Páginas: para información y análisis, se recomiendan los sitios Counterpunch-The 4th Media-Globares

sábado, 23 de enero de 2016

PUTIN "EXPLOTA" CONTRA LENIN

Tal vez no deba sorprender demasiado que el actual mandatario ruso, Vladimir Putin, haya hecho declaraciones     -para colmo, en un foro educativo- contra Lenin, fundador de la Unión Soviética. La moda en Occidente es ir remontando la "pista del terror" desde Stalin hasta Lenin y de éste, si es posible, hasta Robespierre e incluso hasta Rousseau.
     Putin, un hombre muy soviético, simplemente repitió lo que anda en su entorno, ideológicamente podrido, lo propio de lo soviético de posguerra. Según Putin, las ideas de Lenin desembocaron en la caída de la Unión Soviética: tan simpático como el hecho de que las ideas hagan caer países enteros lo es que ello suceda con casi setenta años de distancia. En verdad, Putin es tan malo al argumentar que adujo: "se depositó una bomba atómica bajo un edificio llamado Rusia, que después explotó". Igual de simpático: Lenin "depositaba bombas atómicas" antes de que las hubieran inventado. A lo que huele una "declaración" de este tipo es a liberal-oligarca televisivo ("no abro un libro pero digo lo que quiero") o a "blanco Mikhalkov-quiero ser el próximo zar". Vladimir Putin remachó: "las ideas deben concretarse en buenos resultados, y este no es el caso de Vladimir Ilich (Lenin)". Lo que resume esta andanada es: 1) la fascinación por el zarismo, puramente idealizado, nunca un zarismo real, y fascinación por los blancos (ahora está de moda por ejemplo Kolchak) como "vuelta a la tradición", simplemente porque Rusia no tiene valores de los cuales agarrarse 2) la incapacidad para hacer una historia propia y la  repetición acrítica de lo dicho en Occidente, para ganarse el favor del "vencedor".
     El asunto fue tan feo que Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, tuvo que aclarar a toda velocidad que Putin se había expresado a título propio y que no había intención de retirar la momia de Lenin de su mausoleo en la Plaza Roja. El problema es que este mausoleo rinde homenaje a un país -fundado por Lenin- que ya no existe, lo que haría preferible que, en verdad, dejen descansar al líder bolchevique y mejor lo lean y lo entiendan en sus circunstancias, en vez de reprocharle -es lo que está siempre en el aire- ser "agente alemán" y no haber respetado ni a la nobleza, confundida con "el alma rusa"- ni a unos cuantos intelectuales del llamado "barco de los '20".