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martes, 30 de diciembre de 2025

LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN MIGUEL

 Pedro Salmerón, un historiador mexicano acucioso, aunque no exento de falsedades cuando la "política" lo requiere, ha sugerido que el  best seller Juan Miguel Zunzunegui plagia. Lo cierto es que bastantes de las ideas que el segundo presenta como propias se encuentran desde 2002 en el libro de Luis González de Alba, Las mentiras de mis maestros, aunque el mismo González de Alba tuvo dificultades para mantenerse en su independencia de criterio, pese a haber bien visto el infantilismo de Elena Poniatowska y la tendencia de Carlos Monsivaís a trepar seleccionando según el momento a quién "darle sus cebollazos" (lisonjear), como se decía coloquialmente en México,y a quien pisotear.

         Cuando llegaron los conquistadores, no existían ni España (que empezó a aparecer como Estado nación a principios del siglo XIX), ni México (igual, por cierto), y ya debería pararse un poco de hablar nada más de los aztecas y, a lo sumo, de los mayas, cuando existían en el actual territorio de México muchos grupos originarios más, y que resistieron con frecuencia a la Conquista. Hernán Cortés jamás fue el único conquistador del actual México, ya que también hubo varios. El problema no es la caída de Tenochtitlan, sino el hábito capitalino centralista en la Ciudad de México, que es "político" -tendiente a cambiar- y no económico.

       Sea González de Alba o Zunzunegui, lo cierto es que ningún mexicano fue conquistado. Por lo demás, no hubo colonia sino a medias: fueron reinos de "España" que tuvieron como súbditos a los habitantes de lo que se convirtió en virreinato. Así las cosas, México, como Estado nación, "nació" a principios del siglo XIX, más que independizarse. No hubo mexicano "colonizado", también porque el indígena no era mexicano, aunque sí hubo colonización, no siempre amable, de los pueblos originarios. Así que, efectivamente, no tiene caso detenerse a llorar por los pies quemados de Cuauhtémoc o por haber sido "saqueados" durante 300 años. Por lo mismo, antes de principios del siglo XIX no tiene sentido buscar padres o madres de la patria, y el día de la caída de Tenochtitlan no es feriado nacional, como tampoco el de la muerte de Cortés o el día de su mestizo encuentro con la Malinche. Sin ir más lejos (dadas las pruebas de Andrés Manuel López Obrador sobre la crueldad de Cortés, que se ufana de ella en sus Cartas de relación), no hay motivo para que Zunzunegui llame al conquistador "don" Hernán Cortés. 

     Desafortunadamente, hay un equívoco sobre el Grito de Dolores, ya que la idea de México fuera de España apareció después, entre José María Morelos y Agustín de Iturbide. El sentido, como sea, ha sido vanagloriar lo surgido "desde abajo" con levantamientos populares (y efectivamente se dieron con Miguel Hidalgo). Después, la historia "capitalista" de Zunzunegui, que hace de "don" Porfirio un gran modernizador -él también, como el innombrable- pasa por alto que Díaz no fue capaz de crear la menor burguesía o el menor empresariado, como se quiera, por lo que apeló al capital extranjero, y lo de la "hacienda productiva" está por verse: con frecuencia, capitalista no era, porque en el capitalismo se paga en salario, no en tiendas de raya, y la fuerza de trabajo puede moverse libremente, no al "estilo" de "prender yaquis" (por ejemplo) para tenerlos en trabajos forzados en haciendas henequeneras. o del México bárbaro descrito por John Kenneth Turner. Lo demás, buscar los detalles para desprestigiar "70 años de dictadura de partido" es simplismo y moda, aunque al parecer habría que hablar de "don" Carlos, el YSQ. Está bien dejar de lado el rencor social y los tipos de agresividad descritos por Erich Fromm, pero ya no se está en la época nacional-popular, derivada de la nacional-revolucionaria, y el gusto por el mundo indígena es propio de hippies que ya tienen rato de haber empezado (por lo menos desde María Sabina y sus hongos). No es "marxismo cultural", una invención nacional-socialista. No vaya a ser que Zunzunegui, él también, prefiere "la política" -además de los reflectores- a la verdad que según él no existe en historia.

       Dilucidar por qué México no es Estados Unidos no es asunto de religión, ya que hay países no calvinistas que son potencias capitalistas, grandes e medianas, como Japón, Corea del Sur o Francia y en cierta medida Italia, para no hablar de China. "Don" Porfirio ya dió parte de la respuesta: "tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos". El ex presidente ecuatoriano Rafael Correa se ha preguntado por qué, teniendo América Latina un punto de partida superior en riqueza a Estados Unidos -cuyos indígenas estaban por lo demás algo atrasados-, los segundos se volvieron potencia y América Latina fue a dar en el "sub-d", como lo llamara el cantautor panameño Rubén Blades. Estados Unidos arrasó con los indígenas y acabó con la esclavitud antes que los países de América Latina con mayor tradición esclavista, de Cuba (1886) a Brasil 1888 (salvo Haití). Durante el siglo XIX, Estados Unidos hizo entonces avanzar con rapidez el capitalismo: Abraham Lincoln liquidó la esclavitud en 1863 y Toro Sentado se rindió en 1881. Nadie fue a molestar a Estados Unidos en el siglo XIX mientras, para que avanzara el capitalismo, se eliminaba todo resto de precapitalismo. México fue invadido por Estados Unidos y en una de esas por "don" Maximiliano (de Habsburgo), a quien si se le buscan, también se le pueden encontrar cosas buenas. Estados Unidos empezó por la tradición de pequeña propiedad en medio del siglo XIX. "Don" Porfirio acaparó el poder político para fomentar en la economía el capital extranjero y la gran propiedad de la tierra. Ningún capital extranjero fue a meterse a Estados Unidos, y con la esclavitud se fue la plantación, no quedando más que Clark Gable y Vivian Leigh para "Lo que el viento se llevó".

      En síntesis, dos cosas: poca herencia precapitalista (los indígenas estaban más bien dispersos y la esclavitud comenzó después de que la introdujeran los españoles y portugueses en América Latina), y capitalismo "desde abajo" en los orígenes, y no una muy duradera herencia precapitalista y la paulatina y a medias introducción del capitalismo "desde arriba" y bajo presión extranjera, económica y política. Si lo que se asocia con "la revolución de la libertad" es el capitalismo, de acuerdo, por lo que parece tocarle al individuo: nada más que se empieza por la pequeña propiedad, el control del mercado interno y la ausencia de injerencia externa de cualquier tipo. O entonces es "por el mal lado": Bad Bunny. Lo que no se puede hacer es querer precapitalismo como "identidad" y capitalismo como anhelo, pero traído de afuera: ni con indígenas con nearshoring o con "don" Hernán Cortés y apertura indiscriminada al exterior. Si acaso, habría que reconocer que las contradicciones existen y que debieran resolverse vía síntesis, no instalándose en lo que quiere más de una señora: que le provean a la antigua y al mismo tiempo disponer de "su" independencia. ¿Y la nieve de limón, de qué la quieren? (da click en el botón de reproducción)



lunes, 29 de diciembre de 2025

SE EXPORTAN PARACOS

 Ya había rumores de "paracos" -paramilitares- colombianos que participaron en el asesinato del líder libio Muamar el Gadafi, en 2011. No se escondió la presencia de "paracos" de Colombia en Ucrania, al lado de neonazis. Hace pocos años, de nuevo un grupo de "paracos" de Locombia participó en una operación de asesinato del presidente haitiano Jovenel Moise en 2021. Recientemente, se dió a conocer la presencia de "paracos" de igual nacionalidad en el crimen organizado mexicano. Como producto de exportación, nada más falta que mande remesas. El teje y maneje es subterráneo, como lo probó el caso de Moise, y como corresponde a un paramilitarismo solapado, con contubernio estadounidense, para que, entre otras cosas, no se conozcan sus ramificaciones políticas. Debe ser más difícil entrar en este subterráneo "made in Colombia" que ponerse a cacarear sobre las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Por lo demás, el paramilitarismo estuvo asociado al narcotráfico. El presidente colombiano, Gustavo Petro, ya tuvo ocasión de darle al "paramilitar de todos los secretos", Salvatore Mancuso, algo así como un perdón bajo la forma de "gestor de paz". Al ritmo que va Petro con el incumplimiento de los Acuerdos de Paz, de 2016, hasta algunos paramilitares le han pedido que se mueva o mejor retirarse. Mancuso alcanzó a delatar lo que ya se sabía: connivencia del ejército, los servicios secretos y del uribismo. El presidente Juan Manuel Santos aparece como una persona turbia. Además del presidente Álvaro Uribe, hoy impune, participaron empresas transnacionales (entre ellas Coca Cola y Chiquita Brands) en servirse de paramilitares para asesinar líderes sociales. Los involucrados están como uno de los últimos conciertos de Joaquín Sabina: "lo niego todo".

       Después de los Acuerdos de 2016, Estados Unidos ha seguido usando a Colombia como su plataforma militar en Sudamérica. Estados Unidos ha participado en el entrampamiento del proceso de paz, como lo mostró el montaje contra el hoy extinto líder guerrillero Jesús Santrich, para desacreditar y dividir a las FARC, lo que ya está logrado. En el entrampamiento ha participado la DEA (Agencial de Control de Drogas) estadounidense: los líderes más radicales de las FARC fueron aislados y los más moderados se hundieron en el ridículo. Santos reconoció que se trataba de entrampar a las FARC. Como el mismo Santos convirtió a Colombia en socio de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), se estuvo "limpiando la retaguardia" de una guerrilla antigua y poderosa, so pretexto del narcotráfico.

       Colombia se volvió clave para el Comando Sur estadounidense. También empezó a volverse en parte plataforma de provocación a Venezuela, sin la menor definición clara por parte de Petro. Estados Unidos hace maniobras en Colombia, incluyendo el Caribe (Cartagena, Barranquilla, además de Coveñas). Colombia es parte de la Fuerza Naval Combinada, con 41 países, encabezada por Estados Unidos, y que actúa...en Oriente Medio. Hace mucho que hay presencia de israelíes en Colombia, y estuvieron asesorando en la lucha contra las FARC.

       Colombia alberga bases militares estadounidenses, recientemente dos (isla de Gorgona y Amazonas). Por lo demás, la policía neoyorquina está por abrir oficinas en Bogotá, capital colombiana. Estados Unidos entrena desde hace décadas a la policía y el ejército colombianos. La oficina de mercenarios de Erik Prince, que está en Haití y en el Ecuador, está en Bogotá y reclutó a siete mil soldados para Oriente Medio.

      Como ya no se trata tanto de política como de decadencia de una forma de contrainsurgencia triunfante, se "narcotiza" lo existente. Ya ha habido ocasión de decirlo: el trafico de droga no desciende. Colombia concentra ya casi el 70 % de los cultivos de coca en el mundo y lidera la producción de cocaína en el mundo. Sin FARC. La producción de cocaína !se disparó después de 2016! Durante el Plan Colombia, hubo unas siete bases militares estadounidenses en Colombia. Actualmente serían dos, las mencionadas de Gorgona y Amazonas. No parece que la principal preocupación estadounidense haya sido luchar contra el narcotráfico, sino limpiar la "retaguardia" de guerrilleros, lo que se fue implementando por lo demás junto a un mayor control en Centroamérica, para asegurarse el Mare Nostrum caribeño.

       En cuanto a Petro, se hace de palabras con Trump y ve fascistas por doquier en Sudamérica Colombia tuvo después de México el mayor movimiento campesino de América Latina, por décadas, pero ya es otra sociedad más urbana, aunque, como México, con lo que se conoce como "ángulos muertos" sin presencia estatal suficiente, y sin que se resuelvan problemas estructurales, estando Petro sin ocuparse de lo pactado en 2016 para incorporar esos "ángulos" y otros territorios vía reforma agraria. Colombia tiene una economía distinta de la mexicana (petróleo, carbón, oro y, desde luego, café), y de lejos como principal socio comercial a Estados Unidos, importando bienes manufacturados. Además, Colombia exporta "paracos".

       Salvo por Nicaragua, que de todos modos tiene importantes vínculos con Estados Unidos, aunque también una economía bien diversificada, parte de la "limpieza" emprendida desde los 2000, no sin alcances internacionales, incluye a Honduras y Panamá, luego de la tentativa de involucrar a México con el Plan Puebla-Panamá y la Iniciativa Mérida. Merodear en Sudamérica ya ha sido antes del presidente estadounidense Donald J. Trump política eficaz del Comando Sur estadounidense, a través de Laura Richardson. Se habrá notado que no hay mayor presencia rusa en América Latina, por lo que se trata más bien de "mensajes" para que China "baje su intensidad", como ya se hizo en el Ecuador, en el Perú y en Panamá (da click en el botón de reproducción).



        

domingo, 28 de diciembre de 2025

ÚSAME POR FAVOR, YO TE LO PIDO. ÚSAME SIN MEDIDA NI CLEMENCIA.

 Recientemente, aquí se ha desaconsejado la lectura de dos sitios, el de Consortium News, estadounidense, que se ha estrechado, y de Unz, porque está embarcado en algo que no da visos de ir muy lejos en el arribo a una supuesta "multipolaridad".

       Hay cierta tendencia creciente en medios y en comentaristas o en "expertís" a fantasear. Tómese el caso de México: la presidentA Claudia Sheinbaum ha repetido la creencia del World Happiness Report de que México se encuentra entre los 10 país más felices del mundo, o de que tiene la segunda menor tasa de desempleo en el mundo, después de Japón. Mientras tanto, sin darse cuenta de este sentimiento oceánico, la oposición y otros, incluso moderados, se sienten rodeados de autócratas y populistas de diferentes signos, y temen por México. La fantasía es en parte una figuración y una idealización de la realidad.

      No se puede hablar, por ser tabú, de la demagogia, como forma de degeneración de la democracia, que está en parte inducida por los medios. En la actualidad casi no hay fascismo, pero quienes lo ven en la derecha callan sobre los neo-nazis ucranianos, para que nadie se crea que hay algún "pro-ruso" colado. Populismo clásico no hay, porque falta el elemento de corporativización, pese a que se quiera hurgar en el oficialismo mexicano actual, por ejemplo en el portal Rebelión, que se mantiene empero como fuente de información bastante diversificada, pese a deslices ultraizquierdistas, como el de querer ver en el México actual una forma del antiguo régimen. No es que el oficialismo sea de idealizar, ni que esté por completo exento de corrupción, que en algunos casos no se castiga (ya ha demostrado algunos en el antiguo aparato judicial el periodista Hernán Gómez Bruera, como lo hiciera J.Jesús Lemus). Sin embargo, parece olvidarse que lo que fue el populismo clásico se despidió poco antes de caer el telón con una inolvidable feria de corrupción, como la de varios gobernadores (los Duarte, César Duarte en Chihuahua y Javier "Javidú" Duarte en Veracruz, Tomás Yarrington, Manuel Cavazos y Eugenio Hernández en Tamaulipas, el no tocado Eduardo Bours en Sonora con Bachoco con anfetaminas y la guardería ABC, Roberto Borge en Quintana Roo, luego de Mario Villanueva años atrás; Andrés Granier en Tabasco, y Rodrigo Medina en Nuevo León), que el partido derechista Acción Nacional se puso a veces a imitar (Guillermo Padrés en Sonora, Francisco García Cabeza de Vaca en Tamaulipas, además del delegado de Benito Juárez en la Ciudad de México, Christian von Roerich). Se entiende el giro hacia otros partidos (no siempre el Movimiento de Regeneración Nacional, MoReNa), aunque en Jalisco la última elección fue reñida, tal vez en parte por los vínculos corruptos del "Mariano Otero" de Enrique Krauze (Enrique Alfaro). No viene al caso no considerar la parte que se ha ido al PVEM (Partido Verde Ecologista Mexicano), pero si acaso habría que probar la corrupción que se le atribuye al ex gobernador de Tabasco, Adán Augusto López Hernández, y no defender a Rubén Rocha Moya, de Sinaloa. No hay un saqueo galopante del erario como el del populismo mexicano creado a finales de los años '30. Puede haber de todo en la actualidad, incompetencia incluida, pero populismo, no. Auto-cracia tampoco, ya que, como la palabra lo indica, es el "gobierno para sí mismo" (del tipo zarista en Rusia).

         Hay una verdadera feria de elucubraciones y un campeonato de sofistas, de los que no se sabe si buscan la eficacia persuasiva para otros, para creerse algo o por ineptitud, si no por mezcla de ignorancia y mala voluntad en aras del "pensamiento crítico", que termina por criticar todo a su paso. En México, pese a que se toquen los antiextractivistas de Rebelión con quienes desde la oposición ven un "PRI redivivo", fuera de algunas líneas principales no hay claridad sobre lo que ha surgido, aunque sí sobre patologías de "Alito" Moreno, líder del PRI, que no hay en el oficialismo, para no hablar de las vaguedades del ex presidente Vicente Fox (PAN). Hasta aquí, hay parte de un problema de cierta falta de aire por las deformaciones demagógica y sofista.

       En el actual gobierno mexicano hay libertades como la del CCE (Consejo Coordinador Empresarial) de ir a presionar al nuevo poder judicial: ¿de qué debe ser independiente y por qué encima es aquél recibido por el presidente de la SCJN (Suprema Corte de Justicia de la Nación), Hugo Aguilar?

      Sobre la felicidad, no hay mucha novedad. En América Latina, están las siempre "Suizas": la centroamericana de "pura vida" (Costa Rica) y la sudamericana de Uruguay, lo que se explica por una desigualdad social no muy grande (Costa Rica supera a México y es un país bastante en paz desde 1948). La noticia es que México está tan requetebién como todos los países escandinavos, o casi, además de Israel (a lomo de palestino) y Países Bajos. Los países muy top ten no tienen gran desigualdad, ni mayor corrupción, y sí buenos satisfactores básicos como la educación y la salud. México se cuela porque, a falta de desigualdad reducida (aunque ha bajado), de ausencia de corrupción (también a la baja) y de buen acceso a satisfactores básicos como salud y educación (principales carencias para la mayoría), se suple con una "cultura familiar y comunitaria fuerte" lo que debiera exigirse como derecho y lo que el Estado debiera asegurar más allá de la letra Constitucional, por lo que tal grado de felicidad está en ver en quién recargarse "culturalmente" y "con optimismo", pese a la existencia de distintas tradiciones familiares, de abajo o las de arriba, literalmente de telenovela. En realidad, en una medición menos autocomplaciente como la de Naciones Unidas (Índice Global de Felicidad), México no está tan bien como la muy "quitada de la pena" maestra Delfina: México está en el lugar 36.

       Por lo que respecta a la baja del desempleo que vuelve a México casi nipón, se ha acompañado de un aumento de la informalidad: no se trata de changarros de comida o de venta de cualquier cosa en un tianguis, sino de empleos formales ya sea por honorarios, ya sea de consultas -entre otras, de salud- cobradas en efectivo. Cerca de la mitad de los informales está en unidades económicas formales o en dependencias del gobierno. Ni siquiera hay modo de saber por qué en las profesiones liberales suele considerarse natural el efectivo para evadir impuestos. ¿Es igual en Japón? No está nada mal multiplicar los empleos formales (con cotización al IMSS-Instituto Mexicano del Seguro Social), pero habría que saber si "la cifra más alta de empleos formales" en la historia mexicana es en términos absolutos o relativos. Y no, el IMSS no está al nivel de Dinamarca. Ni tampoco el Ángeles, donde el negocio se antepone criminalmente -al precio de la vida- al juramento hipocrático ("curar sin dañar") y a la Ley General de Salud, para tristeza de cuando entre iatrogenia y negocio, sumado a empleo informal de terapias naturales, hay resquicios suficientes para acabar por clara negligencia y conciencia de impunidad con una vida !prácticamente sana!. Y sin que salga a relucir el "valor comunitario", salvo para la omertá conocida entre galenos. El Grupo Ángeles es otra muestra del poco interés empresarial en México por la calidad de lo ofrecido. Por lo que respecta a la SEP (Secretaría de Educación Pública), es una "vía de garage" para estacionar "chapulines", como se llama en México a quienes brincan de cargo en cargo, sea Esteban Moctezuma, la "maestra Delfina" o Mario Delgado, un error de Sheinbaum.

       Reconstituir lo que pasa a nivel estructural y en tendencias de mediano o largo plazo no se puede, y el probable mal uso de la Inteligencia Artificial puede empeorar las cosas, con el consuelo sofista para muchos de que "no hay verdad absoluta" o de que "cada quien su verdad". No es nuevo: viene de los '80, mucho antes de la "postverdad" y las fake news, temas de algún momento ya olvidado. El análisis no funciona con "evidencias" ni con clasificaciones extravagantes (como las que retratan islotes de libertad rodeados de un amenazante ascenso de autocracias y populismos). "Modelos", eso sirve, sí, para acabar modelando. Es cosa de imágenes. Al rato va a resultar que México es "país modelo" y no muestra de cómo, mientras unos aguantan, trabajo incluido, los que se recargan se las ingenian para tragar y hablar para marearlo todo para su "buen provecho" ("!provechito!"). Tan felices. (da click  en el botón de reproducción).






PARA QUE TE MEDIO ORIENTE

 Tal vez sea difícil entender por qué Israel acaba de reconocer a Somalilandia, un país escindido de Somalia en 1991, y que corresponde a la antigua delimitación colonial británica somalí. Hace rato que fracasó el intento estadounidense por hacerse presente en Somalia, con una intervención a principios de los '90 (1992, operación "Restaurar la esperanza"): al primer estadounidense muerto con escarnio, George Bush padre optó por la retirada, lo que está retratado en el filme "La caída del halcón negro". El país escindido, Somalilandia, está a la entrada del Mar Rojo, por el golfo de Adén y el pequeño Estrecho de Bab el Mandeb. Se trata de una ruta marítima comercial muy importante en el mundo, ligada a Djibutí y Eritrea, Sudán y Egipto por el canal de Suez. El reconocimiento israelí a Somalilandia hace contrapeso a Yemen, también a la entrada del mar Rojo. En la región, Egipto es el único país con buenas relaciones con Rusia, desde hace mucho tiempo, por el nacionalismo egipcio de Gamal Abdel Nasser (1954-1970). China tiene una base militar en Djibutí. Se trata por ende de una lucha por el control de la ruta comercial y por relativizar cualquier influencia rusa o china en esta vía de acceso a Europa, a través del Mediterráneo.

        Lo anterior lleva a preguntarse si Israel actúa nada más por cuenta propia. Israel tuvo un papel importante en el cambio de régimen en Siria, llevando a la caída de "Bashar", y en limitar los intereses de Irán en Oriente Medio, tanto en Siria -con la alianza con los alauitas de "Bashar"- como en el Líbano contra Hezbolá. No se trata nada más del "gran Israel" ni del "Medio Oriente ampliado" de los "halcones estadounidenses". Limitar a Irán es tener acceso al golfo Pérsico y en la disputa por el estrecho de Ormuz, otra ruta marítima comercial clave, en especial para el petróleo. Suez, Ormuz o Panamá son como "llaves", y es importante saber quién puede abrirlas o cerrarlas. Es por lo mismo que, a pesar del gran adelanto de los Tratados Torrijos-Carter de 1977 para Panamá, Estados Unidos se reservó el derecho (Enmienda De Concini) de intervenir en el Canal. El otro punto clave es en Asia el Estrecho de Malaca y su salida al mar de China meridional. No es necesario atacar directamente a nadie, sino que basta con tener la capacidad para cerrar estas "llaves" o cambiarles las reglas del juego para crearle un problema a un competidor.

       La Iniciativa de la Franja y la Ruta china ("nueva ruta de la seda") pasa entre otros lugares por Ormuz y por el mar Rojo, y tenía rutas por Siria. Israel está así contribuyendo a debilitar las posibilidades de rutas de comercio marítimo de China hacia Europa, a través de Oriente Medio. Las rutas siria y del mar Rojo debían desembocar en Grecia e Italia. Una más debía pasar por el Caúcaso ex soviético donde, salvo en Georgia, en Armenia y Azerbaiyán la influencia estadounidense es fuerte.

       Para conectar a China con Europa, uniendo a Eurasia (pavor de los anglosajones), varias rutas debían pasar por Rusia, sólo que este país está ahora desconectado de la UE (Unión Europea). UNa ruta debía pasar por Ucrania. Otra por el Báltico, donde fue volado el Nord Stream.. Del proyecto chino, no queda más que una posible ruta por Turquía, pero a través de Irán (Teherán-Estambul). La entrada Atenas-Venecia-Rotterdam puede ser bloqueada desde el mar Rojo. Esa entrada pensó en una escala en Djibutí. La ruta Moscú-Madrid ya no será (partiendo de Astaná, en Kazajistán). En suma, contando con el obstáculo luego de Gawar (Pakistán), el control israelí va bloqueando poco a poco a China, como el de Ucrania (salvo el Donbás), no quedando más que una vuelta por el Ártico -que interesa a Estados Unidos, de donde el asunto de Groenlandia.

      Asimismo, el Grupo de los 20 (G20) acaba de anunciar un proyecto Europa-Oriente Medio-India (IMEC, por ser un corredor económico). La Cumbre del G 20 tuvo lugar en Nueva Delhi, capital india, y no es secreto que se trata de rivalizar con una de las rutas chinas. Se trata de un proyecto de enlaces de transporte, apoyado por lo demás por Estados Unidos. Europa tiene además el proyecto Global Gateway para contrarrestar la Iniciativa china de la Franja y la Ruta, de la que se habla menos hoy. Una cosa es desafiar a la Tríada (Estados Unidos-UE-Japón), y otra que la Tríada se queda a no hacer nada, y no es así.

     Hasta ahora, el presidente Donald J. Trump, de Estados Unidos, no ha optado por apoyar a Israel en el reconocimiento de Somalilandia y sí por tratar de calmar a Israel en la Franja palestina de Gaza. No se trata nada más de un enfrentamiento entre Israel y los hutíes de Yemen, a la entrada del mar Rojo, como algo puramente regional. Israel tiene buenas relaciones con India. Tampoco se trata nada más de una eventual relocalización de habitantes de Gaza a Somalilandia, país que tiene bastante de existir de facto y que es por lo demás estable, a diferencia de Somalia. En el pasado, ya a nivel regional, y siguiendo antiguas delimitaciones coloniales, Eritrea, en la costa del mar Rojo, se separó de Etiopía. Eritrea fue reconocida desde 1993.

       Considerando lo ocurrido igualmente con la separación de Sudán del Sur, se ha tratado, desde el fin de la Guerra Fría, de la "balcanización" del Cuerno de África, para beneficio de la Tríada, de Israel y en detrimento de Rusia -cercana a Egipto y Etiopía, que perdió su salida al mar y estaba tratando de negociar una con Somalilandia- y sobre todo de los proyectos de China. Como ocurre siempre con imperialismos y subimperialismos de hoy, se trata, como se dice, de un cálculo "a varias bandas" por parte de Israel. También es "limpieza de la retaguardia", como la hecha en los Balcanes hasta dejar a Serbia en la desorientación y sin salida al mar.

     El IMEC (Corredor Económico India Medio Oriente Europa) debiera partir de Francia-Italia-Grecia, sobre el Mediterráneo, para entrar a Oriente Medio por Israel-Jordania, pasar por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos e ir a dar en India (conexión golfo Arábigo-India). La Tríada y sus aliados no se guían por la suficiencia, sino por el expansionismo. Pese al "lado humano" del presidente Donald J. Trump, no existe tal cosa como un declive absoluto ni un "con permisito dijo Monchito". Por lo pronto, la disputa por el Cuerno de África tiene repercusiones no "globales", pero sí algunas internacionales. (da click en el botón de reproducción).









viernes, 26 de diciembre de 2025

NI MAIZ PALOMA

 El "presidente" ucraniano, Volodimir Zelenski, presentó recientemente un nuevo plan de paz que, como era de esperar, no conduce a la misma. Este plan no está dirigido a la contraparte, ya que incluye dos puntos -que no incluía el plan del presidente estadounidense, Donald J. Trump- de los que Zelenski no puede ignorar que serán automáticamente rechazados por Rusia. Se trata, así, de un plan dirigido a chantajear de nuevo a Trump, a la espera de que se debilite y que ceda por cuestión de negocios, y a la "opinión pública", en la que no se hace nada por detener lo que está sucediendo. No se critica -salvo en Rusia- al secretario de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), Mark Rutte, cuando afirma que Europa debe prepararse para una guerra con Rusia, como no se dice nada de que el jefe del ejército británico diga que se prepara para una "confrontación permanente" con Rusia. En el mismo sentido se han pronunciado ya tres funcionarios franceses, incluyendo el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

        Lo que se está haciendo es sondear a la "opinión pública" para que no atestigue, sino que "asista" como a un espectáculo, lo que se viene haciendo desde 1991 gracias a la televisión. Se espera que el espectador se convierta en cómplice mientras no se sienta personalmente amenazado, y tal vez hasta que se ponga la comentocracia a repetir, como en guerras anteriores, y como parte de crear un "clima" para acorralar a Rusia y tratar de "disuadirla" ("que no se atreva"). Es todo el papel de los grandes medios de comunicación masiva el que está en tela de juicio.

       Lo otro no es sólo la codicia de las riquezas ucranianas, sino también de las de Rusia, primero por una muy antigua obnubilación creada por el británico Halford Mac Kinder, y segundo, por la necesidad de salidas, así sea transitorias, a la larga crisis económica en la Tríada (Unión Europea-UE, Estados Unidos y Japón). Se ha tratado de un largo preparativo para asegurarse desde los pasos de Panamá y Suez -a través de la agresión saudita contra Yemen- hasta Oriente Medio, donde impera Israel, pasando por lo que fue la destrucción de Yugoslavia, para terminar aislando a Serbia. Ni el nazismo había logrado tanto. No es "Europa", sino la fracción "globalista" del capital y la alta finanza, por lo que alguien como Zelenski se siente respaldado incluso por encima de Trump, a quien los medios y la alta finanza le hacen la vida difícil, al igual que algunos "halcones" republicanos.

       Como ya se ha observado, Zelenski está con drones y ocasionales atentados llevando la guerra a territorio ruso, y la OTAN concentrando tropas en la frontera rusa, para algunos esperando la ocasión de "entrar" y contando con que Rusia "no se atreverá", en un posible error de cálculo similar al de Hitler, que esperó una campaña rápida en 1941. Algo así como "Barbarroja II", en recuerdo de la operación de Hitler. El "no se atreverá" cuenta con el espectador para "disuadir" insinuando una escalada fatal. Rusia ya advirtió que no sólo responderá, sino que, de sentirse gravemente amenazada, atacará primero, lo que la UE también puede calcular que "no se atreverá". Parte de estos posibles errores de cálculo están basados en el silencio cómplica de la "opinión pública" y, en parte también, en la fabricación -en la que participa toda una parte del comunismo internacional, encabezado por el de Grecia- de un supuesto "imperialismo ruso", al margen de los hechos y su secuencia real.

       Con la apariencia de ceder, Zelenski volvió a encontrar el modo de tratar de colar una "fuerza multinacional" en Ucrania, incluso en la "línea de contacto" que separa a fuerzas ucranianas de rusas. Es la "coalición de voluntarios" preparados por las potencias de la UE que están con los tambores de guerra, y es el enésimo guión idéntico de los "globalistas" desde los '90.

       Ante el temor de un golpe ruso, lo que espera la UE es que, a través del artículo 5 de la OTAN, Estados Unidos entre a defender a Europa, para chantajear a Rusia con el exterminio o "morimos todos", calculando la reacción "mejor que nada más mueran rusos". Del lado de la UE y la OTAN, no hay sino pronunciamientos reiterados sobre una próxima guerra con Rusia y, en cuanto al presidente ruso Vladimir Putin, ya declaró: "si Europa quiere guerra, estamos listos". No se trata de anticipar ni adivinar, pero las potencias de la UE están preparando el "espectáculo" propio de la maldad, que requiere de un sujeto, de su codicia y de un tercero mirón y cómplice. Por lo demás, la UE está en la política de los hechos consumados, tratando a cada rato de anticiparse a "madrugar", como se dice coloquialmente en México. El cálculo es el fin del periodo de Trump, para asegurarse el "paraguas" estadounidense como "chantaje de última instancia". Como en el caso previo del "escudo antimisiles", no se trata de blofeo, ni tampoco en la doctrina defensiva rusa para, llegado el caso, dar el primer golpe y, si es necesario, activar con Estados Unidos el exterminio. Tampoco se trata de defender a Trump, pero lo siguiente resulta claro: hay diferencias sobre cómo intentar una salida a la crisis capitalista e insistir demasiado contra Trump, más allá de "halcones" como el secretario de Estado Marco Rubio, es reabrir la puerta a un globalismo que, como Zelenski, carece de la idea del límite y de la prudencia, y se apoya en la dimensión libertaria para transgredir.

       Después de todo, dada la codicia sobre Ucrania, dictada desde 1997 por el "halcón" Demócrata Zbigniew Brzezinski, en el origen hay la transgresión de 2014 vía golpe de Estado del Euromaidán que no respetó la voluntad de buena parte de la población ucraniana en las urnas, y la segunda transgresión, por ocho años y para "ganar tiempo" (lo que fue reconocido descaradamente en la UE) de los Acuerdos de Minsk, así que poner el acento en la "invasión rusa" es una secuencia "editada" y un montaje para consumo del espectador convidado a sumarse al cinismo y la creencia de que no pasará todo de "afectar a Rusia" ("que el ruso pague"). Tan no hay nada contra Ucrania en Rusia -diferenciando Ucrania de sus líderes, como Zelenski- que en Rusia viven millones -sí, millones- de ucranianos que no han sido molestados en lo más mínimo. No todos son rusohablantes, ni refugiados del Este ex ucraniano y hoy ruso. Cerca del 50 % de los hogares ucranianos tiene familiares en Rusia. No se trata de remontarse a los "vínculos ancestrales" ni al "mundo ruso", sino a los vínculos tejidos en la época soviética, cuando por lo demás el pésimo dirigente Leonid Brezhnev era ucraniano (y otro patán), por mencionar un caso.

       Lo dicho tampoco significa interés de Rusia en tomarse a la brava todas las regiones de Ucrania rusohablantes, por lo que la misma Rusia no quiere a la fuerza Járkov o Dniépropetrovsk, ni impedirle a Ucrania ser parte de la UE, ni bloquearle el acceso al mar Negro. Que hagan lo que quieran. Lo que no es aceptable es tener indirectamente a la OTAN todavía más cerca e ir dejando que la agresión llegue a territorio ruso, como ya está sucediendo con Zelenski. Eso es simplemente nanay (da click en el botón de reproducción).



martes, 23 de diciembre de 2025

MASIOSARE

 Antes de espaciar por descanso este blog, cabe redondear el esbozo de análisis hecho recientemente. México no logra hacerse de un empresariado fuerte y con visión, salvo excepciones, por lo que hay clase dominante, pero que no atina a dirigir. Parte de esta tarea está delegada hoy en sectores de clases medias.

       La presidentA mexicana, Claudia Sheinbaum, convocó a los empresarios para invertir, a la sombra de las iniciativas de la asesora Altagracia Gómez. Parte del problema no es nuevo: el empresariado tiende a preferir la especulación en la alta finanza, por motivos de "confianza de los mercados", que son un instrumento de chantaje. A la convocatoria de Sheinbaum en un consejo de promoción de inversiones respondieron algunos empresarios. En algo que se asemeja a muchos países de América Latina, la cúpula empresarial no es ajena a orígenes sirio-libaneses, como se les llama indistintamente, así que el llamado a "creer en México" ("México, creo en tí") lo hizo Carlos Slim y familia, seguido por el grupo Chedraui. Después, los grupos más netamente mexicanos son Banorte, de Monterrey, aunque con un Hank a la cabeza -familia de abuelo político convertido en hombre de negocios-, y Grupo Bal (Bailléres), muy antiguo, reconocido con la mexicana medalla Belisario Domínguez en 2015 y ligado al ITAM (Instituto Tecnológico Autónomo de México), mientras en el sexenio de Enrique Peña Nieto se seguía en la contradicción, del tipo reconocer a Bailléres y dejarle la suerte de los contratos petroleros a Estados Unidos vía Hillary Clinton. Bailléres tiene intereses en la minería.

        Los demás tienen los problemas frecuentes del empresariado mexicano: para sobrevivir, digamos, van recurriendo al seppuku o harakiri, asociándose con intereses estadounidenses, como Televisa, grupo Alfa, de antigua tradición en Monterrey, Femsa/Coca Cola, y algunas más. Pocas incursionan en la industria, como Mexichem-Orbia (Alfa se pasó a la comercialización de alimentos, a través de Sigma). A cierta diferencia por cierto de lo que lleva Gómez (como DINA), más de uno es algo "patito", como se dice coloquialmente en México: la comida en Sanborns está para llorar, cuidado con que se descomponga un módem de Telmex, Alfa brinda alimentos como los de Fud y La Villita y, eso sí,  un Oxxo saca de apuros en donde menos se lo espera, pero hasta ahí, porque comercializa comida chatarra y unas six para urgencias juveniles. Dicho de otro modo, la calidad deja que desear. Lo demás es parte de lo mismo: entretenimiento, como si no hubiera suficiente (Cooperación Interamericana de Entretenimiento), el súper negocio inmobiliario (Real Estate Media Group) e infraestructura de transporte (Grupo Aeroportuario del Sureste), salvo Fibra Dahnos.

         El seductor de la patria fue un "creador de empresarios" -desde arriba- sin demasiada calidad, salvo uno que otro negocio de Slim para aprovechar grandes ocasiones, como los celulares (o DINA). Pero al mismo tiempo, son pocos los "grandes" que no se han asociado con el extranjero, en particular empresas estadounidenses. Grupo Bal es una excepción., y se explica el ITAM -con todo y la frecuente falta de visión de los "itamitas"-, y el ITESM (Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, "Tec de Monterrey") responde a una añeja tradición empresarial, pero no hegemónica, porque lo que tanto reivindican algunos -la herencia "esplendorosa" capitalina -se lo traga todo en "política", aunque hay algunos cambios recientes no menores, que podrían consolidarse con Sheinbaum, al margen de saber si hay o no capacidad para crear una economía autocentrada. No se podrá mientras se considere que lo prioritario es agarrarse del libre comercio a como dé lugar, o de lo que haya de "relocalización", que es de lo que cojea Gómez. No sólo el ITAM y el ITESM no hacen "dirección": la capital mexicana no ha tenido capacidad, pese a que está cambiando desde el sexenio pasado.

       A falta de verdadero empresariado que dirija, con verdaderos valores burgueses y no cantinelas sobre "la libertad" y el "anticolectivismo" (qué conformismo: son décadas de lo mismo sin la menor inventiva), no habrá vuelta sobre un Estado idealizado, pese a que en México logró algo de "forma" y "autonomía relativa", aunque sin el gigantismo que se le atribuye y sí, en cambio, con la rémora -por ser un lugar improductivo en términos capitalistas- de la creencia en "el poder" por cualquier medio: corrupción, amiguismo, clientelismo, tráfico de favores, etcétera. Ha disminuido, y es muy probable que este "atemperamiento" se consolide con Sheinbaum, cuyo gobierno en la capital mexicana no tuvo escándalos de corrupción y sí cuentas limpias y claras, aunque falte en eficiencia, porque no se introduce la racionalidad costo/beneficio. Después de todo, el Estado debiera estar para "la administración de las cosas", no para trepar y hacer negocio desde el poder, o sacar rentas.

       Pese a tener problemas, hay que tener perspectiva, y los gobiernos "progres", cuando no los están estorbando (lo que no incluye a Venezuela), hacen mejor las cosas en términos distributivos y de seguridad, al no tener esa proclividad de derecha a asociarse con el crimen organizado. En el sexenio de López Obrador, se logró que se ampliaran las clases medias, a cerca del 40 % de la población (el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha aspirado a llegar a poco más del 51 %), junto con reducir la pobreza extrema, que rondaría el siete por ciento. De la "destrucción creativa" ya estuvo suave. El problema está en el manejo, porque, como no hay tantos ricos (y éso que la desigualdad en México ha disminuido), debe haber una parte importante de la población en pobreza moderada. No se está nada cerca de la "sociedad de los tres cuartos" de "clases medias" tendiéndole la mano al cuarto rezagado. Por lo demás, no hay realmente dirección, en ninguno de los dos sentidos, sino la creencia de que lo gringo es contagioso, y que un contagio no es forzosamente malo. Cosa de saber si hay "inmunidad", o de que el capitalismo, PESE A la americanización y la finanza, no sea nada más visto como "malo", porque individuo mata comunidad. De la "visconversa", como diría Cantinflas, ya estuvo como de "poder" -indígena, virreinal o señorial y porfiriano- que no reconoce más que muéganos, dulces en bola, pegajosos, de masa, bien inflados, resistentes (no cambian del árabe al poblano o tlaxcalteca)...y acaramelados, pero fritos. (da click en el botón de reproducción).



POBRE LEÑA DE PIRUL

 Desde hace mucho tiempo, en México se ha planteado el problema de la inexistencia de una burguesía -o empresariado, como se prefiera- fuerte, porque la clase dominante fue, ya en el periodo Independiente, la oligarquía terrateniente, aliada al capital extranjero, como ocurrió en el Porfiriato. Esta alianza se basó en el goce de mano de obra muy barata y en el saqueo de recursos naturales, lo que no impidió fases de modernización, pero sin cambiar el fondo del asunto, que es de origen colonial y violento. Lo dicho explica lo que no entiende Francisco Martín Moreno: la falta de interés por educar a la mano de obra, de diversas maneras, lo que se nota hasta la actualidad, pese al espíritu de servicio que suele existir en México: incluso contra la ley, es frecuente darse cuenta de que el empresariado no se toma siquiera la molestia de capacitar correctamente a la mano de obra, vista como algo "extranjero" dado el hábito colonial. De donde viene lo que desembocará en la sobreexplotación y el pago de la fuerza de trabajo por debajo de su valor. Esto ocurre también por hábito colonial, ya que la productividad de la fuerza de trabajo mexicana es buena. Simplemente, como lo ha demostrado Viridiana Ríos, el empresariado mexicano es de los más abusivos del mundo, llevándose una parte de ganancia superior al promedio en el orbe.

        Dada la debilidad original del empresariado, salvo en Monterrey, se concibió que fuera el Estado el que la supliera: el "Estado rector" o, como se dice también, la "rectoría del Estado". Sin embargo, se presentaron dos problemas: la herencia de corrupción, que data de la gigantesca que había en la Colonia o "en tiempos españoles", como prefiera hablar Juan Miguel Zunzunegui (y la corrupción no existía en el mundo indígena); y la "desvalorización social" de un Estado puesto en gran medida al servicio del empresariado, el primero en beneficiarse vía subsidios, mercado cautivo y consumo privado de la existencia de "papá gobierno". Por lo demás, no tiene sentido hablar de "economía cerrada" contra "economía abierta", porque la de la segunda posguerra en México no era "Corea del Norte", por lo que se fue abriendo a una inversión extranjera, sobre todo estadounidense, que ya era importante en los '60. No hubo "Estado gigante" y no lo ha habido nunca: es un cuento de un empresariado voraz interesado en empresas estatales y en que las prestaciones sociales no le den al trabajador capacidad de negociación, como lo demostrara en su tiempo Michal Kalecki, economista polaco más perspicaz que John Maynard Keynes. La "desvalorización social" está en la ineficiencia del Estado, que no incorporó criterios de ganancia y costo, y que debiera hacerlo. De todos modos, en México rara vez hubo aparición de empresariado desde abajo: no hay "historias de éxito" en este sentido, salvo excepciones, y hay más de empresarios crecidos a la sombra del Estado, o de personas del Estado -o más bien, de distintos gobiernos- que se volvieron hombres de negocios, lo que se instauró desde los años '20. Además de no ser eficiente, el Estado estaba para ser saqueado y, en vez de suplir realmente a un empresariado deficiente, para no operar racionalmente, pero en gran medida no por el "Estado en sí", sino por el atractivo de los negocios.

       Los gruupos empresariales en México surgidos desde abajo son pocos, y, para ser precisos, varios de los grandes hoy existentes no surgieron de ninguna "revolución de la libertad", ni de alguna "libre competencia", sino "desde arriba" (para variar), con las privatizaciones "a modo" del innombrable. La falta de sentido republicano (de "cosa pública"), de ciudadanía con derechos, obligaciones y sobre todo igualdad ante la ley, e incluso de tradición democrática, se debe al inveterado hábito de imponer y arreglar desde arriba, abusando del de abajo como "extranjero en su propio país", además del antipatriotismo de una clase dominante que ha sido tal, pero no dirigente, por su alianza con el capital extranjero para "repartirse el pastel". Es por lo mismo que el empresariado sabe luego más de vacaciones en Vail o de fiesta en Las Vegas que de la realidad de Metlatónoc. Pasemos sobre mentiras de Ricardo Salinas Pliego del estilo "hasta el más pobre del mundo libre vive mejor que el de un país comunista". Es apenas de manera reciente que parte de la población mexicana se ve mejor: el periodo llamado "neoliberal" la dañó de un modo que no se ve en un país como Cuba, pese a sus retrocesos. En Metlatónoc el nivel de vida es como el de Malí (puesto 188 del mundo por IDH-Índice de Desarrollo Humano) o Benin (puesto 173). Cuba está en el lugar 97. En Metlatónoc se vive mucho peor que en Cuba y, además, con violencia. En Nicaragua se vive mejor que en El Salvador, pese a que aquí se ha estimado como positiva la labor del presidente salvadoreño Nayib Bukele.

       Dados los hábitos adquiridos, en México no hay tradición de innovación en ciencia y tecnología y se "gasta" -en realidad es una inversión- poco en I&D (Investigación y Desarrollo), lo que no quiere decir que no haya talentos: habrá toda la libertad que se quiera, pero no igualdad de oportunidades ni tradición meritocrática, porque tampoco ha habido tradición empresarial con un pasado de verdadera aristocracia. En vez de aristocracia, lo que hay desde la Colonia es, como sugiere el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, el hábito de "malos instintos" basados en hacerse lo que en México se llama graciosamente "amantes de lo ajeno", despojando, por lo que más de un empresario actual surgió despojando al Estado, no gracias a ninguna "revolución de la libertad". Desde arriba, sin criterio de eficiencia y gracias a "papá gobierno" y justamente a lo que critica Salinas Pliego: las ambiciones o la codicia de "burócratas dorados" y otros tantos "Míster ten per cent". Por la falta de integración empresarial, México logró en algunos rubros tener producción nacional, de bienes de consumo final, que no forzosamente es mala; pero no es un secreto que fracasó en crear bienes de capital y en otras condiciones para ser potencia (incluida una reforma agraria realmente eficaz). El problema no está en ir a Elektra, sino en saber si habría modo de que México, más allá de decretos y ocurrencias, pueda desarrollarse "como todo el mundo", es decir, como los países que han alcanzado el desarrollo, y si hay sector empresarial capaz de hacerlo, en bienes de capital o en el equivalente para la época actual, que es lo que está en disputa entre China, que tuvo la habilidad de lograr transferencia de tecnología, y Estados Unidos (en chips, semiconductores, etcétera). Es de lo que se trata, no de ver "comunistas" hasta en la sopa y marear con Zunzunegui para dos cosas, las que decía Kalecki: que la gente no tenga capacidad de negociación frente al empresario y que el Estado no se ocupe demasiado de infraestructura pública que le interesa al sector privado.

         No se suple con "poder" lo que corresponde a la economía. Es importante que el Estado no sea socialmente desvalorizado y que "se enseñe" a ser racional en términos de costo/beneficio. Lo segundo es saber si hay algún sector empresarial que cambie de apuesta para que ésta no siga siendo asociarse con capital extranjero. En su estado actual, el gran empresariado mexicano no da mucho, salvo excepciones. Al menos hay que hablar en términos concretos: lo de "la libertad" es lo que se conoce en México como "choro mareador" que se aprovecha por lo demás de la facilidad de palabra de Zunzunegui y su inteligencia, a riesgo de que sea la enésima mercenaria y desemboque en pura ideología, de un nivel tan deplorable como en el pasado el de la guatemalteca Gloria Álvarez, que terminó en lo que se conoce en México como "llamarada de petate". Con lo igualmente penoso que fue a hacer Reidezel Mendoza, de buenas investigaciones sobre Francisco Villa, para colocarse de mercenario. Zunzunegui, otra tradición no española, sino señorial (!en pleno siglo XXI!): la de ponerse a la sombra de un mecenas. ¿En nombre de la libertad y del individuo? Interesa más ver qué puede hacer Altagracia Gómez entre los empresarios y si queda alguna posibilidad no de modernización, sino de desarrollo, no desde "la política" y la obsesión por el poder, y sin necesidad de "economía cerrada", sino autocentrada, lo que es distinto (da click en el botón de reproducción).



     

lunes, 22 de diciembre de 2025

YA LO PASADO, PASADO

 México es hoy un país con libertad, entre otras de expresión, en un grado que por momentos raya en lo absurdo, ya que cualquiera puede decir cualquier cosa impunemente. Hace poco, en una de esas marchas de oposición disfrazada, alguien le sacó a la presidentA mexicana, Claudia Sheinbaum, que "es judía", lo que es un tanto inexacto, ya que no es practicante. Sheinbaum no es de origen español ni "originaria", sino una muestra de la muy peculiar receptividad de México: es de ascendencia lituana y búlgara.

          En tiempos del antiguo régimen, México también mostró esa receptividad, aunque la libertad de expresión era más difícil. Este blog ha continuado, prácticamente sin cortapisas, una labor iniciada alrededor de 1989 en el periódico Uno más Uno, cuya versión positiva se terminó alrededor de 1997, y que era despreciada por la izquierda. Pese a su ambivalencia, Ernestina Hernández Solano rescató la colección completa de dicho periódico, donada a la UAEH (Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo) y recogida igualmente en un libro de testimonios. A veces se entraba al periódico a través del suplemento Página Uno, donde empezaba Jorge Fernández Menéndez, argentino exiliado hoy encumbrado, y que sí, censuraba como anticomunista y antisoviético que era, dejando de publicar. Un buen día, un artículo entregado ya no salía, sin que mediara explicación, pero no era difícil entender qué sucedía. En cambio, tenía la reputación de defender lo que consideraba buen trabajo Huberto Batis, ya fallecido, y quien hacía el suplemento Sábado. Solo una vez, tocó que un artículo no se publicara, y lo cierto es que había que tener cuidado con lo que se escribía, lo que por lo demás no siempre es una desventaja. Dos exiliados guatemaltecos jugaban cierto papel: José Manuel Fortuny (del Informe Fortuny que sirvió de base para expropiar en Guatemala tierras improductivas de la United Fruit), quien entrevistado por Hernández Solano mostró no entender mucho de Checoslovaquia, y Oscar Edmundo Palma, una persona inteligente, pero señorial y desleal al momento de la sucesión del seductor de la patria, lo que le valió un despido sin mayor liquidación y acusar al periódico de "narco" (habría de serlo ya después, sin tener nada que ver con el original). Se olvida con frecuencia el exilio guatemalteco temprano, luego de la caída de Jacobo Arbenz en 1954, y que dió por ejemplo la estancia en México de un Luis Cardoza y Aragón. La atmósfera en Uno más Uno se enrareció con la llegada de Ernesto Zedillo a la presidencia mexicana, pero al mismo tiempo, existió la época de Gregorio Ortega Molina al frente de Página Uno: no es una persona sencilla, pero es del mayor interés leer varios de sus libros, como Crimen de Estado y La rebelión del obispo, y tenía buenos colaboradores.

        Otro periódico generoso fue El Día, bajo la conducción de Socorro Díaz (quien tenía la carrera de periodismo, Escuela de Periodismo Carlos Septién García): es posible hacer constar que daba orientaciones generales, pero no "tiraba línea", y hubo ayuda en El Día Latinoamericano también de mexicanos, como Jorge Armendáriz. El Día vió pasar dos excelentes periodistas de investigación: Gregorio Selser, alguien congruente y sensato, y antes, Luis Suárez, uno argentino y otro de origen español, con gran labor de investigación, aunque, más tarde, El Día Latinoamericano no estaba exento de latinoamericanos vividores, y entre ellos alguien, Carlos Fazio (uruguayo), que curiosamente ordenaba el contenido de los artículos, lo que llevó a renunciar, porque era más grave que alguna censura. Eran los tiempos en que la "gente de mundo" leía en asuntos internacionales al petulante Juan María Alponte, con su erudición ornamental. Una excepción parcial a la actitud señorial de más de un exiliado latinoamericano era la de los salvadoreños, como Mario Salazar Valiente y, en parte, Mercedes Durand, dos personas generosas, como en su tiempo el grupo de teatro Sol del Río 32. Los salvadoreños no gozaron de los privilegios de dos exilios "dorados": el español y el sudamericano en los '70, sobre todo con la corrupción del presidente mexicano José López Portillo (1976-1982).

       Luego de las dificultades en El Día Latinoamericano, que funcionaba sin la menor censura, el tropel de exiliados se fue a la revista Siempre!, cuya libertad se fue extinguiendo también en tiempos ya de Zedillo, pese a la buena voluntad de alguien como Estela Bocardo. Beatriz Pagés Rebollar fue siempre una persona muy difícil, pero, además, "apretó tuercas". Como sea, no todo era censura en el pasado, ni autoritarismo, en particular con Socorro Díaz o, de otro modo, con Huberto Batis. Al lado de periodistas como Selser, cuyas hijas no honraron, entre los exiliados latinoamericanos había gente señorial y aprovechada, como la hubo en parte en el exilio español, a la larga. Es curioso que gente que censuraba o iba más allá, incluso, como Fernández Menéndez o Fazio, sea la que haya sobrevivido o incluso hecho su agosto.

        Las cosas fueron agriándose en buena medida con Zedillo, cuando se volvió más difícil hablar, pese a que, previamente, con el seductor de la patria Uno más Uno se enfrascara contra un solo partido, el PRD (Partido de la Revolución Democrática), lo que fue señalado a Hernández Solano, así se cometieran también errores propios y personales, que se pueden lamentar. México ha sido como quiera, pese a todas sus dificultades, un país de acogida y de oportunidades, aunque desiguales y, en algunos casos, corruptoras, como mucho de lo que toca la Ciudad de México. De una u otra forma, siempre hubo quien "tendiera la mano al pasar", y hubo también algunos exiliados aprovechados y que hicieron de su condición una renta. Resultado de una antigua generosidad es la actual presidentA de México, como por lo demás el historiador Enrique Semo. Ya ha habido ocasión de decirlo: no son muchos, sino muy pocos, los agradecidos con México, y es igualmente cierto que la capital mexicana tiende a corromper, aunque ha estado cambiando y es, paradójicamente, fuerte bastión de un centro-izquierda recientemente honesto, como con las jefaturas de la misma Sheinbaum -ni un escándalo de corrupción- y Clara Brugada -excelente rendición de cuentas. Lo que conviene es no tirar todo el pasado del antiguo régimen por la borda, porque era contradictorio y había de todo, y no se reduce a la "tenebra", pese incluso a la vigilancia a exiliados, que tampoco se apegaban siempre a la ley y que llegaron en una que otra ocasión a delinquir, no sólo en el secuestro de Diego Fernández de Cevallos, por parte de un ex guerrillero chileno: ¿difícilmente se recuerda que Roberto Guevara de la Serna secuestraba en México? Era hermano del "Che". Había en alguna época utilización descarada de "pantallas" por parte de grupos guerrilleros, como sucedió personalmente con el guatemalteco EGP (Ejército Guerrillero de los Pobres), cuya gente "de arriba" supo después colocarse. En México se han hecho de los mejores trabajos sobre la "lógica" interna de esas guerrillas, por parte por ejemplo de Pilar Calveiro (Política y/o violencia).

     En algún momento, siendo rector Alejandro Gertz Manero, la UDLA (Universidad de las Américas, sede México) dió acogida a bastantes latinoamericanos, ya en los '90, que tendieron la mano (como los hermanos Castro Herrera, de Panamá), pero que se perdieron en el "sálvese quien pueda" del llamado "neoliberalismo", y que en más de una ocasión se equivocaron sobre México, no integrándose y a veces queriendo abusar de la condición del exilio y del PRI para trepar y lograr "bienestar para su familia". Ya no eran como sea los '70s, y Gertz no tuvo la habilidad para hacer de la UDLA otra cosa que una escuela de negocios. Todavía eran los tiempos en que subsistía cierta izquierda del oficialismo, aunque, a diferencia de los 70s, bajo fuerte presión estadounidense, manifestada desde los '80 en el conflicto centroamericano. Había cada vez menos "aire", y la UDLA era, además de un espacio educativo de baja calidad (ya con Gertz), aunque menos "neoporfirista" que la universidad pública, un nido de pésimos policías, entre otros del CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional), y "tiras" socialmente resentidos que encontraban en la actividad de informantes cómo canalizar su clasismo al revés.

        Lo que ocurrió en parte desde finales del sexenio del seductor de la patria y notoriamente con Zedillo es que la prensa mexicana -lo que no incluye los periódicos mencionados, aunque sí a la señora Pagés Rebollar- empezó no sólo a perder interés en América Latina, sino a interesarse nada más "en espejo" sobre el entorno internacional, para ver qué era "aprovechable", con cierto ombliguismo de estilo estadounidense (what´s in it for me?). Es lo que queda de deplorable cuando la derecha se pregunta en cuánto le va a salir al contribuyente Evo Morales, o la amistad con Cuba. La derecha "prianista" (Acción Nacional-Partido Revolucionario Institucional) es como decía Martin Luis Guzmán de la "clase media" mexicana: entre mitomanía y provincianismo, no se da cuenta de hasta qué punto es causante de los problemas de los que se queja. Y no: no todo estaba mal en el antiguo régimen, ni todo estaba bien entre quienes eran acogidos por él. Son los medios los que gustan de las caricaturas, y algunas son francamente pésimas. Desde ahora, el reto: encuéntrenle corrupción al gobierno de Sheinbaum, por más que la autodenominada Cuarta Transformación diste de la perfección, o encuéntrenla en la anterior jefatura de gobierno de la Ciudad de México. Es para una tarea (da click en el botón de reproducción).






domingo, 21 de diciembre de 2025

NO ME PLATIQUES MÁS

 Juan Miguel Zunzunegui es uno de los más recientes éxitos mediáticos en México, para rehacer la historia del país, y explicar que no se ha sabido hacer nada con la libertad que se le debería a Agustín de Iturbide, desde 1821. Ahora se trata de poner entre paréntesis 200 años de historia, la herencia indígena -sea milenaria o no- y tener una visión más positiva de la Colonia, que por lo demás no fue tal. Varias de las cosas que dice Zunzunegui son ciertas, hay que decirlo.

       La Conquista de México nunca se dió, porque México no existía. Digamos que se trata de una "convención", que puede llegar a ser hartante cuando se reduce "México" a la caída de Tenochtitlán, por poner las cosas "en grande". En rigor, más de un historiador ha demostrado también que México no fue colonizado, por lo mismo que no existía, como tampoco España. "Colonia" es una convención. En consecuencia, no hubo Independencia de México, puesto que los primeros próceres, como Miguel Hidalgo y Costilla, salieron a defender al rey de España, y desde la Nueva España. Se era entonces súbdito de una Corona. Como una parte de México se ha puesto a tono con España, pues..."vale" (expresión que no es mexicana, ¿vale?). Agustín de Iturbide es, efectivamente, quien en entrada triunfante consumó la Independencia el 27 de septiembre de 1821, bastante después del Grito de Dolores. No ha sido nunca novedad que la Independencia fue un proceso limitado, no radical, dado el lugar al que aspiraban los ambiguos criollos. En rigor, luego de que José María Morelos y Pavón hablara de la "América Mexicana", México nación como "Imperio Mexicano" con Iturbide, quién por lo demás de pasó del bando realista al insurgente, y se las arregló con el último virrey, Juan O'Donojú. La nación mexicana apareció como tal con la Constitución de 1824. Si a estas vamos, Estados Unidos no se robó gran cosa, sino que Antonio López de Santa Anna se de adelantó al innombrable y vendió gran parte del territorio. Para el caso, está demostrado que la Virgen de Guadalupe se la inventaron los españoles y se puede agregar que no se entiende nada de cantar "Cielito Lindo" cuando en México no hay Sierra Morena. Por lo demás, el traje de charro es de origen español, como la palabra.

        Probablemente tenga razón Zunzunegui al señalar que en Durango se haría mejor en hablar más de Guadalupe Victoria que de Francisco Villa, sobre quien Pedro Salmerón y Francisco Ignacio Taibo Mahojo dicen falsedades. Al menos Zunzunegui no le regateo mérito a Morelos y sus seguidores, como Mariano Matamoros, Hermenegildo Galeana y Vicente Guerrero, como no los regateó la biografía de Fernando Benítez. Morelos se anticipó al hablar de "América Mexicana", pero sobre todo, a diferencia de Iturbide, de "sentimientos de la nación", como Guerrero de intereses nacionales, no de "quítate tú para ponerme yo", lo que hace la mala fama del "abrazo de Acatempan". Guerrero es quien afirmó "la patria es primero". Con Iturbide, formalidades aparte, el problema está en que tenía, por así decirlo, cosas ante España de "muy copión". Guerrero y Victoria contribuyeron a ir desalojando españoles, no en nombre de los indios, sino como "hijos de la patria".

        Gracias a Zunzunegui por afirmar que Emiliano Zapata era incorruptible (nada nuevo: no se quiso sentar en la Silla y su hermano Eufemio la quería quemar). También se podría decir de Benito Juárez que era medio progringo (tipo Tratado McLane-Ocampo) y que, ciertamente, decía cosas no siempre muy agradables sobre el pueblo mexicano (del tipo, no citado por Zunzunegui, "este pueblo no está contento con nada que no sea un mitote"). Muy cierto también, Juárez buscó impulsar el capitalismo en México. En fin, se podría celebrar no la Independencia, sino el nacimiento de México, y considerar que, como antecedente, están los mundos indígenas (muy variados, y ciertamente con la dificultad para hablar de "originarios") y el hispano, a lo que se puede agregar el de origen africano. Es la base de un país que es una nación joven, no un asunto "milenario".

        Como Salmerón o Taibo Mahojo no son muy confiables, se puede agregar que el mediático Zunzunegui es inteligente, pero tiene la inveterada costumbre de criticar un marxismo que no conoce, un comunismo que nunca ha existido en ningún lugar, y un socialismo que no entiende. Lástima. Como al ex presidente Andrés Manuel López Obrador, "se le olvida": México no ha podido tener "plena libertad" entre otras cosas por lo que dijo el héroe del mismo Zunzunegui: lejos de Dios, y cerca de Estados Unidos, pero además el mediático señor repite sobre "don" Porfirio la sarta de tonterías acostumbradas desde el innombrable, o incluso un poco antes: ah sí, la economía estaba bien, pero había injusticia social. ¿Cómo puede estar una economía bien si el salario cae durante el Porfiriato, para quienes tienen uno, o el salario es "social" y no "económico"?

       De igual pésimo calibre son las afirmaciones sobre "el gobierno papi". En realidad, toda la "cuestión social" está tirada por la borda en Zunzunegui, que descubre el hilo negro: con matices, hace rato que historiadores como el germano-oriental Manfred Kossock explicaron las limitaciones de la Independencia, que Felipe Ángeles mejor dejó a Villa y que otros vieron las limitaciones de Zapata. Ojalá no se empiece de nuevo, ni en nombre de una historia milenaria inexistente, ni del esplendor colonial "de tres siglos": lo de ahorita es si México puede pasar a tener un capitalismo medianamente propio, lo que no es seguro (y no es Ricardo Salinas Pliego quien tiene virtudes burguesas), o si va a seguir siendo fagocitado por Estados Unidos, que calcula sus intereses mientras en México se discute en plena división si se es indio ancestral o gachupín de abolengo o alcurnia, todo porque ahora otro dice que "en 200 años no se hizo nada". Salvo generar gente chueca como Francisco Martín Moreno: el sentido es el mismo, "Mexiquito", con tanta grandeza, no es más que un lugar de gobiernos rateros, de mediocres y que no saben emular a "don" Porfirio o a los reyes que hicieron de la Ciudad de México una de las tres más prósperas del mundo con los Habsburgo. Qué oso. En 200 años no das una. Y no te pasa por la cabeza que es por lo mismo de los antecedentes precapitalistas que reivindicas y la incapacidad para salir de lo que Hernán Gómez Bruera ya llamó empresariado inconsciente. Disfrazado de "Azteca". Con el agravante de que, si entra el Estado a suplir, es "desde arriba", como en parte de autodenominada "Cuarta Transformación", para paracaidismo de Salmerón o Taibo Mahojo (da click en el botón de reproducción).



sábado, 20 de diciembre de 2025

MEZCALITO PARA VOLAR

 El más reciente libro del ex presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, Grandeza, es muy español, dada la afición de conquistadores y colonizadores de América a cubrirse de gloria, nada más que en este caso es la gloria -esplendor de quién sabe cuántos siglos- del mundo indígena. Primero, el simplismo empujado desde Estados Unidos puso simplemente entre paréntesis (salvo para embarrar) "70 años" de antiguo régimen. Ahora, se trata de poner entre paréntesis tres larguísimos siglos de Colonia para reducirla, como la Conquista, a puro desastre que interrumpió algo así como el "estado de bienestar" de los pueblos originarios. Pasemos sobre la tesis de que no existían ni la antropofagia ni los sacrificios humanos, algo muy discutido. En parte de Grandeza se nota la influencia de Pedro Miguel, que ya le obsequió al mundo el baile con chicas tojolabales del Sub, junto con Epigmenio Ibarra, y de Betty Muller.

        No es novedad que el mundo previo a la Conquista tenía grandes adelantos, desde distintos puntos de vista, y ha sido dicho hasta la saciedad, para lo que hay por lo demás un magnífico Museo de Antropología e Historia que no le pide nada a muchos del mundo. Es igualmente cierto que en el mundo indígena no se estilaba robar, mentir u holgazanear, y que había importantes formas de ayuda mutua, además de que no había propiedad privada: era comunal o estatal. Ya en el Perú, el "Amauta" José Carlos Mariátegui había explorado el interés de esas formas comunitarias para el presente, o incluso un futuro socialista. Como ya no hay más que capitalismo, salvo excepciones, se trata de reformarlo para ver quién jala más la cobija de su lado -es que no alcanza para todos-, en algo que puede ser interminable, o de fantasear sobre "lo ancestral", lo que no es del todo ajeno a Estados Unidos. Se agrega una pizca de interés que data del antiguo régimen y su indigenismo, y la búsqueda libertaria del "verdadero y auténtico" México.

      López Obrador alaba un talante de libertad -no de jerarquía y de sumisión- en el mundo indígena que, dice, no conocía la esclavitud. ¿Qué condición les esperaba a muchos vencidos, además de pagar tributo? Más de un prisionero acababa como esclavo, así que se podía "hacer el súper" en un mercado de Tlatelolco comprando algo de cacao y un tlaxcalteca.

      Lo segundo es la familia y lo amables que eran las mujeres indígenas. Con frecuencia, había poligamia, al menos entre nobles, y los matrimonios eran arreglados, a veces para alianzas. Todo en familia, porque cada grupo era "elegido de los dioses" y no se mezclaba con otros, con los que no era tan infrecuente guerrear. La endogamia era para beneficio del señor de la casa, que tenía una principal y varias "chicas". Al mismo tiempo, las mujeres tenían un importante rol doméstico, en la crianza de los hijos y en actividades comerciales, o de "edecanes" o "vaqueritas de Dallas" para entretener a los guerreros. Algunos grupos indígenas admitían la sodomía y otros no. Tlazolteótl era la diosa del deschongue. Tiene razón López Obrador en señalar las exageraciones e incluso mentiras de más de un español, pero lo cierto es que ni la poligamia, ni la mezcla de sumisión y "mando" de la mujer en el ámbito doméstico y en parte del comercio son un invento.

       La manera de recibir al intruso muestra que algunos eran ingenuos y hospitalarios, otros, belicosos y algunos más andaban algo perdidos, como al confundir una invasión con el retorno de los Dioses, como con el alza de los precios del petróleo o el TMEC (Tratado México Estados Unidos Canadá), lo que llevó a dudar entre pensar de los indígenas si eran infantiles o francamente se ponían "muy intensos" (en Centla, por ejemplo), como se diría hoy.

      Los indígenas sí eran idólatras, pre-lógicos -alegóricos y fantásticos, dice Grandeza- en más de un aspecto, creyentes en magia -como la que se le atribuía al cacao- y superstición y en asuntos sobrenaturales, lo que reivindica López Obrador a partir de trabajos de Guillermo Bonfil, y que puede dar en el gusto New Age y en la ecología, cerca de la tierra como ser vivo y "espiritual", todo ya en plan "profundo".

     Resistieron los grupos que no eran despótico-tributarios, y algunos se aliaron con los españoles, como los tlaxcaltecas, los huejotzingas, los totonacas y los texcocanos, cansados de tributar. Caído el imperio azteca, más de un mexica se alió a los españoles para adentrarse contra otros grupos indígenas, como los purépechas, por ejemplo, frente al bestial Nuño de Guzmán. ¿Vocación libertaria? Tampoco todos demostraron ingenio o gran resistencia. Mäs de un cacique -además de los nobles aliados con españoles y que ofrecían en grande a mujeres del grupo- se alió con españoles para oprimir a su propia gente y al macehual que se dejara. Se necesitan dos para la corrupción: no la había, pero sí la capacidad de someter. Así fuera hermética y ceremoniosamente.

       Cierto, los indígenas podían parecer, como para un hippie, alejados del bullicio y de la falsa sociedad, en estilo ecológico, todo natural, autosuficiente, respetuoso de las plantitas, con varias mujeres llegado el caso, de un hermetismo parecido a la dignidad, sin ánimo de molestar al turista, con algo de mezcalito ceremonial, hospitalario, sin ganas de obtener propina (hoy es cierto: son honestos cuando mendigan, buscando vender algo) y en plan "lo mío es tuyo" (!y no al revés!), y de curarte la gripa con una mezcla de hierbas. ¿Qué era esa Grandeza? Pareciera que amor y paz.

      ¿Algo nuevo? Tal vez recordar que el mundo indígena era ajeno al robo, la mentira y la holgazanería, por lo que está bien dejar el abuso y el despojo y hay, además, qué aprender de un mundo lleno de riquezas. Pero no cayó nada más por "superioridad tecnológica" del intruso, sino por su propia diversidad -unos dominaban y otros eran dominados, al menos en los grandes imperios-: estaban, salvo las jefaturas comunitarias más pequeñas, minados por dentro, sin flexibilidad por endogámicos, divididos como hasta hoy por naciones (no los unió ni el Sub ni Marichuy), sin la menor democracia (éso ya es un disparate de López Obrador), dadas las estructuras de jerarquía y sumisión sin igualdad, y con creencias atrasadas, por condiciones de aislamiento continental. Hicieron desastre y medio agregando sus jerarquías señoriales y costumbres de dependientes, pero en algo no les falló el olfato a los intrusos, para dividir, dispersar y servirse de las estructuras no igualitarias de jerarquía y sumisión. Lo demás es buena intuición -origen honesto del indígena "original"- y, además de lo muy consabido, plan medio hippie, mezcalito riding his white horse, como la manera de hacer abortar la Cartilla Moral y la Guía Ética para la Transformación.  (da click en el botón de reproducción).



       

viernes, 19 de diciembre de 2025

GRANDOTE TU RANCHO

 Gran parte de la historia de México se ha ido desmitificando, y en este sentido es positivo que se lea Grandeza, un éxito de ventas del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, aunque también puede ser positivo que se escuche lo que tiene que decir por ejemplo Juan Miguel Zunzunegui. Contra lo que pudiera creer López Obrador, un buen libro, más si es largo, no puede escribirse en un año, y se ve, se siente la influencia de alguien como Pedro Miguel, de uno que otro comportamiento extraño al momento del Sub y desde antes (Alfredo Jalife-Rahme le atribuye "cadáveres en el clóset"). López Obrador sostiene de entrada que lo que tiene de bueno México es gracias a lo heredado de los pueblos originarios, en términos de "principios éticos y bondad como pueblo y nación".

     En América Latina, sólo dos países tienen porcentajes significativos de población indígena, aunque no mayoritaria: Guatemala y Bolivia. América Latina, como México, es tierra mestiza, con todo lo problemático que resulte, y en México la población de pueblos originarios es muy minoritaria (alrededor del 10 %, muy concentrada por lo demás en el sur y sureste). La reivindicación del pasado indígena es útil, porque es componente del mestizaje, no para sacarse sutilmente de la manga "teorías" decoloniales ni, como lo hiciera Enrique Dussel, para hacer pasar la autodenominada "Cuarta Transformación" por un "mandar obedeciendo" que ojalá y no se practique en la "prosperidad compartida",. Los pueblos originarios no son más que una parte del "pueblo", siempre de contornos difusos. Parte de la reivindicación "José Alfredo" ("descendiente de Cuauhtémoc, mexicano por fortuna") del indígena víctima es algo del antiguo régimen populista, como el asunto de "nosotros los pobres". Es degeneración demagógica del antiguo populismo. Otra parte es resultado de trabajo académico. Y una parte más, de una no del todo desinteresada antropología estadounidense, incapaz de concebir el mestizaje -no es lo propio de Estados Unidos, pese a casos ocasionales de mezcla-, y dedicada a servirse de los indígenas para penetrar en América Latina y dividir, como lo hecho en el Ecuador con el Instituto Linguístico del Verano (ILV), en Guatemala con la USAID (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) o con sectas que deben ser conocidas en Chiapas, como el lamentable "etno-porno" chamula. La escritora Rosario Castellanos describió de qué son capaces los chamulas. La interrogante está también sobre qué hicieron los mayas para desaparecer antes de la llegada de los españoles. La polémica Stoll-Menchú demostró de qué fue capaz Rigoberta Menchú. Entre los mapuches del sur de Chile o los indígenas de la sierra ecuatoriana, lo que hay es con frecuencia división y un vaivén complejo de choques y alianzas con el exterior.

        España no existía al momento de la Conquista, lo que no exculpa de sus barbaridades a los conquistadores. Provocaron, junto a las epidemias que trajeron, una hecatombe demográfica. Al mismo tiempo, no se estila en historia el "que hubiera pasado si...". Ni son los indígenas americanos, muy diversos, los únicos han haber sido salvajemente invadidos. Hay de cierto en que los conquistadores estaban enfermos de codicia, y también de que algunas cosas no se estilaban entre indígenas, como el engaño, la mentira o el robo. Al mismo tiempo, los indígenas vivían con frecuencia guerreando e imponiendo tributos a los vencidos, y no era la Arcadia paradisíaca. Aunque aislados y contra lo que trata de afirmar López Obrador, sí existían el canibalismo y los sacrificios humanos, lo que no excusa a la Inquisición de quemar viva a gente para espectáculo de damas madrileñas. Existía además el "pecado nefando", la idolatría y había creencias supersticiosas y mágicas. La palabra "cacique" no es del español. Y no faltaron los caciques que se aliaron con conquistadores, porque los grupos indígenas tenían jerarquías rígidas. No vaya a ser que se confunda la obediencia con la sumisión. Los españoles agregaron la mitomanía, aunque no es seguro que una parte de "lo bueno" en el "pueblo" no se deba a la religión cristiana, pese a la frecuente distancia en México frente a la jerarquía católica. La inversión del "buen salvaje" contra el "mal intruso" es Rousseau o "Danza con lobos". Entre indígenas y españoles se consolidaron procesos que dieron lugar a la plaga del clientelismo, con base primaria en las redes de parentesco, y que hasta hoy es visto como rasgo de "humanidad" frente al "frío individualismo".

       Una parte del libro de López Obrador lo vuelve a retratar como quien se traga lo que algún intelectual afín le convida.  Un poco más y López Obrador aterriza contra el "eurocentrismo", a favor de China, el Sur global y en lo decolonial. El problema de fondo es otro: los pueblos originarios y conquistadores y colonizadores eran precapitalistas, salvo que unos fueron vencidos -o se sometieron por alianza, sin que la sumisión fuera algo ajeno a los indígenas- y otros, vencedores. A "sus" vencidos, los grupos indígenas no les daban un trato muy amable que se diga, llegándose, más allá de comunidades primitivas y regímenes despótico-tributarios, a la esclavitud. Lo que resultó del pasado "originario" y de la Colonia es una rémora precapitalista desde la cual no se entiende un capitalismo que se anhela, del modo más contradictorio, habida cuenta del criollismo. La apariencia de abundancia sin soltar el poder político para que éste se lleve su parte, así sea ahora de modo subordinado.

               Y aquí viene lo que con razón lanzó hace poco el periodista Carlos Ramírez en El Independiente: desde hace ya casi dos siglos, si se recuerda lo ocurrido en 1847, el problema de México no es con España, sino con Estados Unidos, con quien el presidente Vicente Fox quería la "enchilada completa" y con quien Marcelo Ebrard, hoy secretario de Economía, ha soñado con una "integración hemisférica" como la de !la UE (Unión Europea)!. No hubo la fuerza de desarrollar un capitalismo endógeno liberal, pese a la tremenda fuerza del liberalismo en México en el siglo XIX, con grandes ejemplos. No la hubo no sólo por la intromisión externa, que ya desembocó desde los '90 en una cuasi-anexión económica, sino porque el tipo de poder político siguió con una rémora que se ha visto hasta hace poco como de lo más natural y "humano". Alguien calculó -y lo dió a conocer en su momento con "pelos y señales" Porfirio Muñoz Ledo- que a finales del siglo XX, se saqueó en México más que durante la Colonia. En vez de considerarse la cuasi anexión económica -preparada en la segunda posguerra, con la consecuente succión del excedente-, se pide más, y se hace poco por las necesidades de fondo del grueso de la población mexicana, incluidas las culturales, que no son Mariah Carey, Elton John o Luismi cantando a Frank Sinatra. Ir a hacer acción afirmativa con los pueblos originarios es secundario. O ya no se ve nada porque de lo propio no queda más que justamente el mito de la "grandeza", o porque no incomodan ni el viejo "cornucopio de la abundancia orientado hacia Estados Unidos", ni lo que en otros tiempos se llamaba "malos mexicanos".

        La grandeza de México estuvo en parte, mientras a partir de la presidencia de Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958), y después con mayor fuerza se ponía en juego otra cosa, en la proyección cultural del legado de la misma posguerra, y hasta un poco después, hacia gran parte de América Latina, donde los colombianos se baleaban con "Charro Negro" y "General Mariachi", donde antes del señor Paz se llegó al universal (y admirado por Charles Chaplin) "cantinflear", donde se adoptó la ranchera en El Salvador hasta las norteñas en Colombia, donde cualquiera se sabe Roberto Gómez Bolaños, con "El Chavo" y "El chapulín", por simplones que sean, y Juan Gabriel o Marco Antonio Solís (hasta por ir a cantar en Viña del Mar), cualquiera sea la opinión sobre Televisa, sin llegar a otras popularidades menos loables desde los años 2000, al grado que el narco colombiano Gonzalo Rodríguez Gacha era conocido como "El mexicano", para no hablar del ecuatoriano Fito Macías. Lo anterior, junto a la bien vista tradición diplomática mexicana, que hizo no poco por América Latina, no sólo por Cuba. Es referencia a un México independiente y de cultura propia y diversa, pero además que hizo valer la autodeterminación. Ni Brasil, ni Argentina alcanzaron la proyección mexicana en América Latina (Centroamérica, parte del Caribe y el Pacífico sudamericano). 

     Que no sea la glorificación del mundo indígena -pese a las siempre certeras intuiciones, algo fugaces, de López Obrador- la otra cara del gusto mitómano del imperio donde nunca se ponía el sol, del que la Nueva España era la "Joya de la Corona" y que se arruinó por megalomanía. Los más recientes "originarios" -Evo Morales y, en lo que le toca de error sobre los indígenas, Álvaro García Linera, en Bolivia- no sobrevivieron a sus mitos sobre el pasado. Parte de los mitos sobre un mundo originario son intelectuales, algo de moda y rechazado por más de un indígena que no se considera ni pieza de museo (por magnífico que sea) ni listo para ser colocado en una reserva. Por otra parte, es también mitomanía que incluye la de exilios intelectuales que dan para la renta en la universidad pública y la endogamia latinoamericanista, por una que otra generación intermedia dedicada a "sobar egos" a la espera de los suyos con cinismo a costa del erario, y sin obra propia.

        Más allá del "irredentismo", se apuesta -como lo hizo el presidente ruso Vladimir Putin con la UE- a ser aceptado por quien no quiere a México, mientras se piden bochornosas cuentas sobre el refugio dado a Morales, a algunos ecuatorianos o a la familia del ex presidente peruano Pedro Castillo, como si hubieran llegado a sumarse al saqueo del erario que practicaron por décadas quienes hicieron peor que los colonizadores españoles, y que encima hicieron creer que "México será una potencia". No lo es ni "subimperialista" en Centroamérica, pese al antiguo Plan Puebla-Panamá (2001) o la Iniciativa Mérida (2007). Lo peor es querer liquidar el país o ponerlo en oferta creyendo que sólo por éso habrá comprador: ni poniendo música de Calle 13, Bad Bunny o Grupo Frontera. De consolación capitalina, ser beaner de Molotov -ah sí, Trump es puñetero- creyendo que Brenda Lee es hermana, prima o tía en la familia. Así la grandeza. (da click en el botón de reproducción).



jueves, 18 de diciembre de 2025

ES QUE ME MIRÓ FEO

 La investigación seria ha establecido que el "autor intelectual" de la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, en la capital mexicana, fue el regente del entonces Distrito Federal, Alfonso Corona del Rosal, a través de los francotiradores, no pocos, del "Zorro plateado", Manuel Díaz Escobar Salir anualmente a gritar "fue Echeverría" es un ridículo que no le tiene miedo a lo grotesco. Converge con la mala voluntad que el empresariado le tuvo al presidente Luis Echeverría (1970-1976), para que, como se verá, no se diga que no existe un fenómeno conservador-libertario, como el que se lanza a decir que el mismo Echeverría "dejó hacer" en el asesinato del empresario Eugenio Garza Sada, resultado, más que de la valentía de "los chicos de la 23", de su inoperancia y de la del propio Garza Sada.

        De Echeverría, sobre cuyas circunstancias de muerte se equivocó Ángeles Magdaleno (la investigadora más seria del 68), quedaría por delucidar el papel en la muerte del reformador Carlos Madrazo (que la familia Cárdenas atribuye a Luis Gutiérrez Oropeza, de pésimo papel el 2 de octubre del 68). Y lo segundo, lo ocurrido el 10 de junio de 1971, hasta donde el entonces regente capitalino, Alfonso "Alconso" Martínez Domínguez, venía de atrás con Corona del Rosal. Por aquí debe terminar el corrido de Luis Echeverría y el "señores, vengo a contarles". En tiempos del presidente Vicente Fox, la consigna de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado fue seguirle al "fue Echeverría". Pleito transexenal.

         Parte de la gloria del 68 se debió a Elenita y La noche de Tlatelolco, más a las dificultades para reconstituir lo ocurrido "Aquella tarde", como la llamó el ex líder Luis González de Alba. Luego, algunas cosas se volvieron incómodas, tal vez porque, según Ángeles Magdaleno, hay documentos de archivo que muestran a través de qué y de quién había ciertos vínculos entre algunos líderes del 68 y Corona del Rosal. De entre esos líderes, están curiosamente el necio, el sobreviviente Félix Hernández Gamundi, y el extinto Raúl Álvarez Garín, autor del libro La estela de Tlatelolco, un fenomenal amasijo de mentiras, incluidas las dichas sobre el 2 de octubre. El parecer, ninguno de estos líderes quiso enterarse de la verdad ni de la pugna entre Corona del Rosal y Echeverría, que no era nada más de personas, sino de proyectos. Curiosamente, con sus cantinelas de "Verdad y Justicia" contra Echeverría y el silencio total sobre Corona del Rosal, los líderes mencionados, obtusos, fueron parte de algo que no era lo del movimiento estudiantil, que no se reduce al protagonismo de unas cuatro o cinco personas que, por lo demás, encontraron acomodos oficiales, en más de un caso, y para el seductor de la patria y su sucesor, que como Álvarez Garín quiso armarle pleito al ejército por el 2 de octubre. Álvarez Garín fue homenajeado de lo mejor por el obispo de Copilco y por el grupo de "la mitad de la partida secreta". Pues bien, Álvarez Garín se pasó el tiempo diciendo falsedades, cuando no inventando, y sin corregir nada pese a que las filmaciones y más de un testimonio del 2 de octubre desmienten su libro, incluyendo lo mostrado desde 2002 en "Las claves de la masacre" (Canal 6 de julio). Tampoco hubo nadie para pedirle a Álvarez Garín que le parara, como no la hay para "aterrizar" a Hernández Gamundi que, anualmente, se presta para alguna provocación callejera en un estilo que podría muy bien conocer.

         Lo segundo fue lo mostrado en su momento por Eje Central. Corona del Rosal encontró el modo de traficar información con "héroes y mártires del 68" como Pablo Gómez, que no es ninguna luminaria. Corona del Rosal metió mano en expedientes del caso y entregó información "con una rasuradita" para hacerla de Poncio Piloto y lavarse las manos. En "Respuestas detrás del papel", Eje Central se preguntó quién dió acceso a Corona del Rosal a las indagatorias, y cómo Álvarez Garín accedió a miles de documentos de la Fiscalía citada que ningún líder del 68 consultó. La primera denuncia, entre otros de Álvarez Garín y Hernández Gamundi, data de 1998 ante el procurador de entonces. Y como quiso "dragonearlo", como se dice coloquialmente en México, también se supone que el presidente Ernesto Zedillo fue víctima del 68. Se trataba de seguir con la cantinela: le cayó a Miguel Nazar Haro, que ni al cuento el 2 de octubre, como tampoco el capitán Luis de la Barreda.

      Muy libertariamente, más de un líder del 68 se prestó, empujando a su manera, para la visión maniquea de la "apertura política" contra el "oscuro pasado de los dinosaurios", así hubiera que pasar hasta sobre los propios dichos -Álvarez Garín escribió muy bien sobre en qué momento se creó por ejemplo la siniestra Brigada Blanca, de represión-. En el mejor de los casos, algunos del 68 ya ni parecieron acordarse de qué decían el año del movimiento sobre Corona del Rosal, y sirvieron a quienes, desde un poco antes, calculaban hacerse del poder (ah sí: "nos tardamos 20 años, pero lo logramos"), para conservarlo vía PRI (Partido Revolucionario Institucional)  o vía Acción Nacional. Según Zedillo, "todo empezó en el 68 cuando surge el reclamo popular de un México más democrático". Fue el también transexenal Enrique Krauze que alabó a Zedillo, estudiante de Vocacional (no. 5) -"el verdadero hijo del 68", dijo Krauze-. ¿Qué le pasó a Zedillo? Pues más o menos que un granadero se le quedó mirando muy feo.

       Ojalá que algo pudiera hacerse para dejar de "transitar" a lo que sea, porque "transitar" supone ir de un punto A para llegar a un punto B, no querer acaparar la "transición" para privilegios personales, protagónicos, adicción al poder de grupo endogámico y para designar cualquier otra cosa, por moderada que sea, como autocracia, populismo o fin de la democracia. Sin contar la fabricación de culpables al unísono con la "voz de ya" del seductor de la patria. Ya ni la burla perdonan. (da click en el botón de reproducción).






FELIZ VANIDAD

 La actual presidentA de México, Claudia Sheinbaum, ha tenido aciertos y desaciertos, y es probable que más de uno crea que, por ser mujer, es más influenciable o manipulable, lo que podría tratarse de un error. Con todo, algunas áreas fallan: de Cultura es como del dinero y de Camelia, que no parece saberse nada. El canciller es un ex rector elegante señor de los besitos, "transexenal" desde tiempos del presidente Ernesto Zedillo, no exento de amiguismo en la universidad pública y ligado al Instituto estadounidense Aspen, al igual que el obispo de Copilco y gran corruptor. En dicho Instituto están intereses empresariales, incluyendo de Grupo Azteca (del que se fue a colgar otro zedillista, Esteban Moctezuma Barragán), y gente del ITAM (Instituto Tecnológico Autónoma de México), además de Walmart. Es el ex rector quien inauguró esa presencia de Aspen en México, en 2014. El ex rector, que dejó la universidad pública en pésimas manos y para uso político no disimulado, fue un opaco representante de México en Naciones Unidas y ha sido un igualmente opaco canciller que no secunda a la presidentA.

         Otra falla está en donde se encuentra hoy la señora Alfonso XII, sin que se sepa si se puede hablar o no. Se trata de una amistad familiar de la presidentA y de su señora madre, aparentemente. Además de no destacar, es una persona que, desde tiempos de la universidad pública, impone dictados de organismos internacionales, a rajatabla, en otra síntesis libertaria-conservadora más.

     Como sea, al menos en parte del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), que es una institución del Estado mexicano, es posible probar un uso clientelista, en particular en Historia con el tal "Juanito", Jean Meyer Barth, que de entrada se maneja con una biografía falsificada y con una lápida sobre su pasado familiar temprano, además de considerar, como ya se había hecho notar, que decir el nombre del cónyuge es algo propio de un CV. Se trata de la clase de extranjero que, en deshonor completo a su origen y sabrá Dios si con temor alguna vez a la xenofobia, ha sabido ganarse padrinazgos, jugar las reglas clientelistas y hacer los favores esperados de él. De manera notoria, este elogiado de Enrique Krauze y capaz de erudición a la francesa manejó la revista Istor a su antojo y como club de amigos, del mismo modo en que apoyó en el CIDE a uno que otro vividor francés. No queda excluido que la erudición cierta haya al mismo tiempo deslumbrado a más de un malinchista. Además de las redes clientelistas, Meyer jugó las familiares.

        A estas alturas, lo que ha hecho Meyer debe parecerle a más de uno normal, porque le pone erudición y estilo a lo que está en boga en los medios de comunicación masiva. Meyer es un campeón del anticomunismo, del antisovietismo y, además, de la actual rusofobia, a un grado cerril, y no exento de la más refinada mala fe y de jugar con ventaja, a sabiendas de lo que hacen el mundo mediático y sus mercenarios y golpeadores. Que se haga con alardes de erudición y estilo no cambia el fondo del asunto. Meyer tiene de psicópata narcisista. Para quien conozca de sus temas, fuera de algunos aportes, lo que hace "Juanito" es en realidad pura ideología, por lo que es tan funcional. Y al menor reparo, recurre como sus "correligionarios" a decirse víctima !de la ideología!. Ese es un tipo de proceder frecuente que desplaza e invierte las cosas. Meyer, "transexenal", hace persecución ideológica, y es algo que se puede probar, aunque sea hábil para sus propósitos y agarrarse de las debilidades de otros. Por cierto, alguno que otro portal festeja que este señor, premiado por el gobierno de Felipe Calderón, haya escrito "ochenta libros en ochenta años" (Literal Magazine), según Adolfo Castañón. Hay, desde luego, una que otra generación intermedia, crecida a la sombra del llamado "neoliberalismo", que sin ser tan prolífica (un libro por año desde la salida del vientre materno), ha buscado escudarse en la adulación de este tipo de "capos" para granjearse beneficios personales. Las ínfulas no quitan lo subdesarrollado, y se entiende que haya intereses que quieran reproducir el atraso, que consiste entre otras cosas en dos pasos: querer acaparar a escala nacional y monopolizar la intermediación con el exterior, sin el menor asomo de "libre competencia" (favor de dejar de hablar de "mercado" y "pluralidad") ni de querer soltar inmensos y endogámicos privilegios. Ya fue mucho neoporfirismo. (da click en el botón de reproducción).





QUE LA DEJEN IR AL BAILE SOLA

 Al parecer, la derecha globalista ha estado perdiendo la cabeza y se dedica a lo que se conoce coloquialmente en México como "amarrar ...