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sábado, 21 de diciembre de 2013

SIRIA: VUELTA A LAS ANDADAS

Los islamistas sirios acaban de cometer en estos días una matanza de casi un centenar de personas en la localidad de Adra, no muy lejos de Damasco, la capital de Siria. En ese lugar, fueron decapitados algunos y otros más quemados en un horno de pan. El blanco fueron sobre todo obreros y trabajadores del Estado sirio.
     Robert Stephen Ford, embajador de Estados Unidos en Siria, ha estado en negociaciones con el Nuevo Frente Islámico, que aglutina a varias organizaciones extremistas. Ford, quien trabajara en Iraq con John D. Negroponte, ha buscado la opción "El Salvador", con la creación de escuadrones de la muerte que perpetran crímenes como el de Adra en medio del silencio internacional o, lo que es peor, de la incesante repetición del guión "la sociedad civil democrática siria" contra "Bashar el autoritario" (!"the regime"!). Ford se está encargando de coordinar a los fanáticos sirios que, desafortunadamente, tienen en sus filas a miles de hombres (tal vez poco más de 40 mil, en una bien orquestada ofensiva desde el exterior), incluyendo a numerosos mercenarios extranjeros. Asimismo, los extremistas siguen recibiendo hasta hoy, regularmente, cargamentos de armas desde Turquía.
     Como sucediera antes en Yugoslavia, Naciones Unidas está siendo utilizada para rescatar a los terroristas y hacerles llegar pertrechos cuando están rodeados por el ejército sirio. Cuando éste espera a que los "rebeldes" se rindan, la población civil, incluyendo a mujeres y niños, es mantenida como rehén y Damasco es acusado de "hambrear" a la gente. Con el pretexto de ayudarla, se le envían a los rebeldes, con rótulo de "ayuda", equipo y armas, o incluso hombres, algo que se hacía en su momento en Bosnia-Herzegovina.
     Toda esta información, recabada de sitios estadounidenses y canadienses, muestra que en Siria, como en Kosovo, Bosnia-Herzegovina, Libia, Iraq y Afganistán, Occidente no tiene ningún inconveniente en pactar con los fanáticos islamistas, y lo ha reconocido recientemente John Kerry, secretario de Estado estadounidense, quien los quiere hacer pasar por "oposición legítima". Por lo demás, el número de "contras" islamistas sirios hoy activos podría ser incluso superior al que tuvieron en su momento los talibanes en Afganistán. No parece que Washington tenga una prisa especial por irse de Oriente Medio hacia la región Asia-Pacífico. Hasta no ver, no creer. Salvo para lo que ya algunos críticos del periodismo occidental llaman "mentirosos seriales".