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miércoles, 6 de enero de 2016

NAZISMO: CUANDO EL MONSTRUO INSPIRA CIERTA TERNURA

Las enciclopedias recientes, los memoriales y  los campus estadounidenses mienten bastante sobre las víctimas del nazismo, puesto que los "eslavos" habrían sido perseguidos por ser considerados inferiores y no por ser algunos "bolcheviques" (es completamente falso: los croatas, por ejemplo, no fueron perseguidos, como no lo fueron muchos ucranianos, a pesar de ser eslavos).
      Los nazis tenían costumbres refinadas y eran gente tierna: no con los seres humanos, pero con los animales (hoy llamados "animales no humanos") sí. En 1932, los nazis propusieron prohibir la vivisección animal. La prohibición total de esta práctica se aprobó en 1933, bajo auspicios de Hermann Goring, lugarteniente de Hitler y comandante supremo de la Luftwaffe. Goring declaró sin problemas que era propio de tener "humanidad" el ahorrarle sufrimiento a los animales.
      El 24 de noviembre de 1933, el nazismo promulgó una "ley para la protección de los animales"(Reichstierschutzgesetz). Quedó prohibido el uso de animales por ejemplo en ciertos rodajes de películas o en "eventos que dañaran su salud", y quedó prohibido el alimento forzoso a las aves y la vivisección de ranas. El 3 de julio se introdujeron restricciones a la caza (Reichsjadgesetz), y el primero de julio de 1935 entró en vigor una Ley  para la Protección de la Naturaleza (Reichsnaturschutzgesetz). Como el nazismo era ecológico, aprobó una ley contra la deforestación (18 de marzo de 1934) y la protección de animales en medio salvaje. En 1938 se aprobó la enseñanza de la protección a los animales como materia en las escuelas y universidades públicas de Alemania.
     En 1940 se decretó la prohibición de tener mascotas: no a los alemanes, sino a los judíos.
     Hitler no veía con buenos ojos la homosexualidad (el mismo líder alemán reconoció  la existencia de entre uno o  dos millones de homosexuales, "enfermedad contagiosa" -sic-, cerca del 7 % u 8 % de los hombres), pero fue tolerada (Rudolf Hess, lugarteniente de Hitler, era homosexual, como Hans Franck, ministro de Justicia). Si esa cifra de total de homosexuales fuera correcta, que entre cinco mil y quince mil hayan sido llevados a campos de concentración -donde con frecuencia eran acosados por miembros de la SS, "Escuadras de defensa"- no dice nada sobre un supuesto Holocausto Gay. Instancias como el Parlamento Europeo no han hecho más que mentir al tenor de los campus estadounidenses que difícilmente podrían agregar que los nazis, encima, practicaban el maltrato animal. Nada de esto: mientras se hacían experimentos con seres humanos y jabón con cabello de judío o lámparas con piel de ex deportado, se los prohibía con animales, ni se diga con Blondi, la   inseparable perrita pastor alemán del Fuhrer.
      Los nazis promovieron el movimiento antitabaco (prohibieron fumar en restaurantes, lugares de trabajo, hospitales, edificios y transportes públicos) y estimularon la propaganda contra los fumadores; encima, cabe recordar que fueron nazis Hugo Boss, Adolf Adi Dassler (¿suena? Es exactamente éso: "Adi Das", la marca Adidas) y Rudolf Dassler, "Ruda", luego convertida en la empresa "Puma". A la campaña de "Rusia" los nazis se asomaban con tatuajes y amuletos y queda claro que no conocían la mariguana, ya que tal vez hubieran legalizado la dosis personal como "ayudadita" para la batalla (al igual que los fanáticos del islam con el captagón- fenetilina).
      Afortunadamente, son cosas del pasado y de regímenes totalitarios que nada tienen que ver con el Occidente actual.