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viernes, 26 de mayo de 2017

BOBOS CON MACRON

Emmanuel Macron, nuevo presidente de Francia, se benefició entre otros de los votos de la mayoría de los partidarios de Jean-Luc Mélenchon, izquierdista. En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, en la cual se enfrentaron Macron y la supuestamente "fascista" Marine Le Pen -otra vez a las palabrotas-, 25 % de los simpatizantes de Mélenchon se abstuvieron, pero el 62 % de los mismos, según la periodista Diana Johnstone, votó por Macron. Así las cosas, casi no hubo votos para Le Pen en el campo izquierdista. Quienes votaron en gran medida por Marine Le Pen fueron trabajadores y otros miembros de las llamadas "categorías populares" (53 %).
       Siempre según Johnstone, por Macron votó el 90 % de la ciudad de París, algo explicable en la medida en que los trabajadores viven fuera de ella y está tomada por los bobos ("categorías socio-profesionales superiores", y bourgeois bohëme). Según Johnstone, esta segunda categoría está integrada entre otros por periodistas, comentaristas y personalidades del show business (muchas son nuevas ocupaciones de los servicios que reproducen la ideología dominante, aunque sin siquiera mencionar la palabra "ideología"). Los bobos de París están empleados -para seguir a Johnstone- en los ramos del negocio de la fabricación ideológica de los nuevos "derechos humanos": periodistas, profesores, consultores, y miembros de la industria del entretenimiento. De remate, el 80 % de los ancianos ("personas de la tercera edad"), categoría en la que abundan los rentistas, votó por Macron.
      Diana Johnstone ha recordado que Macron se lanzó en un mitin en Lyon a decir que "no existe la cultura francesa", de la misma manera en que Jean-Yves Le Drian es ministro "de Europa y de Asuntos Exteriores" y Sylvie  Goulard, ministra de Defensa, declaró tranquilamente que "no se siente francesa". Con tal de parar a un fascismo fantasmático, el izquierdismo (gauchisme) fue a regalarle sus votos a quien, sin sentirse ni siquiera realmente francés (es "europeo"), tiene pensado seguir con reformas al código del trabajo, del tal modo que el neo-fascismo rampante golpee a los trabajadores...con el apoyo del izquierdismo "á la Mélenchon" (y la indiferencia de los hijos de papá bobos que pululan por doquier).