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domingo, 25 de agosto de 2013

!QUE AGARREN A ESE CHATO!

El presidente sirio, Bashar Al-Asad, es un tipo realmente de cuidado. No tiene ni idea de lo que hace.
     El ejército de Al-Asad está acusado -oficialmente, por el presidente francés y por el primer ministro británico- de haber atacado con armas químicas a la población de Ghouta, un suburbio de Damasco (capital siria).
     El ataque tuvo lugar en la mañana del 21 de agosto. 24 horas antes, la oposición armada al régimen de Al-Asad subió las imágenes (algunas tal vez tomadas en Egipto, y otras un poquito sobreactuadas) de los intoxicados -las víctimas del ataque. El grado de peligrosidad de Bashar es inaudito: un día después la difusión de los vídeos, el ejército sirio se apersonó al lugar y mató a centenares de personas (la organización no gubernamental Médicos sin Fronteras reportó el 21 de agosto 3 mil 600 personas con "síntomas neurotóxicos"). !El criminal Bashar mató a nuestros cadáveres!
     Una misión de Naciones Unidas llegó a Damasco, la capital siria, poco antes de la masacre. Bashar -en verdad, alguien muy, muy peligroso- estuvo al acecho de la llegada de los inspectores internacionales para -justo en esas horas- masacrar a centenares de inocentes, incluyendo a niños. Primero, Bashar mandó matar a los muertos que fueron filmados como tales un día antes de la masacre. Y segundo, Bashar se esperó a la llegada de expertos internacionales en armas químicas para lanzárselas casi casi en la cara. Nomás le faltó agregar: ¿qué me ven?, o lanzarle un "gas" en la cara al jefe de la misión de Naciones Unidas, Ake Sellstrom.
    Seguramente bajo efectos de los "gases de Bashar", soldados del ejército sirio afirmaron haber encontrado, en un túnel controlado previamente por la oposición armada, armas químicas de fabricación saudiárabe y qatarí-alemana. Pese a tener este tipo de alucinaciones, la soldadesca sigue suelta, como el 75 % de la delirante población siria que sigue a Bashar, quien, la verdad, la verdad, está como para película de Hollywood. Ah, y las armas químicas saudiárabes y qatarí-alemanas estaban en la ruta de un comando armado de por lo menos 300 mercenarios infiltrados desde Jordania y entrenados por Israel y Estados Unidos. El loco de Bashar mandó a sus hombres a atraversárseles a los de esta caravana.
    Afortunadamente, nosotros los occidentales podemos dormir en paz (sin necesidad de que nos duerman con gases): Francois Hollande y David Cameron ya saben que fue Bashar, aunque Naciones Unidas, al 25 de agosto, no había llegado a Ghouta.
    Lo más coherente sería llevar a cabo una operación fulminante -tipo "Rescate en Entebbe", ya metidos a películas- para que una ambulancia lleve a Bashar lo antes posible a tratamiento en Occidente.