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martes, 31 de diciembre de 2013

CUBA: SON DEL ESTADO

Cuba, no está de más repetirlo, ha sido un Estado de Bienestar exitoso. Sin embargo, la isla tiene también los problemas propios de un Estado de Bienestar. ¿De quién son las cosas en un Estado como éste? De todos y de nadie, con lo peligroso de tener una idea así, algo parecida a la que algunos tienen del bienestar capitalista.
     El funcionario cubano que se sirve más de lo debido -y sirve a sus amigos-, como suele suceder entre otros en el aparato cultural, no se preocupa demasiado: no está tomando lo que no es suyo, porque está tomando donde hay para todos y no le es quitado nada a nadie. Al fin y al cabo que las cosas "son del Estado". Si es así, es posible agarrar sin afectar a nadie, ni siquiera al pueblo en cuyo nombre se agarra lo que no es debido.
    El cubano de a pié tampoco se inquieta demasiado si toma en el trabajo lo que no es suyo. Al fin y al cabo que las cosas -aunque sean robadas- "son del Estado". A este ritmo, se puede ser corrupto sin pagar por las consecuencias, ya que éstas "son del Estado", entiéndase que de nadie. ¿Qué hay en el Estado cubano? Fuera de Fidel, nadie. Están los cubanos todos en tierra de nadie. La ventaja es que, gracias al esfuerzo de generaciones pasadas, este Estado cumple sus obligaciones, así que hay para todos sin que nadie tenga que preocuparse mayormente por devolver. Mientras el Estado tiene obligaciones y debe cumplirlas, el "ciudadano" en Cuba tiene toda clase de derechos. Así sale el cubano a Occidente, con el mismo tipo de creencias que el ex soviético crecido con la Estadolatría bajo Brezhnev: tengo derechos y ninguna obligación de nada, porque las obligaciones son del Estado, así en la vaguedad: en concreto, de nadie. Aguantarse a un cubano fuera de Cuba es soportar a una persona -muchas veces vandálica- que en pleno capitalismo cree que todo le es debido y, encima, que como hay escasez en su isla tiene derecho a tomar sin devolver en cualquier vitrina.
     En suma, nadie es propietario responsable de nada, menos donde no hay tradición de pequeña propiedad privada ni de propiedad de cuidado comunitario (en el azúcar todo era extranjero antes de 1959). El Estado de Bienestar exitoso funciona con el trabajo de algunos para una maquinaria donde se diluyen todas las responsabilidades y a todo el mundo le es debido algo. A riesgo de que, si aparecen problemas, no falte quien los atribuya todos a la burocracia (generaciones antiguas incluidas), puesto que los problemas "son del Estado". Así se llega a un Estado de Bienestar exitoso -más aún, en el internacionalismo- donde casi nada funciona bien. Es el tipo de problemas que han venido planteado los "raulistas" y detallando incluso en el aparato cultural algunos miembros de la Uneac (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba). Tal vez habría socialismo si las cosas y los problemas fueran de todos y de cada uno. Pero nadie ha dicho que el socialismo sea lo mismo que el Estado de Bienestar.