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martes, 13 de agosto de 2013

UN LOGRO DE FUNES

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) salvadoreño ha sido acusado de irse al centro del espectro político, para convertirse en agrupación a lo sumo socialdemócrata. En realidad, el FMLN ya no es la organización de antaño.
     El fin de la guerra interna en El Salvador mostró quienes eran algunos de los integrantes del Frente: los del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), bastante acelerados, terminaron fuera del FMLN, hacia la derecha y sin mayor arraigo (además de haber abandonado a sus bases en Morazán). En el ERP fue ejecutado en los setenta el poeta Roque Dalton y entre los responsables estuvo Joaquín Villalobos. Es una cuenta no saldada y el FMLN no fue cuidadoso en la imperiosa necesidad de sancionar a los ejecutores, el patético"Jonás" entre ellos. Como sea, Villalobos (al igual que Ana Guadalupe Martínez) pasaron del extremismo de izquierda a la derecha. Villalobos, convertido en pseudohéroe luego de los Acuerdos de Chapultepec (con tal de estar en "lo que sea, menos Shafick"), terminó fungiendo como asesor de la oligarquía narcotraficante colombiana con Uribe.
     Es obligación juzgar el caso Dalton y, también, episodios muy oscuros, como el del Frente Paracentral Anastasio Aquino de las FPL (Fuerzas Populares de Liberación), donde durante la guerra interna hubo ejecuciones en masa dentro de la organización guerrillera. Tampoco se pueden esconder indefinidamente los entretelones de la muerte de la comandante "Ana María" y el papel de "Marcial" en lo ocurrido, muchos años atrás. Es de celebrar que estos episodios se hagan públicos, aunque es menos loable que quienes los destapen suelan ser los eternos y anticomunistas niños desencantados -como los hermanos Galeas, Marvin y Geovanni- ante la Revolución-que-no-hizo-lo-que-Yo-quería. En el ERP coincidían este tipo de niños, aunque no sea excusa para el militarismo que por momentos se apoderó de las FPL.
     El actual presidente salvadoreño, Mauricio Funes, es el más popular de América Latina, después del ecuatoriano Rafael Correa. Funes no es radical: casado con una brasileña, la abogada Vanda Pignato (adorada de una abrumadora mayoría de salvadoreños, un 80%), desde un principio se declaró admirador de Lula. No es ninguna traición a nada y es peor tener a ejecutores de Dalton merodeando en el gobierno. Como sea, la presidencia de Funes se acerca a su término sin grandes logros económicos ni sociales (aunque el gasto social creció en forma muy significativa, de 35 millones de dólares en 2008 a 182 millones en 2013).
     Aunque no llega a lo esperado, este gasto se puede relacionar con otro logro: El Salvador ya no es el segundo país más violento del mundo, puesto que bajo Funes los homicidios diarios bajaron muchísimo, de 14 a 5 (la cifra de homicidios cayó de 68 a 30 por 100 mil habitantes), entre otros factores por una política preventiva. Lo que sugieren estos datos es que un gobierno de izquierda, por tibio que sea, combate mejor la inseguridad que uno de derecha -lo que está probado si se compara El Salvador con Honduras o Guatemala, por ejemplo. En suma: el ERP o las FPL pueden haber cometido errores, y graves, pero la criminalidad la combate mucho mejor Funes que la derecha arenera, fundada en el asesinato de monseñor Romero y escuadrones de la muerte que no se pueden omitir. El origen de la violencia está en la oligarquía y no hay equivalencias posibles. Pintar a la izquierda como la "violenta" es no entender gran cosa y negar lo que dicen los hechos en los últimos años.
    Ah, y Shafick, !se queda!.