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lunes, 26 de febrero de 2018

THE SHOW MUST GO ON

Se llama "culto cargo" a la actitud que tienen los aborígenes de Nueva Guinea cuando ven llegar mercancías manufacturadas estadounidenses: creen que es un envío divino. Algo similar creen en algunos países los políticos y los académicos cuando ven llegar algún informe de un organismo internacional, más si hay estadísticas y a colores.
       Mientras tanto, no es seguro que, a su vez, los encargados de los organismos internacionales no crean que los productos del poder mediático son también envíos divinos. Cuando era secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el sudcoreano Ban Ki-moon invitó al organismo al cantante muy exitoso Psy y juntos hicieron algunos gestos del Gangnam Style de moda. Es extraño que el lugar para realizarlo fuera la propia sede de la ONU y que el secretario general dijera de su compatriota: "me siento muy orgulloso de ti. Eres un tipo cool y espero que puedas acabar con el problema del calentamiento global". Agregó que la música de Psy y el trabajo de Naciones Unidas en aras del "entendimiento mutuo" eran algo "similar".
     Fue también bajo Ban Ki-moon que la cantante colombiana Shakira se apersonó a la sede de la ONU, durante de la Cumbre del Desarrollo Sostenible, a cantar Imagine, de John Lennon, mientras los delegados de varias naciones se apresuraban a filmar el acto con sus teléfonos celulares. El Papa Francisco acababa de dar un discurso. La agenda de Desarrollo Sostenible de la ONU tiene entre sus promotores a Shakira y el jugador de futbol Lionel Messi, ambos Embajadores de Buena Voluntad de la UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia).
     La actriz estadounidense Angelina Jolie, Enviada Especial del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), filmó parte de su película Lara Croft: Tomb Raider en Camboya, más precisamente en un sitio religioso del siglo XII hasta hace poco llamado Ta Prhon, también conocido como Viejo Brahma o Rajavihara o monasterio real. Ahora Jolie tiene la nacionalidad camboyana pero, lo que es mejor, el templo se llama Angelina Jolie, para los camboyanos. No es seguro que distingan entre realidad y espectáculo. Como sea, adoran a una nueva divinidad.
     Lo que cabe preguntarse es si los encargados de organismos internacionales o instituciones similares pueden diferenciar el límite entre realidad y espectáculo (al igual que ciertos políticos y académicos). El Papa Francisco, en un reciente vuelo para visitar Chile, dijo a los reporteros: "estamos al borde de una guerra nuclear, tengo miedo". Y António Guterres, el nuevo secretario general de la ONU, declaró hace poco: "ya existen episodios de guerra cibernética entre Estados. Y lo peor es que no hay un esquema reglamentario para este tipo de guerra, no está claro si ahí se aplica la Convención de Ginebra o el Derecho Internacional puede aplicarse en estos casos". La guerra del Papa no estalló y Guterres fantasea, probablemente a partir del "espectáculo ruso" montado en Estados Unidos. ¿Hay que rezarle a Shakira o a Jolie?¿Qué pasó que los límites entre instituciones y poder mediático se borraron?