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viernes, 5 de febrero de 2016

MEXICO: DE LETRADOS Y DELINCUENTES

Volvamos al caso: el Gran Académico Johnny Too Bad tuiteó "narcopolítica en todo su esplendor. Policía española investiga vínculos Moreira-Los Zetas". Iba a ser el "naufragio", el "principio del fin" y la huida de "las ratas".
      Humberto Moreira, ex líder nacional del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) mexicano, pudo comprobar sin problema sus gastos de estadía en España, donde no vivía con grandes lujos (ni con dinero de empresas fantasma que estuvieran lavando dinero), sino que residió únicamente por cerca de 11 meses. Moreira tiene los documentos que prueban cómo se gastó la deuda pública mientras él fue gobernador del norteño estado de Coahuila, y nadie probó colusión ninguna con el cártel de Los Zetas. Simplemente, Moreira fue declarado otra vez inocente (pero esta vez en España, donde el tuitero esperaba seguramente algo más "civilizado"), ofreció pruebas que se antojan concluyentes y quedó "a disposición" porque hay otros investigados (por si el testimonio de Moreira sirviera). Por lo demás, en estos días Humberto Moreira ofreció una versión bastante creíble de los motivos que llevaron a que su hijo (José Eduardo Moreira) fuera asesinado   tiempo atrás por los Zetas. ¿México compró a la justicia española?¿Qué más para probar que es una gran potencia emergente?
      El tuitero no se lanzó solo. Curiosamente, lo hizo al mismo tiempo que la revista estadounidense Newsweek, en un reportaje interesante sobre la disputa por la cuenca carbonífera y las regiones de hidrocarburos de Coahuila, reportaje que sin embargo, a diferencia del señor del tuit, no se atrevió a retomar la acusación directa, en este caso una difamación. No es raro que la izquierda no tenga en estos temas, como en otros personales, criterio propio: no se guía por el conocimiento de causa (y de tal o cual persona), sino por lo que "dicen" por aquí y por allá y de donde se escoge para rumorear y destruir, sobre todo si hay asomo de independencia. El asunto no es Moreira: es si hay o no derecho a difamar alegremente sin sanción. El mismo tuitero lo hace con el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Angel Mancera, acusado también sin pruebas y, por cierto, también por "consigna", puesto que la había desde antes de que el mismo Mancera tomara posesión. Esa es la izquierda desde hace rato: como  en el discurso estadounidense, la moral (acusatoria) por delante (no el análisis ni la información, por ende no el respeto a "los ciudadanos", "el pueblo"y otros blablablares), y el uso del "terror de la indignación" ("la traición de Mancera" y otros títulos por el estilo) para hacer pasar cualquier cosa, la calumnia incluida, si es posible obteniendo alguna ventaja, un aplauso, un flash, un reflector, otra presentación de libro, etcétera (!plis, ME URGE la fama y convertirme en mi personaje!).
     En fin: con los cuatro másteres de Moreira y su doctorado por concluir, los Zetas ya tienen al Z-69, Z-007 o Z-666, el más letrado de los delincuentes, mientras que otros tienen al más delincuente de los letrados (si se puede, dado el estado del mundo letrado), si calumniar es delito. ¿O no lo es, Johnny Too Bad?