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sábado, 20 de febrero de 2016

AMERICA LATINA: EL PERIODISTA DEMOCRATICO

Decir que en Cuba hay una "dictadura" es una facilidad que le permite a quien lo dice, siendo Cuba de izquierda, aparecer donde dice Cuba que está, en esa misma izquierda que detesta los atentados contra "las libertades". De este modo, Cuba está en la reacción y el periodista que lamenta que el Papa Francisco se haya entrevistado en la isla con "dictadores" amanece a la vanguardia, con lo suficiente para haberle quitado a la izquierda su propio discurso. No tiene idea de lo que dice quien, llamando a Cuba (o incluso a Venezuela) "dictaduras" las coloca en pie de igualdad con Somoza, Duvalier, Trujillo o Juan Vicente Gómez, para no ir más lejos. El problema es que la definición misma de dictadura no responde a la más clásica, que remite al periodo de excepción entre los romanos, en el cual se suspendían en beneficio de un magistrado todos los procedimientos y no se permitían críticas, censuras ni discusiones. Basta leer  el portal de Aporrea o el de Juventud Rebelde para percatarse de que en Cuba o en Venezuela el problema no es la ausencia de la libertad de disentir, sino que cualquiera puede hacerlo indefinidamente -y no faltan quienes lo hacen- sin que pase nada ni se den por aludidos los líderes revolucionarios de teflón.
    De igual modo, que Andrés Open Minder diga que Evo Morales es para algunos un "autócrata bueno" no dice nada, porque simplemente Morales no gobierna en autócrata, únicamente para sí mismo y sin consultar a nadie (mucho cabría preguntarse sobre la eminencia gris del vicepresidente boliviano Alvaro García Linera), como si fuera el "zar de todas las Bolivias". El ritmo es el mismo al que desde la izquierda el jefe de gobierno de la Ciudad de México tiene un "corazón fascista" y hace "constituciones pinochetistas", por lo que etiquetar, al parecer, es como prometer, no empobrece: lo grave es que es una derecha -la no liberal- en el fondo poco proclive a la democracia la que ha recuperado el discurso de ésta contra la izquierda, que se limita a imitar el procedimiento, compitiendo todos por imponerse muy al estilo estadounidense como "el demócrata más auténtico que existió". Bien vistas las cosas, no queda claro si el mundo está lleno de demócratas o de dictadores y autócratas