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miércoles, 4 de septiembre de 2013

CALLADITA TE VES...

Información que el ex agente de inteligencia estadounidense Edward Snowden hizo llegar al diario "The Washington Post" señala que Rusia sigue siendo una prioridad para Estados Unidos . Es uno de los objetivos principales de la seguridad estadounidense, al lado de China, Irán, Cuba e Israel (algo muy simpático: cuando se trata de Israel, Estados Unidos también vigila a los amigos, y no es nada más asunto de los israelíes, ya que los amigos bajo vigilancia son varios).
    ¿Qué hace Rusia como objetivo para EU, si ya no hay "amenaza soviética"? Según algunos militares rusos, como Evgueni Lobachev, en un análisis retomado por el portal digital de Pravda, Rusia interesa por dos motivos: por sus gigantescos recursos naturales -señaladamente: petróleo y gas-, y por su "lugar" en la política internacional. Una parte de la élite rusa está jugando esta carta, la llamada "euroasiática" (sin mucho éxito, por cierto): como Rusia tiene mucho, se supone que es mucho. Tanto tienes, tanto vales, ¿no?. Por este camino, Rusia se mete a competir en el capitalismo como un competidor más, y no puede esperar un trato demasiado amistoso (vaya, no lo puede esperar ni Israel...).
    Según Lobachev, el interés occidental es competir por los recursos naturales rusos, pero sin considerar a Rusia como potencia política., por lo que hay que encajonarla en el margen ("oríllese a su izquierda...") En realidad, hay más: la caída de la Unión Soviética trajo la posibilidad de ganar (metiéndose en la competencia por los recursos ex soviéticos), y habría que hacerlo al menor costo, es decir, sin pagar por tener un competidor o rival. Ningún capitalista invierte en fortalecer a un rival.
    Una Rusia que no sea un costo (es decir, ni potencia política ni militar) pero que permita lucrar con los recursos naturales, sería así algo así como el ideal: equivale a un objeto que ha renunciado a ser sujeto, el país "nuestra cosita", la incondicional, la que no espera nada, la misma de ayer (de cuando Boris Pepsin...), o, dicho al estilo de la trova, la que no nos pide nada a cambio de lo que da. Para decirlo a la manera de hablar de los ricachones: "calladita te ves más bonita", Rusia.
     Es la percepción occidental, incluso entre quienes ven en Putin al "zar", es decir, al prepotente "autoritario" de un país que no pasa de ser bananero: un tipejo creído, vaya, con o sin motivo. ¿Quién se ha creído Vlady?!Petrolero y con garrote nuclear!
     No faltan rusitos ni rusitas dispuestos al "entre", con la secreta esperanza de "ser alguien", aunque tengan que pagar siendo "la cosa" del jefe occidental. Mientras sigan así, están, como se dice, "dándole motivos" a Occidente. Este es por ahora el límite del místico proyecto "euroasiático", distinto del sovietista de Putin, al menos en política exterior. En efecto, podría ser que el presidente ruso no tenga interés en jugar a ser "la potencia", al estilo Jrushev o Brezhnev, sino simplemente en asegurar que más allá del límite - el de la "democracia soberana"- nadie se meta en Rusia sin permiso. En estas circunstancias, Rusia no está jugando "sus intereses" -aún teniéndolos- en Siria, en Irán, en Cuba, o donde sea fuera de Rusia, sino defendiendo un principio, la soberanía. Estados Unidos puede tomarlo como idealismo sin remedio, y seguir jugando a un mundo donde no hay iguales, sino únicamente "winners" o "losers". Si es así, no hemos salido de la Guerra Fría, ya que no hay un idioma en común. Para el occidental promedio, Vlady no pasa de ser un pequeño zar, un loser que se cree winner: !Puf!