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jueves, 25 de febrero de 2016

AMERICA LATINA: COMO EN FERIA

La izquierda intelectual latinoamericana, salvo excepciones, no se ha dado cuenta de que el "reflujo" va más allá de unas cuantas coyunturas.
     -Desde el interior mismo de Cuba hay analistas cubanos que se han preguntado no por el socialismo, que ya no interesa a nadie, o casi, sino por la capacidad de la isla para resistir en el plano ideológico y cultural lo que se antoja como una gran embestida del "poder blando" estadounidense, que tendrá además a su favor el espejismo de la abundancia económica. De todos modos, cuando el actual líder cubano, Raúl Castro, trata de abrir el debate, el "socialismo" cubano es el primero en callarlo.
     -A la sombra no muy benéfica de Cuba, las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) están hasta ahora negociando de tal modo la "paz" que se asemeja a una rendición en condiciones militares difíciles: sin embargo, es la jefatura de esta organización armada la primera en callar cualquier discrepancia, como lo hace con astucia poco disimulada Timoleón Jiménez, "Timochenko".
     -La Nicaragua de Daniel Ortega no está muy lejos de ser bendecida con un supuesto Canal que puede ser la estafa china del siglo.
     -No ha habido mayor debate a raíz de la caída del kirchnerismo argentino, la derrota legislativa del chavismo venezolano -completamente ciego y sordo a las críticas, aunque no insensible al nepotismo desbocado- y la derrota del "sí"  en el referéndum boliviano. Todo es un complot del imperio, cuando no, a veces y ya plañideros como en cantina, la "habráse visto tamaña ingratitú" de ese pueblo m'hijito- lo- que- te- he- dado -y- mira- cómo- me- pagas-, en lugar de información, análisis y trazado de estrategia colectiva, no para homenajear a tal o cual líder y de paso autohomenajearse.
    -Les queda decir en Brasil esa graciosa frase de Evo Morales (aunque el líder boliviano quiso significar otra cosa): "yo no busco el cargo, el cargo me busca a mí" (sic). Es decir: "no vamos al presupuesto, es el presupuesto el que se nos acerca".
    Este es el fruto -podrido- para quienes, en 1989-1991, siendo izquierda tercermundista, creyeron en desembozada deslealtad ahorrarse las consecuencias de la derrota para la izquierda y poder incluso reivindicar cual vanguardia todos los signos del atraso (no somos izquierda, pero atraso sí), que es lo que ahora se paga: es decir, no se está pagando por ser de izquierda, sino por ser ideológica y culturalmente atrasados -al igual que la derecha- y por haberlo reivindicado -entre otras cosas, con "barroquismo" y soberbia e ignorancia personales- contra el racionalismo, el eurocentrismo, el neodesarrollismo (más el tardoestalinismo y la burrada que se agregue), el dogmatismo y otros "ismos", en nombre del "hombre natural" (¿Gramsci  en taparrabos?), de "Nuestra América" y palabrería hueca por el estilo, cosa de tomarse el poder un rato con gestos de torero -!olé, la vanguardia, corta más rabo que oreja!- y malgastarlo todo en retórica intelectual, intriga partidaria, compadrazgo personal y corrupción gubernamental. Cierto, hubo cambio de época desde los '80 y en lo fundamental, la "actitud" del nuevo rico no cambió en estas décadas. Ganó este arribista, como dice el dicho mexicano, con lo siguiente: "no quiero que me den, quiero que me pongan donde hay"