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sábado, 13 de febrero de 2016

SIRIA: ¿OTRA VEZ A JUGAR CON FUEGO?

Los operativos aéreos rusos en Siria tienen un carácter internacionalmente legal, ya que se realizan por acuerdo entre dos gobiernos, el sirio y el ruso. Hasta ahora, cualquier cosa que haya hecho la "coalición" occidental en Siria -aunque sea bombardear la arena del desierto- es ilegal, a la luz del derecho de Naciones Unidas, porque no cuenta con la aprobación del gobierno sirio. Por este mismo motivo sorprende que el canciller de Arabia Saudita, Adel al-Jubeir, pueda declarar sin que nadie lo incomode: "si el proceso político sirio fracasa, al-Assad será apartado por la fuerza". O te esfumas o  te esfumamos, en resumen: un tipo de mensaje no muy diplomático y más propio de un narcotraficante que "quiere la plaza" ("sigues tú, Bashar"). En este momento una intervención militar directa estadounidense parece difícil: Estados Unidos está viendo el "súper tazón" electoral y, por lo general, es el mundo entero el que debe sincronizarse con lo que sucede en Washington. Sin embargo, Estados Unidos no ve con buenos ojos que el gobierno sirio haya recuperado el 75 % de su territorio. Lo que desea en el mejor de los casos la superpotencia es una balcanización de Siria que cree un territorio sunita, otro alauita y uno más kurdo. De todos modos, tanto el vicepresidente estadounidense, Joseph Biden, como el secretario estadounidense de Defensa, Ashton Carter, han dicho que están dispuestos a una "solución militar" en Siria.
     Como en este momento se elevan los costos de una injerencia abierta occidental por la campaña electoral en Estados Unidos, Arabia Saudita ha amenazado con una intervención terrestre con 150 mil hombres, saudiárabes, pero también de Egipto, Qatar, Turquía, Jordania, Marruecos, Kuwait, Bahrein, Sudán y los Emiratos Arabes Unidos. Turquía ya ha estado concentrando cerca de cinco mil tropas en la frontera con Siria. El pretexto es luchar contra el Estados Islámico, pero sería raro que los saudiárabes se den un balazo en el pié. Lo que dice oficialmente Arabia Saudita no tiene ni pies ni cabeza, aunque lo que afirma el canciller saudiárabe sí: al-Assad estorba. Si Arabia Saudita concreta su iniciativa, es más o menos previsible una escalada terrible en el conflicto sirio.
      El periódico español de mayor venta en el mundo deplora que el gobierno sirio haya dicho que "seguirá luchando contra el terrorismo" mientras se negocia una tregua que, como sea, no incluiría al Estado Islámico. No queda muy claro por qué debería cesar la lucha contra el terrorismo.
     Es difícil tener cifras concretas correctas,  pero la guerra en Siria habría provocado entre 100 mil y 160 mil muertos (aunque otras estimaciones llegan a los 470 mil muertos) y la salida de cerca de dos millones de refugiados. Naciones Unidas estimó en 11 millones el número de desplazados, pero el país tiene 17 millones de habitantes. No parece que haya demasiado interés por poner en claro algo que algunos quieren oscurecer y desordenar de tal modo que Siria se caiga a pedazos, a diferencia de quienes defendiendo su integridad defienden la de Naciones Unidas, donde ni siquiera lo entienden.