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lunes, 31 de julio de 2017

CONTRA RUSIA: EL NUEVO FULTON

De acuerdo con una entrevista del diplomático soviético/ruso Valentín Falin con Ria Novosti, hace ya algún tiempo, el entonces presidente estadounidense William Clinton dijo, en una reunión secreta en 1997 con congresistas de su país: "con nuestra activa contribución quedó desmembrada Yugoslavia. Nuestra próxima tarea consiste en desmembrar a la Federación Rusa". El plan no era tan secreto, ya que desde años antes aparecía en libros sobre "Las guerras del futuro" y lo esbozó el hoy extinto Zbigniew Brzezinski en su texto El gran tablero estadounidense. Proponía dividir a la Federación Rusa en tres partes. Según Vladimir Putin, líderes mundiales le llegaron a expresar que consideraban que Rusia tenía un territorio demasiado grande. Curiosamente, Clinton hizo su declaración entre dos guerras en Chechenia, parte de la Federación Rusa. y Brzezinski nunca ocultó que quedarse con Ucrania podía ser clave para arrinconar a Moscú.
        La otra "idea" estadounidense que estuvo presente desde hace mucho fue "decapitar" nuclearmente a la Federación Rusa. Interrogado hace poco por el cineasta estadounidense Oliver Stone sobre si debilitar a Rusia y tirar a su actual mandatario podía ser parte de un plan para apoderarse del arsenal nuclar ruso, Vladimir Putin contestó: "esta opción es posible". Estados Unidos no dejó de coquetear con la posibilidad de una "revolución de colores" en la Federación Rusa, por lo que Moscú puso límites a las supuestas "organizaciones de la sociedad civil", organizaciones no gubernamentales financiadas desde el exterior, y a la oposición directamente vinculada con Occidente.
       Pese a la reiteración de las sanciones antirrusas, la Federación Rusa no ha salido mal librada de este otro plan para afectar su integridad y provocar un caos que justifique alguna forma de intervención, pongamos por caso "humanitaria". Falin había dicho que las palabras de Clinton fueron un nuevo Fulton, en alusión al lugar del discurso de Winston Churchill que inauguró la llamada "Guerra Fría" en 1946. En cierta medida, así ha sido, aunque las batallas del cerco comenzaron antes (probablemente entre la invasión a Panamá y el primer ataque a Iraq): no ha habido "cambio de época", sino aceleración de los planes que Occidente albergó desde la segunda posguerra del siglo XX y que empiezan a mostrar fallas y probablemente también cuarteaduras en el "establishment" estadounidense y europeo.