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miércoles, 24 de mayo de 2017

SIN REGLAS DEL JUEGO

El especialista estadounidense en relaciones internacionales (After Victory) John Ikenberry sostenía en los años '90 que la potencia vencedora de una guerra debe integrar a los vencidos en un sistema institucional que deje en claro las "reglas del juego", de tal modo que, pese a la hegemonía o supremacía, el vencedor pueda hacer concesiones y tomar en cuenta el lugar y el punto de vista del que perdió. Así sucedió en 1945 o incluso desde un poco antes (1944 en Bretton Woods): Estados Unidos diseñó para Occidente y parte de Asia reglas del juego que quedaron plasmadas en instituciones del tipo de la Organización de Naciones Unidas o del Fondo Monetario Internacional.
     Actualmente, pese al supuesto fin de una "guerra" (la Guerra Fría), no se ha remodelado el sistema internacional, ni desde el punto de vista político (el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por ejemplo), ni desde el económico, ni mucho menos desde el militar (persistencia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte). Desde este punto de vista, la situación se parece un poco más a la de entre-guerras en el siglo XX, cuando después de la paz de 1919 las instituciones creadas (como la Sociedad de Naciones) iban colapsándose. Las instituciones internacionales existentes hoy en día han sido instrumentalizadas descaradamente por Estados Unidos, que les impone su dictado sin tomar mayormente en cuenta a los demás, de tal modo que no ha habido manera de proceder a reformas ni a refundaciones. Así las cosas, detrás de las instituciones ya no hay "reglas del juego", sino un juego "sin reglas" (se vale todo, incluso violar abierta y cínicamente la ley y el derecho internacionales). Sucede que este "juego sin reglas" parece convenir a la potencia que se cree vencedora y la más fuerte y a sus aliados, mientras como punta de lanza el izquierdismo "a lo Lennon" también aborrece la institucionalidad. Es otra prueba de que no ha habido cambio de época, sino la inercia de lo creado en la posguerra, que va descomponiéndose, sin "salto cualitativo", a pesar de que el mundo vive un periodo de paz sin precedentes.