 2017

ECUADOR: AVANCES EN LA AUTOCRITICA

Lenín Boltaire (sic) Moreno llegó a la presidencia ecuatoriana -con Jorge Glas para la vicepresidencia- con una diferencia mínima de votos ante su competidor de derecha y pro-oligárquico Guillermo Lasso. Afortunadamente, Moreno decidió detener un poco la música latinoamericanista de peña folklórica para pasar a una auto-crítica seria que estaba impedida por el culto izquierdista al mandatario saliente Rafael Correa, aunque no fuera la intención del mismo Correa.
      En una carta dirigida a la hoy ex Secretaria Ejecutiva de Alianza País, Doris Soliz (remplazada por Gabriela Rivadeneira y su arriesgada retórica), Moreno lanzó varias ideas y directrices de acción importantes: 1) la necesidad de formar cuadros sólidos, 2) el énfasis en la lucha contra la corrupción, y 3) la necesidad de contar con una ciudadanía responsable. En efecto, contra lo que está sucediendo en distintas latitudes, la "ciudadanía" no puede ser sólo sujeto de derechos y no asumir compromiso ninguno. Recibidos éstos, debe hacerse partícipe del acontecer nacional. "Es muy importante -le escribió Moreno a Soliz- que los grandes desafíos futuros sean asumidos por toda la sociedad, por la ciudadanía entera y no sólo por el Estado. El nuevo país debe ser el resultado de la corresponsabilidad entre la ciudadanía y el Estado". Esta afirmación muestra que Alianza País es mucho, menos populismo.
     ¿Cómo se relaciona lo anterior con la formación de cuadros? "Para que este principio de corresponsabilidad se pueda materializar -le escribió Moreno a Soliz- se requiere emprender una verdadera cruzada de formación política, que no debe ser entendida de ninguna forma como adoctrinamiento, sino como la entrega de elementos, análisis, información para que los ciudadanos actúen de manera consciente e informada" -por cierto que lo contrario de lo que ocurre en muchas democracias actuales, en las cuales los "ciudadanos" que no son tales, ni siquiera "empoderados", no están informados de nada. Aunque sin referirse directamente al problema de la cultura, Lenín Moreno afirmó: "debemos ser autocríticos y reconocer que en estos años no hemos logrado llevar elementos inspiradores suficientes para cambiar el YO interior de nuestro pueblo. Debemos reconocer que la infraestructura y lo material, central para transformar el país, difícilmente cambia al sujeto en su interior". Tan es así que la cultura oligárquica persistió -incluso en la intelectualidad- y estuvo a punto de arrebatar el gobierno a Alianza País.
       Moreno dejo abierta la puerta a la participación clave del sector privado, siempre y cuando, desde el mismo, se consiga salir de la economía primario-exportadora y diversificar la economía.
       La carta a Doris Soliz hizo notar: "ninguno de los desafíos podrá ser enfrentado si cada acción, cada política, cada programa no se apoyan o construyen sobre la base de una gran transformación ética y de valores; valores democráticos, de solidaridad, de generosidad, valores que no permitan ni toleren la corrupción". Y aquí sí: "ningún avance material podrá ser sostenible ni suficiente sin esa transformación cultural".
    "¿Deberíamos -se preguntó Moreno- superar la lógica de partido, de un espacio entre nosotros sin abrirnos a los movimientos sociales y políticos que comparten los principios básicos del proyecto político?
     Moreno, aunque abrió la puerta al diálogo con mujeres, indígenas y ecologistas que en la práctica tienen valores oligárquicos o peor (el socio-biocentrismo de Alberto Acosta, para quien el Hombre es Naturaleza, es neo-fascista), también la abrió para salir de la tendencia a la endogamia latinoamericanista e intelectual y formó un gabinete diverso (con muy buenos nombramientos, como en Justicia y en Cultura).