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viernes, 11 de mayo de 2018

MEXICO: AHI VIENE LA PLAGA

La cadena estadounidense Fox News llamó al candidato opositor de izquierda Andrés Manuel López Obrador, de la coalición Juntos Haremos Historia, el "Bernie Sanders mexicano". Lo cierto es que en la campaña presidencial pasada López Obrador citaba como ejemplo a seguir al presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt. Ni en la izquierda ha salido México de cierto "espíritu de ELA" (Estado Libre Asociado). Personas propuestas para los más altos cargos en el gabinete de López Obrador han llamado, por ejemplo, a Hillary Clinton "mujer de Estado", siendo que se trata de una criminal de guerra. Y no hay que olvidar que Marcelo Ebrard, quien hoy se da el lujo de la grosería maliciosa contra el ex jefe de gobierno capitalino Miguel Angel Mancera, estuvo cabildeando en Estados Unidos, entre los Demócratas, a favor del líder del Movimiento de Regeneración Nacional (movimiento que se caracteriza justamente por ese tipo de grosería).
     Ni el nieto de la Maestra, ni Napo, ni el Partido Encuentro Social son forzosamente lo peor que rodea a López Obrador. Los activistas de ultraizquierda no lo hacen mejor. La candidata a jefa de gobierno de la Ciudad de México, la sempiterna activista Claudia Sheinbaum, por ejemplo, ya se mareó por completo: en un mítin en Iztacalco, esta "destacada académica" gritó insólitamente !viva Martí Batres!, el tipo de grito que se podría oír en una cantina en altas horas de la madrugada (!viva mi compadre Higinio, cabrones!), porque otra explicación no hay. Sheinbaum no puede hacer campaña sola, como ya lo había anticipado Alejandra Barrales, de Por México al Frente: la nena -porque López Obrador tiene su club de nenas- llega por doquier con su complejo de Electra y, de ser posible, con su papi-peje a despotricar contra la administración anterior de la Ciudad de México, a falta de un programa realmente sustancioso. De remate, Claudia Sheinbaum le encargó la cultura en la Ciudad de México a Paco Ignacio Taibo II (Pit Bull II), alguien para quien ser mexicano y "de pueblo" consiste en lanzar improperios y rematar sin falta con un "que se chinguen, compañeros" o algún clasemediero y sonoro "no hay pedo, compañeros".
      También hay figurines, como John Ackerman, quien en su columna de Russia Today ("La batalla por México") no informa ni analiza, sino que vocifera, y con el mismo sello de grosería maliciosa. Ackerman no es ningún "agente ruso", sino otro de los errores del equipo Russia Today/Sputnik Mundo, las agencias de noticias oficiales de la Federación Rusa. El mismo Ackerman, en efecto, fue consultor senior de Open Society Institute (de George Soros) y de la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), tapaderas de la Central de Inteligencia Americana (CIA), y llegó a declararse partidario, claro está, de Bernard Bernie Sanders, un Demócrata más que no puede abrir la boca sin proferir calumnias contra Rusia. Entre estos infectos activistas que rodean a López Obrador pueden estar desde el también "instigador" Pedro Miguel -otro experto en el golpeteo oportuno contra Mancera- hasta el libertino de la productora Argos, Epigmenio Ibarra. El interés ha sido el mismo desde antes de que empezara el sexenio: confundir deliberadamente el eventual triunfo de López Obrador con algo así como una "primavera mexicana" o una "revolución de colores" contra el Partido Revolucionario Institucional. Es el tipo de "revolución" que Ackerman intentó en por lo menos dos ocasiones, al momento de la reforma energética y luego dentro de la universidad pública. No sería raro que sea de este círculo de deplorables que haya salido una "propuesta" como la de López Obrador sobre una "amnistía" que patrocinarían ni más ni menos que Naciones Unidas, el Papa Francisco y Amnistía Internacional (más asuntos extraños, por decir lo menos).
     Todos tienen en común el hecho de ser ultraizquierdistas "fifí" que convocan incluso al malinchismo de quienes están hartos de ser estadounidenses Republicanos: quieren ser estadounidenses Demócratas y le llaman a éso un "cambio", aunque no sea muy de fondo. Como Demócratas, son libertarios, anarcocapitalistas y- es lo riesgoso para un candidato que no sabe de muchas cosas- provocadores, con tal de hépater les bourgeois (dejar patidifusos a los burgueses).