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lunes, 18 de septiembre de 2017

MIGNOLO TAPA RABOS

Para el estadounidense Immanuel Wallerstein, la selección de cuadros por el talento no es lo mejor. Se ajusta al concepto de "meritocracia", lo que se conocía antes, dice Wallerstein en El capitalismo histórico, como "la carriére ouverte aux talents" (la carrera abierta a los talentos). "La cultura científica -prosigue-, creó un marco dentro del cual era posible la movilidad individual sin que el reparto jerárquico de la fuerza de trabajo se viera amenazado. Por el contrario, la meritocracia reforzó la jerarquía".
       Alguna alternativa debía crearse. Trabajando en universidades estadounidenses, Walter D. Mignolo llegó a una conclusión errónea, pero de esas que se llaman "pertinentes": "el imperialismo puede recibir nombres diversos, afirmó, pero siempre conlleva alguna forma de colonialismo: es difícil imaginar un imperio sin colonias, aunque las colonias adopten formas distintas en distintos momentos históricos". Sin siquiera distinguir colonialismo de neocolonialismo (lo que para algunos es una "forma indirecta" de colonialismo), Mignolo olvida que el colonialismo supone colonización, la instalación de colonos con apropiación de tierras. Estados Unidos siempre ha preferido otro tipo de dominio fuera de su territorio, así tenga bases militares un poco por doquier: por ejemplo, el ELA (Estado Libre Asociado), que no es una colonia -Puerto Rico no lo es.
      No importa: hoy, "quienes fueron silenciados cuestionan la epistemología de la diferencia colonial que mantiene la distribución no equitativa de poder". Así que vamos a seguir metiendo luchas de poder donde sea para repartírnoslo de otro modo. "Los movimientos de los pueblos indígenas y los descendientes de africanos de 'América Latina', y de los latinos de Estados Unidos (...), con sus nuevos proyectos de conocimiento, vuelven obsoleta la 'idea de América Latina'", considera Mignolo. Los indígenas viven en realidad en Abya-Yala y los descendientes de africanos en la "Gran Co-marca". En La idea de América Latina, Mignolo sólo menciona en una que otra ocasión a los mestizos y en otra, tiende a confundirlos con los latinos en Estados Unidos, como la "india-mestiza" -como se hace llamar- Gloria Anzaldúa. No es un asunto baladí: se trata de remplazar la meritocracia por la discriminación positiva, una política de "cuotas" activa, con el argumento de que la primera es eurocéntrica, y olvidando que es enajenando a la gente que el soft power (poder blando) estadounidense logra sus fines imperiales sin tener que colonizar a nadie.
        ¿Cómo logra el estadounidense esta enajenación? Dividiendo a partir de "lavados de cerebro" mediáticos, pero de apariencia cultural. "Como los continentes y los subcontinentes, los pueblos, aduce Mignolo, también fueron incluidos en los conceptos europeos más generales como el de 'Ser Humano', que nació de la evidencia empírica y la experiencia de los hombres blancos, cristianos y europeos. A partir de esa definición, la universalidad del Humano se defiende como un modelo que supera todas las diferencias (de sexo, género, raza, nacionalidad o lengua, entre otras)". Así que nada de seres humanos, mucho menos con mayúscula: los "animales humanos", o como quiera que se llamen - los damnés (condenados), parece proponer Mignolo para las minorías- deben agolparse a las puertas de las ofertas de becas y puestos (universitarios, con frecuencia) precisando, en competencia despiadada contra el prójimo (una noción cristiana), si nacieron en Abya-Yala, la Gran-Comarca, el Anáhuac o el Tawantinsuyu. El certificado de damné ofrece una carriére ouverte aux damnés (carrera abierta a los condenados) prometedora, a condición de presentarse en taparrabo y amenazando al hombre blanco culpable, de tal modo que "afloje" la recompensa (calificación, puesto, etcétera...)..