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domingo, 8 de septiembre de 2013

LA GLORIOSA

La Gran Clase Media Universal -así, con mayúsculas- se ubica con frecuencia en el centro, sobre todo cuando es de izquierda (la clase media de derecha suele quedarse ahí). Fue esa clase que admiró en todo a Mickey Limonadas (Mijaíl Gobachov, por su campaña contra el vodka) cuando el líder se movió al centro. El hijo de Raisa Gorbachova (como se lo conoce a veces en el portal ruso Odnako) no tiene la culpa de que, al haberse movido él al centro, George Bush padre se haya cargado a la derecha para bombardear Iraq.
    Después, esa clase y sus seguidores latinoamericanos se siguieron igual: por la Tercera Vía. Ya iban llegando al centro cuando "Vil" Clinton y "Tony" Blair (conocido en la antigua revista británica "Marxism Today" como "Tony Blairghh") la retomaron contra Iraq, pasando por Yugoslavia (la segunda en Iraq la hizo Bush Jr., pero con el apoyo de Blair, y la Vil Hillary se encargó de Belgrado).
    A esa clase y sus amigos latinoamericanos les encanta el señor Jean-Luc Mélenchon, un ex trotskista y ex socialista (dos en uno, tipo promoción) quien, al salirse del centro para irse más a la izquierda, apoyó finalmente la intervención aliada en Libia que promovió el derechista Sarkozy, junto al muy, muy centrista Obama -el Gran Rescatista de la Clase Media Donde Quiera que Esté. Si uno se atiene al actual presidente francés, Francois Hollande, otro hombre de la rosa cargado al centro, resulta que es el mayor promotor -con David  Cameron- de la "ideota" de  ir a bombardear Siria.
     Esta Gran Clase Media Universal se formó en el centrismo, que es algo así como la Brújula de Mayor Venta en el Mundo. Sucedió en tiempos de la Guerra Fría, y como el tercermundismo, ese centrismo se pronunció con frecuencia por el centro para que, algún día, si es que en verdad "otro mundo es posible", se pueda tener beneficios del socialismo y del capitalismo, lo mejor de cada uno (y de ser factible, sin los inconvenientes de ninguno de estos sistemas). No importa que este ideal del máximo beneficio sin ningún inconveniente -es decir, gratis- sea idéntico al de los riquillos (que no son ninguna media clase), para los cuales una ganancia sin ningún costo es el más recóndito  y ecológico objeto del deseo -más incluso que cualquier promesa de las Mil y Una Noches. !Una ganancia pura, no contaminada por ningún costo!!Ajúa!
     Seamos serios: esta clase, la Gloriosa, nunca ha querido controlarlo todo -es más bien soñadora y hasta cursi, parece- y no se la puede culpar de que, cada vez que ella da un paso al centro, porque se-hace-camino-al-andar, el piso se mueva a la derecha. Eso sí que es tener mala pata.