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miércoles, 16 de mayo de 2018

AMERICA LATINA: ¿NUEVO CICLO?

Hay quienes aseguran -lo hace por ejemplo Jorge Serrano Mancilla en Russia Today en español- que ya viene un "nuevo ciclo progresista latinoamericano". No ha terminado la restauración conservadora que los hay que ya vaticinan o que siguen vaticinando como si hubiera en la Historia lo más parecido a un "eterno retorno". Así las cosas, no hay mucho de qué preocuparse ante las derrotas ni lecciones que extraer, puesto que la rueda sigue girando y no queda más que centrarse en lo que se le atribuye a Carlos Marx: algo así como un determinismo en el que los sujetos no tienen más que esperar. Hoy estamos arriba, mañana estamos abajo, hoy perdemos, mañana ganamos, etcétera. Por lo demás, es una forma de ver las cosas no muy alejada de la derecha, para quien "Hugo Chávez siempre está de vuelta", no para lo que necesite la Revolución Bolivariana, sino para lo que se le ofrezca a la derecha. En definitiva, para Serrano, "la vida política siempre está en movimiento. Nada permanece estático por muy adormecida que una sociedad pueda aparentar ser. Siempre hay una fibra que tocar. No es siempre la misma en cada momento histórico. Cada época cuenta con sus reglas y su propia episteme. En estos años en los que muchos hablan de fin de ciclo, podemos asegurar justo lo contrario: está surgiendo otro ciclo, tal vez más sosegado, pero que puede volver a dar otro salto adelante en la Historia latinoamericana".
     El vicepresidente boliviano Alvaro García Linera criticó en algún momento esta visión cíclica de la Historia. "Cuando tu hablas de ciclo, decía, significa que todo tiene un inicio, una estabilización y un fin. Es algo natural como la ley de la gravedad. Hagas lo que hagas, protestes o te movilices, así será de aquí a 50 años, cuando venga otro ciclo. Esta es una mirada que le arrebata el protagonismo al ser humano, que olvida el papel de la subjetividad colectiva en la construcción de los hechos sociales. Es falsa. Es la misma lógica que el fin de la Historia de Fukuyama. Habían desaparecido las clases, todos éramos emprendedores y había que alinearse detrás de lo que ya era la culminación del desarrollo humano. Resulta que no fue así. (...) Las transformaciones se dan por oleadas. La gente se articula, se unifica, crea sentido común, tiene ideas fuerza, se convierte en ser universal, es decir, ser que pelea por todos. Logra derechos, acuerdos, Estado, política. Pero luego pasa a la vida cotidiana. No puede estar en asamblea todos los días. Tienes que ir a ver qué va a pasar con tu hijo, con el crédito de la casa. Viene el reflujo. Pero luego, más pronto que tarde, puede venir otro flujo. ¿Cuándo puede ser ese flujo? No lo sabemos. No está definido por una ley sociológica". Ciertamente, nunca lo ha estado y no existe en Marx.
     Así las cosas, no hay ciclos, en realidad: todo depende de los sujetos humanos, si lo son o si se deciden a serlo, y en qué momento, para convertirse en "universales". Pese a los gobiernos progresistas que ha tenido gran parte de América Latina en un pasado reciente, Estados Unidos ha logrado crear de manera activa desde los años '80, con el "poder blando" (medios de comunicación masiva y redes sociales), "sentido común" e "ideas fuerza" tanto más fuertes cuanto que la izquierda se atreve a redistribuir, pero ya no a transformar, por lo que suele carecer de lo que hoy se llama "agenda" propia y de sujetos firmes -fuera de la pasividad- que no sean los "nuevos actores" minoritarios hechos para terminar de disgregar. Es dudoso que América Latina esté alumbrando "nuevos ciclos progresistas".