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martes, 9 de febrero de 2016

BUENAVENTURA DE SAUZA REPOSADO

Buenaventura ya es estrella del periódico español de mayor venta en el mundo y en las sesiones de Claxon le aplauden como si fuera Joan Manuel Serrat, lo cual no está exento de cierta histeria. En fin.
     Buenaventura sostiene que "el proyecto colonial está hoy más articulado con el capitalismo global que nunca". Es falso y es grave, como lo es usar las palabras "tirano" o "dictadura" para referirse a cualquier forma de uso no plenamente democrático del poder. Colonias casi no quedan en el mundo y colonos tampoco. Ni siquiera es sencillo hablar de "neocolonialismo" porque una potencia como Estados Unidos nunca fue colonial, a diferencia de España, Portugal, Gran Bretaña o Francia. Las transnacionales no ocupan el espacio con colonos. A lo sumo, puede hablarse un poco como metáfora de "colonialismo interno". ¿Donde está lo grave? En que esta formulación de Buenaventura de Sauza Reposado oculta que en lugar de colonialismo hay imperialismo, un cambio de ocupación formal por la informal que es al mismo tiempo mucho menos "obvia" y más eficaz, exactamente por lo mismo que es menos obvia. Es el "poder blando" de Estados Unidos que en medio del embrutecimiento generalizado funciona de las mil maravillas y frente al cual la izquierda no tiene defensas, fuera de intentos gramscianos. Estados Unidos tiene formas de control imperial informal que son tanto más sutiles cuanto que dejan al enajenado en la creencia de que está gozando de su más completa libertad, fuera de toda determinación. En síntesis, la "ocupación de las mentes" -que no pasa por la presencia física de ningún colono- ha logrado hacerse "inconsciente" porque es subliminal. El asunto no se arregla con andanadas pseudoigualitarias contra un patriarcalismo pésimamente mal entendido.
     Por otra parte, no estaría mal que Buenaventura y otros como PGC dejaran de decir que en el mundo actual vivimos la difuminación de las fronteras entre la paz y la guerra. Del mismo modo en que vivimos en un mundo descolonizado, vivimos en uno especialmente pacífico, a diferencia del mundo del siglo XX, aunque esta paz tenga en parte que ver con la capacidad de control subliminal referida. El problema de muchas izquierdas es que estuvieron acostumbradas a más de un triunfo en la guerra para perder la paz, como si no supieran qué hacer con ella, y hoy menos, habida cuenta del completo desastre ideológico. Si en estos momentos hubiera una guerra de verdad (y no son muchos los que pudieran estar involucrados), Buenaventura, PGC y otros entenderían tal vez rápidamente la diferencia y una parte de la Humanidad haría tal vez otra cosa que dilapidar la paz de manera francamente absurda y tonta, como si lo dilapidado (la paz) no tuviera ningún valor. Entre otros, el ex asistente del Tesoro estadounidense Paul Craig Roberts ha sugerido que el mundo estaría en otra parte si el mandatario ruso Vladimir Putin no tuviera la cabeza fría y no actuara con una cordura cada vez más escasa en Occidente. Pero es demasiado para esa epistemología del Sur que es siempre la de las víctimas y no la de los discretos constructores que quieren salvar la paz mundial de hoy -casi generalizada- en aras de un futuro mejor, y no de guerras para "lo bueno de ésto es lo malo que se está poniendo", que es también en donde quiere pescar a río revuelto el imperio. No hay ninguna Cuarta Guerra Mundial y ni siquiera ha ocurrido la Tercera.