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miércoles, 20 de enero de 2016

UNA IZQUIERDA SIN LENGUAJE PROPIO

Si la izquierda actual oye por ejemplo la palabra "imperialismo", no cree que sea una categoría de análisis. Cree que es  una palabra anticuada que usaba Lenin. Ni en los portales cubanos es frecuente oír hablar de imperialismo en el sentido leninista del término.
     La izquierda está a la izquierda del centro o de la derecha, pero no en "su centro": no tiene lenguaje marxista y sería incapaz de mencionar y entender la explotación, por ejemplo, una relación que remite a la propiedad y al trabajo,  dos tabúes de la izquierda ("explotar" no es nada más ser "injusto" o tener alguna "mala vibra"). Ni Marx ni Lenin -ahora considerado precursor del terror- le interesan a la izquierda "del siglo XXI". No se habla de capitalismo, sino de neoliberalismo, un truco ya denunciado por muchos como manera de hacer creer que el capitalismo es reformable y que sólo hay solución en el "capitalismo reformable" ("revolución" es una palabra proscrita salvo en el lenguaje de la publicidad). Puede que en algunos lugares y bajo ciertas condiciones el capitalismo sea reformable: pero la lucha contra el neoliberalismo tiene únicamente por fin la redistribución de lo existente y  no la emancipación de lo existente, aunque tampoco sea posible hablar de enajenación o alienación. No es que lo existente sea malo: ¿acaso no hay abundancia? Lo que pasa es que está "injustamente distribuido". Este es el fin de toda teoría de la explotación y de toda centralidad del trabajo y de la propiedad.
     La izquierda no tiene filosofía y no ha oído hablar de dialéctica. No conoce la Economía Política Clásica ni el socialismo utópico, ninguna de las tres fuentes del marxismo. En vez de lenguaje propio, la izquierda hace bricolage con las palabras para ver si algo "pega" y  "jala" a las masas: democracia empoderada, ecología democrática, empoderamiento ecológico, resistencia empoderada, democracia en resistencia, participación ecodemocrática, ecoparticipación demosocialista, socialismo demoparticipativo, resistencia ecosocialista, todo es posible, menos guardar un mínimo de fidelidad a una tradición de pensamiento que es conceptual y no un asunto de lanzarse insultos en asambleas ("burgués", por ejemplo, no es un insulto). Sin experiencia, logros duraderos, pensamiento y lenguaje propios, la izquierda carece de identidad y prefiere ponerse disfraces ¿Cómo puede pensar algo propio alguien que no tiene lenguaje propio?¿La izquierda que se "sentaba a la izquierda" en la Revolución Francesa? Hoy se sienta con el Papa Bergoglio y hace suyos todos los ataques "libertarios-identitarios" contra la república y la laicidad. Es una izquierda de carnaval y baila al son que le toca el poder.