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viernes, 23 de agosto de 2013

DESCARRIADA EN EL MUNDO TE HALLÉ

Sergio y Rodrigo están casados, gracias a que el Uruguay, ahora, permite las bodas gay. Uno de ellos tiene dos colitas (una en el pelo, de caballo) y el otro cónyuge se soltó, a la salida del registro civil, a una andanada de ataques contra Rusia. Resulta que a diferencia del Uruguay, en Rusia se persigue a los gays y, según el declarante, se los mata. Ay no: !qué horror!
     Es otra vez un asunto económico. Si queremos tener ganancia minimizando la pérdida, la cuenta de cualquier cosa chueca -o que lo parezca- se la podemos pasar al ruso. Y nada más porque sí. Sergio y Rodrigo andan en la luna (dirán que es de miel): la homosexualidad en Rusia está despenalizada desde 1993. Lo único que Rusia ha propuesto recientemente es la penalización de la propaganda homosexual entre menores de edad.
     A Occidente no le importan las leyes antigay. Las promulgó en 1988 la entonces primera ministra Margaret Thatcher, con quien se prohibió en la educación "la aceptación de la homosexualidad como una relación familiar válida". En Qatar, país favorito de muchos occidentales que admiran el lujo aséptico, la homosexualidad está penada con 5 años de prisión y azotes (!aaaaay, sí, sí, sí, azótame, azótame!). Lo que es la difunta Thatcher, ya tiene hasta película. Y para Qatar, ninguna sanción.
     Cuando en un reciente campeonato de atletismo varias deportistas rusas se besaron en la boca (entre ellas, Ksenia Rizhova y Yulia Gushina, el beso en la boca es frecuente en Rusia, también entre hombres), algunos en Occidente lo interpretaron como "protesta" contra las leyes antigay. A las rusas, la interpretación no les agradó. Ya antes, ante la sugerencia de algunos de boicotear los Juegos Olímpicos de Sochi (Sochi, no Xóchitl), otra deportista rusa, Yelena Isinbayeva, expresó su malestar. La respuesta occidental la mostró por ejemplo el político italiano Gianluigi Piras: dijo muy vengativo que quería violar a la rusa en una plaza pública.
     En el portal digital ruso de Odnako, el columnista Roman Nosikov sugiere atinadamente pararse a ver el fenómeno cultural que hay detrás de ésto. Si Isinbayeva declara que le gusta ser mujer, hay que violarla en una plaza pública, según el italiano Piras. Vaya: ¿dónde hay más feminicidios, en Rusia o en Occidente? Sigamos a Nosikov. Cualquiera puede poner en el motor de búsqueda de la Web "orgullo gay" y ver las imágenes. ¿Cómo se muestra lo femenino? Como algo vulgar, con las tetas al aire, un tipo de maquillaje como para talonear en una esquina y una vestimenta provocativa, cuando la hay. ¿Qué dice Nosikov? Que aquí se practica la "agresión ritual a la mujer". El hombre está degradado a su manera, incluso en su estilo "soy el chico de la moto". Pero se vale si permite consumir: las imágenes del "orgullo gay" tienen un mensaje muy frecuente, una exhibición de objetos que dicen "consúmeme".
      En fin, que si la socialdemocracia o el "centro" se imponen, llegará una reunión cumbre de "potencias" donde Barack le diga al zar Vlady (sic):
      Ay, no me digas no
      Si escondes algo, dámelo
      Porque llegó la hora de estar conmigo
      Pues el destino
      Así lo escribió
      Suéltate el pelo
      (...) Prepárate, que la noche no perdona...
¿El Destino Manifiesto, no? O el tipo de orden que está de moda: !sé espontáneo!
 Como Rusia es algo mística, Vlady puede contestarle a Obama:
     Un sonrojo purísimo en tu frente
     Algo de palidez en la mía
     Y una sonrisa que hasta Dios subía
      Así nos comprendimos, nada más
     Esta es la "idea" de la paz mundial. Y si la izquierda quiere como héroe al bravo soldado Bradley Manning, éste acaba de declarar:
    -De ahora en adelante, me llamo Chelsea
     Cualquier comentario para este bloguero será bienvenido si comienza así: "Hola, Linda".
     P'a dioy en adelante, !yo soy Lindsay!