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viernes, 27 de septiembre de 2013

UCRANIA A MEDIO CAMINO

Occidente ha ido ganando en profundidad en el territorio ex soviético europeo, desde el Báltico hasta Moldavia. Ucrania, aunque conserva por principal socio comercial a Rusia, tiene la cabeza en otra parte. Hay centenares de ucranianos en Siria junto al gobierno de al-Assad (muchos ya han sido evacuados, cerca de 700, aunque permanecen 400 al decir de fuentes oficiales ucranianas), pero los hay que pelean al lado de los terroristas. Ucrania dio suministros de armas a Georgia durante la guerra ruso-georgiana de Osetia. Al mismo tiempo, un grupo de ucranianos y ucranianas trabajaba en el gobierno libio del extinto Muammar Kadhafi y miles de voluntarios ucranianos han dado su anuencia para combatir en Siria contra el terrorismo.
    Ucrania es un territorio históricamente dividido. Fue lugar de fuerte resistencia a los bolcheviques -antes de las colectivizaciones forzadas de Stalin, como lo prueba la resistencia de Majnó en un territorio con muy fuertes costumbres anarquistas-y de colaboración -en algunas regiones- con el nazismo alemán. El actual presidente ucraniano, Viktor Yanukovich, parecía presagiar mejores relaciones con Rusia, algo que anhela sobre todo la parte oriental de Ucrania. Sin embargo, Yanukovich no ha cesado de acercarse a la Unión Europea, con la que Kíev quiere firmar acuerdos importantes, de ser posible en noviembre. Rusia no ve con buenos ojos este acercamiento. Según Dmitri Medvedev, primer ministro ruso, Ucrania podría correr una suerte como la de Chipre o como la de Grecia, y lo cierto es que Kiev no tiene hoy una economía competitiva. Ucrania oscila todo el tiempo entre Occidente y Rusia, sin decidirse del todo, mientras los occidentales presionan para beneficio propio y para aislar a los rusos. De Ucrania, lo poco que entienden los occidentales (si entienden) son las playas del Mar Negro (playas, donde sea) y las mujeres.
     Una encuesta curiosa dió a conocer hace poco que cerca de la mitad de los ucranianos está dispuesta a empuñar las armas para defender a su país (46 % de la población). Suena muy heroico, aunque aún falta quien esté dispuesto a invadir Ucrania o atacarla. No es hoy el caso ruso, ni siquiera por la presencia de la flota rusa en el Mar Negro. Con el supuesto argumento de que "ahí viene Rusia", Ucrania espera lograr más de Occidente, lo que no es política, sino negocio. Más de un ucraniano piensa que devaluando a su país -y a Rusia- conseguirá que le den "mejor precio" -aprecio- en Occidente. Ucrania está bastante afectada por la corrupción de los políticos.
    Sin poder contar con Ucrania, Rusia no tiene en la región -hacia Europa- más que a Belarús, pese a las tensiones ocasionales con este país.