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lunes, 4 de septiembre de 2017

UNA HISTORIA YUGOSLAVA

Es el 12 de marzo de 1991. En un edificio del ejército yugoslavo, en Belgrado, capital de Yugoslavia, han sido citados algunos altos jerarcas militares y la presidencia colegiada del país balcánico. Eslovenia decidió no asistir.
       El ministro de Defensa yugoslavo, general Veljko Kadijevic, hace en la reunión (filmada) un anuncio que podría tomarse como algo serio, puesto que advierte, palabras más, palabras menos: "hay planes para provocar una guerra civil, luego una intervención extranjera, y posteriormente la instalación de gobiernos títeres". Será lo que suceda: hoy Yugoslavia ya no existe, luego de una cruenta guerra civil, de la intervención foránea y la instalación de marionetas incluso en Serbia.      
     Kadijevic quiere evitar lo peor y propone en esa reunión decretar el estado de emergencia. Borisav Jovic, al frente de la presidencia colegiada, llama a votar. Y en éso, el representante croata, Stjepan Mesic, empieza a recitar: en particular, que dar poderes al ejército permitiría "extender Serbia". En la votación final, Kadijevic sale derrotado. En particular, ha votado contra el estado de emergencia el timorato representante de Bosnia-Herzegovina, la república que habría de verse más afectada por la guerra civil, puesto que en ella viven serbio-bosnios, croatas-bosnios y musulmano-bosnios. La "opinión pública" occidental se pasará años repitiendo que en Yugoslavia hay "odios ancestrales"y otras cosas por el estilo, como si toda dinámica destructiva estuviera adentro,  pero cabe preguntarse por qué Kadijevic sabía de antemano lo que iba a suceder. Tenía informes, simplemente. Y el asunto, por ende, estaba calculado y decidido en Occidente.
       Hoy se sabe que desde 1979, año en el cual Klaus Kinkel fue nombrado a la cabeza de los servicios de inteligencia alemanes, BND (Bundesnachrichtendienst), éstos comenzaron a infiltrarse en Yugoslavia -Croacia en particular- para "agitar" entre líderes nacionalistas como el futuro presidente croata Franjo Tudjman. Alemania ya ha decretado que Yugoslavia es un "Estado engendro", es decir, artificial. Será tal el descaro que los germanos armarán más tarde al terrorista Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) con armas provenientes del arsenal arrumbado de la antigua Alemania Oriental. Cuando los militares alemanes lleguen en la "misión de paz" a Kosovo, tendrán que pedirles a los de ELK que por lo menos retiren las insignias alemanas en los uniformes recibidos desde el exterior. Pero el desparpajo lo habían comenzado algunos delegados ese 12 de marzo de 1991, mostrándose indiferentes a la suerte de los habitantes de Yugoslavia y diciendo cualquier cosa para justificarse en el saqueo..