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domingo, 29 de septiembre de 2013

EL DECEMBRISTA, DE NUEVO

El anticomunismo es con frecuencia patente de corso para decir lo que sea y quedar bien. Lo ideal es asociar "comunismo" y "estalinismo", y complacer así a quien pide ser complacido, no informado. Así las cosas, el gobierno sirio -una supuesta "camarilla" de asesinos, en un modo de hablar que coincide muy bien con Occidente, puesto que los extremos suelen tocarse- no tiene a su servicio más que a un puñado de "ex comunistas estalinistas". Como todo es "ex" desde 1989-1991, al rato habrá un discurso sobre la ex Siria -al menos es algo que pudiera interesar a los occidentales. Por alguna razón extraña no se habla de los ex afganos, los ex somalíes, los ex iraquíes, los ex libios o incluso los ex yugoslavos.
     El portal digital voxnr dió a conocer hace pocas semanas la posición del Partido Comunista sirio. Este ha criticado al gobierno de al-Assad por las duras reformas económicas implementadas alrededor del año 2005. Estas reformas crearon exclusión social, aumentaron las desigualdades, degradaron la convivencia y golpearon lo que ahora suelen ser bastiones de terroristas: los suburbios de Damasco, a medio camino entre el mundo urbano y el rural. Esta situación, al igual que la del llamado "subproletariado rural", fue utilizada por los Hermanos Musulmanes para reclutar adeptos. Así, la posición de los comunistas sirios ve en el origen de los desmanes actuales una política económica y social equivocada (entre otros errores de los Assad), como la hubo por cierto en Yugoslavia o en Libia: digamos que, aunque hablen de religión, los terroristas, cuando no son mercenarios extranjeros, son resentidos sociales -y al-Assad no está exculpado. Así, es del lumpen que se trata, y no salió de la nada. El muy-pasado-de-moda Karl "Charlie" Marx decía que el lumpen le brinda por lo general los mejores servicios a la burguesía.
     Ammar Bagdash, secretario general del partido Comunista Sirio, ha declarado lo siguiente sobre la política social de al-Assad: "cuando denunciamos todo ésto en el Parlamento, nos acusaron de adoptar una postura ideológica y de ser idiotas". Que es, en suma, en boca del gobierno sirio algo similar a lo que diría cualquier analista izquierdista que quiera "quedar bien". Un comunista es algo así como un idiota que no entiende ni de intereses (porque está "ideologizado"), ni de las diez grandes charlas de café  que conmovieron al mundo.