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miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿POPULISMO?: SIMON

Como lo ha hecho notar la columnista Vicky Peláez, de Ria Novosti, para algunos la patria no es donde uno nace, sino donde uno hace dinero. Habría que agregar que este modo de ver la patria es muy estadounidense. Así que en los tres grandes países populistas de América Latina, México, Argentina y Brasil, muchos están más patriotas que nunca. Estos tres países tienen varias cosas en común:
     -desmantelaron el aparato productivo nacional
     -están entregados a las empresas transnacionales, dándoles además prerrogativas únicas en caso de controversias (algo perfilado en México desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN). Si en México el artículo 27 constitucional ya fue desconocido con la entrega de la minería (algo que ha denunciado el opositor López Obrador sin que le hagan caso ni sus seguidores), está por seguir el petróleo. En Argentina, mandan Monsanto (agricultura), Barrick Gold (minería) o Chevron (petróleo). La soya transgénica de Monsanto también gobierna en Brasil. Es distinto de Ecuador (con indígenas en juicio contra Chevron), o incluso de Perú, que por iniciativa del presidente Ollanta Humala decretó 10 años de moratoria a los cultivos transgénicos.
     -no hay reforma del servicio público para limitar la corrupción, a diferencia de lo que ocurre en los Andes, salvo mínimamente en Brasil, que por lo demás no ha llegado muy lejos. El modelo arriba es el qatarí: ser el "sponsor" de algún negocio privado y extranjero a cambio de alguna "comisión" o renta.
     -la "derrama" busca satisfacer a la llamada clase "C" (favorita del lulismo), una clase media arribista, escaladora social y al mismo tiempo conservadora, lista para atiborrarse de consumo y al mismo tiempo para caerle a cualquiera que huela a popular. Esta clase en México juega a tres bandas: si alta, al blanquiazul, si media media, al tricolor, y si baja, al amarillo. Es la clase "Avenida Brasil" de la telenovela del mismo nombre, producida por Rede O Globo, y que aspira a tener su "loft story"  aborigen. Lo único que espera esta clase de nuevos ricos es que haya dinero, como sea, y seguir con el "antiautoritarismo", con tal de extorsionar. El político priísta mexicano Manlio Fabio Beltrones no está completamente errado cuando dice que hay algo de "fascista" en la alianza opositora derecha-izquierda para no pagar impuestos. Esta clase buscará el camino que sea para comportarse como los ricos y no tener compromiso con una nación que no reditúa nada, porque nadie invierte en indios ni en piqueteros ni en favelas (se las esconde).
    -estos países son los que reproducen el condominio sino-estadounidense en América Latina (lo quieren hasta las huestes progresistas de López Obrador), para que a los nuevos ricos el consumo les salga barato. Es la chatarrización de América.
    -En Argentina se va fragmentando el peronismo y en México se fracturó el priísmo. En Brasil, Lula fue el padre de los pobres y la madre de los ricos. Fórmula inmejorable: al hijo rico se le perdona todo, el hijo pobre debe portarse bien.
      Cristina Fernández, mandataria argentina, viuda de K, acaba de resumir cómo estos nuevos ricos ven a la patria, al pueblo y hasta a la izquierda, si se deja: como a un cachorrito blanco similar a un caniche, al que la mandataria "más pintada que una pared" le puso como nombre Simón, en homenaje a Bolívar.
     ¿El negocio con el pueblo?
      -Simón, ven acá
      -Simón, sentado
      -Simón, tranquilo
      -Simón, a dormir
      -Quieto, Bolívar.
Lo esencial es que Simón no haga lo suyo, que es morder. Ya, Simón, ya.