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lunes, 1 de febrero de 2016

NAZIS: DE CACERIA DESDE 1925

Veamos: el campus estadounidense repite hasta el cansancio que el "totalitarismo" nazi persiguió a judíos, gitanos, homosexuales y  ocasionalmente -muy ocasionalmente" "disidentes". Lo que esto quiere decir es que el nazismo no respetó a las minorías. La persecusión contra los homosexuales fue en todo caso mínima, muy, muy relativa.
     No falta quien agregue que, de todos modos, el "totalitarismo" nazi fue, nótese bien, más amistoso porque Hitler no persiguió a su propia población, mientras que Stalin metió a millardos (la cifra, mientras más abultada, mejor) al Gulag. Todo está reducido a un asunto de minorías como si los ataques de Hitler hubieran tenido lugar en Berkeley, Yale o algún lugar parecido.
     En 1933, al poco tiempo de la llegada de Adolf Hitler al poder, tuvo lugar el incendio del Reichstag, el parlamento alemán. Hitler pidió la suspensión de las libertades civiles "para contrarrestar la confrontación despiadada del Partido Comunista de Alemania", de tal forma que ese incendio fue un pretexto para desatar la cacería de comunistas, entre ellos los búlgaros Georgui Dimitrov, Vasil Tanev y Blagol Popov, quienes protagonizaron el juicio de Leipzig. El 3 de marzo de 1933, Ernst Thalmann, líder de los comuinistas alemanes (quienes habían obtenido cerca de 10 % de los votos en las elecciones presidenciales de 1932), fue arrestado por la Gestapo en Berlín y encarcelado. Thalmann pasó 11 años en prisión y Hitler mandó fusilarlo en el campo de concentración de Buchenwald el 17 de agosto de 1944, cerca del fin de la guerra y en un acto de cobardía. Thalmann no era judío: ¿no persiguió Hitler a alemanes ni a comunistas? Falso.
      Quienes han querido ver una "traición" en el pacto Molotov Ribbentrop ignoran que en la Unión Soviética se aceleró desde poco después de la muerte de Lenin (1924) la industrialización para poder responder a una agresión que casi desde entonces se veía venir, y que podía aniquilar al naciente país de los soviets. Mein Kampf (Mi lucha), el libro de Hitler, fue publicado por primera vez en 1925, es decir, apenas un año después de la muerte de Lenin. El texto de Hitler anuncia desde entonces la "orientación política hacia el Este" y la necesidad de apropiarse del territorio al Este del Elba para la subsistencia alemana. "El haber abandonado a Rusia a manos del bolchevismo despojó al pueblo ruso de aquella clase pensante que, hasta entonces, había creado y garantizado su existencia como Estado.", considera Hitler. Agregando que Rusia estaba en manos de judíos (se volvió común la expresión "judeo-bolchevismo"), Hitler escribe:"el judío no es elemento de organización, sino fermento de descomposición. El coloso del Este está maduro para el derrumbamiento. Y el fin de la dominación judaica en Rusia, será al mismo tiempo el fin de Rusia como Estado. Estamos predestinados a ser testigos de una catástrofe que constituirá la prueba más formidable para la verdad de nuestra teoría racista". La agresión alemana contra la Unión Soviética, ante todo por "bolchevique", fue anunciada con cerca de 15 años de anticipación, y no podían ignorarlo ni las potencias occidentales (sobre todo Francia e Inglaterra, país al que Mein Kampf no veía con tan malos ojos), ni Moscú ni el movimiento comunista internacional, que osciló entre la lucha "clase contra clase" y los "frentes populares" a partir de 1935. Alemania no persiguió a los "disidentes" en abstracto: cazó muy concretamente a los comunistas alemanes y de otros países luego de haber anunciado Hitler su intención de conquistar
"por la espada" y "para el arado" Europa del Este.  Separar el pacto Molotov-Ribbentrop de estos elementos es sacarlo de contexto, como es mentir reducir la persecusión nazi a las "minorías".