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sábado, 26 de noviembre de 2016

CHINA, LA CRISIS

Myléne Gaulard (Karl Marx á Pékin/ Karl Marx en Pekín, 2014) ha estudiado el funcionamiento de la economía china y mostrado que tiene lugar con las contradicciones características del capitalismo.
       -China está en sobre-acumulación (sobre-inversión), con una tasa récord en el mundo (50 del producto interno bruto-PIB). También está en sobre-producción: por ejemplo, produce en un año 18 millones de automóviles y 2 millones (el equivalente de la producción de Francia) se quedan sin vender. Otro ejemplo: la producción excedente de acero chino equivale a toda la producción de Japón. La sobre-utilización del capital se ha acompañado de un estancamiento de la productividad de los factores.
     -El consumo es del 37 % del PIB, equivalente al del Congo (!). El ahorro es alto, para pagar gastos en salud, educación, etcétera. Los salarios en realidad no han aumentado: su parte en la riqueza ha bajado de 50 % a 40 %, por contraste con los beneficios.
     -Dado que la tasa de ganancia en China tiende a caer desde hace tiempo (Gaulard remite hasta los años '90), no pareciera pertinente reorientar la economía hacia el mercado interno y la gente, de todos modos, no se decide a gastar, pese a "incentivos" desde el año 2000: las políticas de baja de tasa de interés y de infraestructuras públicas (las más grandes del mundo) no han conseguido recientemente reanimar la economía.
      -Frente al descenso de la ganancia productiva, se han formado burbujas especulativas (por ejemplo, en el sector inmobiliario, lo que ya sucedió en Japón y en Estados Unidos) y al mismo tiempo, la deuda privada de China representaría 150 % del PIB.
      Pese a las sugerencias y hasta presiones para animar el mercado interno, el gobierno chino parece haber optado por seguir orientándose hacia el mercado externo (a pesar de que las exportaciones, cifradas por Gaulard en 30 % del PIB, no pueden absorber la sobre-producción), incluso con más libre comercio en Asia, en cuyo sur se encuentra hasta el 60 % del mercado internacional.
       China espera compensar con esta orientación las medidas que pudiera llegar a tomar la presidencia estadounidense de Donald Trump contra las importaciones chinas (hasta 45 % de aranceles), lo que provocaría problemas en la balanza comercial y, según algunos, una huida masiva de capitales desde el país asiático (las reservas chinas podrían reducirse).
       Entretanto, sin solución a la crisis (lo que pasaría por un verdadero aumento de la calidad de vida en China, en vez de seguir "haciendo girar" mercancías por el globo entero), es probable que Estados Unidos mantenga cierta presión militar en el mar de China meridional, punto de paso estratégico de los energéticos hacia el gigante de Asia.