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lunes, 2 de septiembre de 2013

¿HOW MUCH?

No es criminal quien comete un crimen. En el mundo actual, parece serlo quien se opone a un negocio, cualquiera que sea.
     El corresponsal de Associated Press, Dale Gavlak, logró averiguar en Ghouta, suburbio de Damasco (capital siria), que las armas químicas fueron usadas -incluso por error- por los "rebeldes". Esta versión coincide con la de la población del lugar (médicos incluidos), las confesiones de los propios "rebeldes" y los hallazgos del ejército sirio (Siria puso datos en manos de Naciones Unidas, pero no hubo difusión del hecho). La pista conduce a Bandar bin Sultán, el príncipe saudiárabe: fue él quien metió esas armas en Siria. Los "rebeldes" así lo aseguraron.
     Bandar hace negocios. Es lo suyo. Hace algún tiempo, quiso negociar con el presidente ruso, Vladimir Putin, que el sirio Bashar al-Asad fuera abandonado a su suerte por Moscú. A cambio, Bandar ofreció respetar la base militar rusa en la costa mediterránea siria. Para entrar a negociar en condiciones favorables, el príncipe saudiárabe le ofreció a Putin controlar al terrorismo checheno para que no cometa atentados en los próximos Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, en Rusia. El saudiárabe reconoció sin tapujos que ese terrorismo está controlado por Riad. La transcripción del "negocio" que Bandar trató de hacer con Putin fue difundida por Ambrose Evans-Pritchard en el "Daily Telegraph" del Reino Unido. Tal vez no parezca un chantaje: es una oferta para hacer una transacción.
     ¿Se seguirá esta pista y se bombardeará Arabia Saudita? Si no, no estamos hablando de verdades, ni de pruebas, ni siquiera de la realidad siria. Debe entenderse entonces que el presidente estadounidense Barack Obama está pendiente de sus bonos, de los de su empresa con "liderazgo y responsabilidad social", y que pasó a consultar sobre el negocio con lo que es la "mesa directiva" de USA Corp. (entiéndase que "nuestros aliados" son los "asociados") y con los accionistas, sean republicanos o demócratas.
     Por lo demás, el asunto humanitario difícilmente interesa. El "escándalo" que tiene a debate al rating occidental y la evaluación de la "inversión" llegó porque los terroristas sirios estaban perdiendo la guerra, y hay quienes están interesados en restablecer una correlación de fuerzas a favor.