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lunes, 21 de mayo de 2018

MARX: BICENTENARIO PARA ALIENADOS

En el bicentenario del nacimiento de Carlos Marx, no deja de resultar divertido que sigan apareciendo quienes quieren lucirse con la crítica a una caricatura del pensador alemán.
     Una de las críticas que con mayor frecuencia se le han hecho a Marx es su "determinismo económico", ligado, desde luego, a su "materialismo". Ocurre como si Marx hubiera negado la dimensión altamente espiritual del Hombre, y se entiende que la de quienes lo critican, que no están como para oír hablar de "economía" todo el tiempo. Sin embargo, Marx nunca dijo que la economía lo era todo, y Marx y Engels afirmaron que únicamente "en última instancia" la economía es "sobredeterminante". Lo que cabe aclarar es que Marx y Engels no quisieron decir con lo anterior que lo "sobredeterminante" es el tamaño del bolsillo (el ingreso), algo de lo que se habla a cada rato y por doquier en el capitalismo (¿cuántas conversaciones se pueden tener que no sean de dinero?). Lo "sobredeterminante" se encuentra en las relaciones de propiedad y del Hombre con su trabajo y no en el ingreso. Y el arte del capitalismo está en escamotear las primeras con el segundo. Para Marx y Engels, la gente "se mide", si cabe hacerlo, por su ubicación en esas relaciones de propiedad y trabajo y no por su obnubilante "nivel de ingreso" (y de estatus), entre otras cosas porque para el pensador alemán el consumo no es lo prioritario. Tampoco miden Marx y Engels la pobreza (pongamos por caso, la pauperización absoluta o la relativa) como un "costo social", expresión de por sí denigrante. Lo que es más, para Marx y Engels no existen vaguedades como "los ricos" y "los pobres" (con su consiguiente "ustedes" y "nosotros"), ni traducción de todo a costo y beneficio. Es de suponer que Marx no "invirtió" en la amistad con Engels ni "vió bajar sus bonos" por sus correrías con su sirvienta.
     El materialismo no niega la existencia del Hombre, pero afirma que todo lo que nos rodea existe independientemente de que lo percibamos o no, o incluso de que estemos o no. El Hombre pertenece a un "algo" más grande que él, que es la materia y que tiene distintas formas, inanimada y animada. Afirmar lo contrario del materialismo es lo que hacen el capitalismo y sus enajenados, con los perversos narcisistas en primer lugar: creer que el mundo no existe sin ellos, o que el mundo es prolongación suya, por lo que el mismo mundo únicamente existe en la medida en que ellos -!sí, ELLOS!- lo perciben y "lo utilizan". La naturaleza, por ejemplo, no existiría por sí misma (y formada por cierto antes de la aparición del Hombre), sino como expresión sublime de algún Yo (romántico, por ejemplo). Es curioso que en la actualidad se obvie la dimensión filosófica existente en autores como Marx, Engels y Lenin. Los mismos que aspiran a la muy elevada espiritualidad suelen carecer de filosofía del mundo. Y los mismos que no hacen más que hablar de dinero suelen terminar desconociendo las relaciones de propiedad y de trabajo. Digamos que el bicentenario cayó en época de alienados.