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viernes, 5 de febrero de 2016

MEXICO: OTRO QUE SE INDIGNA

En el mundo de hoy se es de izquierda o no se es: serlo significa indignarse y todo parece indicar que el Papa Francisco llegará muy indignado él a México, a pedirle a la gente que luche -indignándose- contra la corrupción, el crimen organizado y la trata de personas. Según este Papa perteneciente a una orden cuya especialidad es meter el desorden en América, México vive hoy su "pedacito de guerra".
     Jorge Mario Bergoglio (nombre del Papa, no de ningún delantero), hombre de la Compañía de Jesús, irá a indignarse contra la violencia en la ciudad más segura de México (Tuxtla Gutiérrez, certificada internacionalmente como tal) y en el estado estadísticamente menos violento de México (Chiapas). ¿Qué logrará? Lo que el Sub no consiguió en unos quince años de peregrinar: Bergoglio dictará un decreto que autoriza el uso de lenguas indígenas en la celebración de misas. Incluso, el Papa hablará en lengua nativa (¿bailará     con chicas tojolabales?). El Papa visitará igualmente una ciudad que ha dejado de aparecer entre las más violentas del mundo: Ciudad Juárez, en el estado norteño de Chihuahua, fronterizo con Estados Unidos (¿canonizará el Papa al beato Julián Leyzaola?).
     Como Bergoglio le hace a todo lo que sea "pueblo", igual que la izquierda, autorizará la canonización del "niño cristero" José Sánchez del Río, un joven de 14 años de Sahuayo (Michoacán) que murió en el conflicto religioso que asoló a México en los años '20 del siglo pasado. Hasta hace poco, el niño era beato. Sánchez del Río, cuando su madre quiso prohibirle ir a la guerra, le contestó, poco antes de enrolarse con el general Prudencio Mendoza: "nunca ha sido tan fácil ganarse el cielo como ahora" (esto de la facilidad, dicho sea de paso, no está del todo claro, considerando lo fácil que es hoy ganarse el infierno siendo joven). Estuvo tan fácil que el jovenazo cayó prisionero y fue martirizado hasta morir (lo que no se cuenta es el estilo que tenían los cristeros de martirizar, pongamos por caso, a los maestros rurales, cortándoles las orejas, cuando no colgándolos, y quemando también trenes con tropa). Lo que sea que resulte en injusticia es bueno, así que el jesuita le hará a la vez al cho'l y al cristero con tal de ganarse una ventaja para un Vaticano con responsabilidad social.