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viernes, 1 de septiembre de 2017

RUSIA: CUANDO EL EJERCITO LE DISPARO A SU PROPIO PUEBLO

En octubre de 1993 se produjo en la Federación Rusa una crisis política que mostró, como ya había sucedido con la disolución de la Unión Soviética en 1991, que a Boris Yeltsin no le importaba mucho la ley.
     Con tal de hacer pasar sus reformas estructurales, un grave daño para la economía rusa, Yeltsin terminó disolviendo el bolsón de resistencia que representaba el parlamento, el Congreso de Diputados del Pueblo (y Soviet Supremo). elegido todavía en tiempos soviéticos (1990), pero acorde con la Constitución que regía en 1993. Yeltsin no estaba facultado para tomar esta decisión y el parlamento respondió destituyendo al mismo Yeltsin y nombrando como presidente ruso al vicepresidente Alexander Rutskoi. Este paso sí era legal, según el Tribunal Constitucional ruso. Yeltsin optó por tocar a las puertas del ejército y tomar por asalto, bombardeándolo, el parlamento, conocido también como la "Casa Blanca". Murieron por lo menos 120 personas. Logrado ésto en Moscú, Yeltsin se hizo una Constitución a la medida, con una gran concentración de poderes en el Ejecutivo. El parlamento se convirtió en Duma, como en los tiempos de los zares. En resumen, fue el segundo golpe de Estado, desde arriba, que dio Boris Yeltsin, consultándolo por lo demás con el mandatario estadounidense William Clinton.
      Durante los sucesos en Moscú, fueron mostrados en el parlamento decenas de neonazis de la Unión Nacional Rusa, dirigidos por Alexander Barkashov, de tal forma que la gente pensara que resistían en la "Casa Blanca" los "nostálgicos del pasado", comunistas y fascistas (los "rojipardos"), contra los "demócratas" de Yeltsin. La gente de Barkashov no era en realidad más que un grupo de provocadores, vinculados con el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, y el banquero Guzinski. Estos fascistas cobraron después sus servicios integrándose al servicio de seguridad personal de Yeltsin.
      Otra fuerza operó durante los sucesos. En efecto, francotiradores dispararon tanto contra el ejército (haciéndole creer que le disparaban partidarios de los parlamentarios, lo que le ocurrió al grupo de élite Alfa) como contra civiles, periodistas incluidos. ¿De dónde salieron estos francotiradores? No es de descartar, como lo denunció durante 20 años una parte de la prensa rusa, que fueran mercenarios extranjeros, en un guión algo similar al del Maidán ucraniano. Así nació la "nueva Rusia", capitalista, de un modo que a los occidentales les pareció "democrático", aunque fuera ilegal, militar y paramilitar.