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lunes, 8 de febrero de 2016

BASURA SOBRE LA HISTORIA DE MEXICO

No todo son falsificaciones al servicio de "los intereses del poder", y no es manera de combatir libros best-sellers ponerse al mismo nivel, el de la descalificación. El libro de FMM que denuncia los engaños reales o supuestos de los libros de texto mexicanos tiene partes verdaderas y otras francamente deplorables y graves  faltas -completas o a medias- aunque hay que decir, en abono del autor, que desde un principio se excusa por omisiones y excesos "cometidos como consecuencia de la pasión, tal vez de la ignorancia". Ciertamente, se juntan cuando, al referirse al periodo de mediados de los años '30, afirma que "Cárdenas (Lázaro) se iba convirtiendo en un gran tirano", o llega a sentenciar: "Lázaro Cárdenas se convirtió en otro Porfrio Díaz". Con la pasión hay que tener cuidado cuando se acerca al delirio, como en las canciones románticas de tríos (sobre todo que sigue la locura). Se puede criticar la expropiación petrolera o el ciertamente ambiguo ejido, pero hay que tener cuidado con frase como ésta: "¿Cuándo comenzaremos los mexicanos a estudiar y a entender la catastrófica gestión de Cárdenas, para sacar sus restos del Monumento a la Revolución y tirarlos al gran basurero de la historia (sic), mismo destino que espera a la osamenta de Hugo Chávez y Fidel Castro?". Del delirio se puede pasar a la locura y, de ser así, lo que puede desear un lector es tirar a la basura México engañado. "¿Cual político de vanguardia -prosigue el autor refiriéndose a Cárdenas- cuando era un tirano (dale), un comunista (falso), un cacique cuyo nombre e influencia se ha perpetrado durante casi un siglo para desgracia de Michoacán (un poquito verdadero)?".
     Quien le lleva la contra, PSS, está en cambio con "los de abajo", con mucho Francisco Villa (¿alguna influencia de PIT Bull  II?), sobre todo, y otro tanto de defensa de Emiliano Zapata (fieramente defendido también por FMM contra el "estilo porfirista" de Carranza), que "sí tenían un plan". Si algo llama la atención es que, retórica y descalificaciones de por medio (PSS es valiente contra los plagios y es un historiador académico, pero no todo en FMM es embestida ni falsedad), la Historia está disuelta en pleitos que con frecuencia son dimes y diretes interminables de personas, y en periodos enteros estudiados, sin suficientes documentos de archivo y serios al apoyo. Ambos, FMM y PSS, coinciden contra las imposiciones, solo que el segundo tiene algo de "libertario", mientras el segundo cree que nunca ha habido democracia sin entenderla, aunque reclama justamente "Estado de Derecho, Estado de Derecho, Estado de Derecho". En la revista que publica a PSS no parecen gustar demasiado las instituciones, de cuya consolidación en los años '20 se ha ocupado nada más -terciemos- Enrique Krauze en un libro reciente (El nacimiento de las instituciones) y aún así incompleto sobre el alcance de esas mismas creaciones institucionales. Las instituciones no son los grupos corporativos creados por el cardenismo. Las instituciones tampoco son las personas. El guión de PSS parece a veces "la libertad" contra "las imposiciones al servicio del poder"(el libertario sesentaiochero seguramente comenzará con el rezo a los Flores Magón). Si a esto -tiranos y libertarios como versión de vaqueros e indios- se redujera la historia mexicana, México sería una republiqueta bananera. Lo pesado resulta el hábito -por cierto, de muy pocas décadas para acá, pero reforzado- de ignorar todo el proceso de consolidación de las instituciones mexicanas en el periodo 1924-1934, escupiéndole o buscando sepultarlo bajo la acusación contra supuestamente "otro caudillismo/autoritarismo de tantos". El asunto no es la persona: es el escaso o mínimo interés por comprender lo que hizo de México un país excepcionalmente estable por ya casi un siglo. No fue gracias a los chismes ni a los pleitos entre personas, ni gracias al desvirtuamiento de toda autoridad, y da un poco de pena reducir la historiografía a "bernabé le pegó a muchilanga le echó a burundanga, etcétera...(hasta seguir con los historiadores actuales)".