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viernes, 8 de junio de 2018

PUTIN SE ENCUENTRA CON DIOS

A falta de una ideología clara, algunos rusos están comenzando por lo visto a fabular sobre un pasado al que no pueden renunciar, porgue ganaron la Gran Guerra Patria (1941-1945), pero del que al mismo tiempo están llamados a avergonzarse.
     Recientemente, en el programa "Línea directa", el presidente ruso, Vladimir Putin, contó un poquito de su encuentro con Dios, porque le preguntaron cómo se lo topó. "Es una pregunta muy íntima, es difícil contestarla en público, dijo Putin sobre su 'revelación'. Cada persona, prosiguió, nace con fe en Dios, a mi juicio (sic). Sin embargo, cada uno empieza a entenderlo en momentos diferentes de la vida. Por ejemplo, durante la Gran Guerra Patria cuando los ateos más convencidos iban a luchar en combates, estoy seguro que pensarían en Dios". Así que vaya, los soldados del Ejército Rojo y formados en la ideología comunista fueron al Frente contra las tropas nazis creyendo en Dios, porque en Dios se cree, y no se piensa. Seguramente que fue la fe en Dios la que contribuyó a la victoria, y no valores como el coraje o la abnegación.
     Hace pocos años, la muy joven ex fiscal de Crimea y luego política de Rusia Unida (partido oficial) en la Duma rusa, Natalia Poklonskaya, se asomó a la celebración del Día de la Victoria en la Gran Guerra Patria, en medio del "Regimiento Inmortal", con un retrato del zar Nicolás II. El "Regimiento Inmortal" es el nombre que se da al hecho de que, en la conmemoración, cada quien lleva la foto del pariente (o los parientes, que en el caso de Poklonskaya fueron dos) caído. Por lo visto, a la ex fiscal se le había aparecido Nicolás II como un extraño "recuerdo" del Frente, por lo que, sumando la "revelación" que tuvo Putin, resulta que los soldados del Ejército Rojo fueron a combatir por Dios y por el Zar contra los hitlerianos.
     En 2016, el cineasta Nikita Mikhalkov señaló que museos como el Centro Yeltsin en Ekaterimburgo contribuyen a la "destrucción de la identidad nacional de los niños". Son "inyecciones diarias de destrucción de la conciencia nacional de los niños", insistió Mikhalkov. Por lo visto, los niños no son los únicos afectados por la propaganda "contra el totalitarismo", a la que más de un ruso ha decidido contrarrestar agarrándose de Diosito. Esta valentía no la tenían ni quienes iban al Frente.