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martes, 2 de febrero de 2016

¿ES PUTIN CORRUPTO?

En estos días, algunos funcionarios estadounidenses soltaron la especie de que el mandatario ruso Vladimir Putin, supuestamente "uno de los hombres más ricos del mundo", es un hombre corrupto. La acusación se basa en el supuesto de que el huésped del Kremlin tiene una "fortuna secreta" de 40 mil millones de dólares, cuando su salario es de 110 mil dólares al año. La información sobre los 40 mil millones de dólares ya la había sacado la Central de Inteligencia Americana (CIA) en 2007. ¿De dónde saca la CIA estas cifras? No se sabe mucho. ¿De dónde saca Putin tanto dinero? Bueno, la verdad es que tampoco se sabe mucho y, ya metidos en este asunto, de lo que se trata no es de saber.
    El subsecretario del Tesoro de Estados Unidos, Adam Szubin, acusó hace poco a Putin de corrupto porque ha beneficiado a sus amigos y aliados con fondos públicos, "marginalizando a los que no ve como sus amigos". El supuesto de esta acusación es que Putin es un hombre de negocios digamos que "sin pudor". Sin embargo, los mismos occidentales le han reprochado a Putin haber marginado a los oligarcas, lo que por lo demás no es cierto.
    La prueba grandiosa: un yate. Román Abramóvich, dueño del club de futbol inglés Chelsea, le habría regalado a Putin un yate valorado en 35 millones de dólares. ¿Pruebas concluyentes? Ninguna.
     Este tipo de acusaciones no está destinado a establecer ninguna verdad. Por lo demás, los magnates occidentales no son los mejor parados para tratar de asuntos de contubernios entre oligarcas y políticos. Estas acusaciones, aunque han irritado al Kremlin, que ha pedido pruebas o excusas, están destinadas al potente cerebro del occidental promedio de tal modo que concluya que, mientras los rusos se mueren de hambre comiendo sopa de betabel a diario (algo extraño para un país que acaba de abrir la friolera de medio centenar de McDonald's) y deambulando entre osos en la calle, un pugnado de riquillos "amiguetes de Putin" se llena los bolsillos y organiza orgías en el Kremlin. Digamos que es la versión un tanto gélida de la dictadura tropical. Por cierto, tampoco es que el occidental se vaya a tragar la historia entera, suponiendo que a este occidental le interese Putin, Rusia o aunque sea su vecino. Lo que cuenta es que el ventajista y conformista occidental, feliz de su individualismo propietario, se indigne ante la "terrible situación rusa" (¿Dios Mío, cómo es posible que Putin tenga un yate?) como un modo de justificar, si no exactamente un yate, si por lo menos una casa, un perro, una 4por4, una esposa-trofeo y unos niños, la tranquilidad del hogar, cualquier gobierno que la garantice (así sea saqueando bienes rusos mediante sanciones) y al que se le dará licencia para seguir hundiendo la economía rusa, si se puede (¿para sacarla de la pobreza, tal vez?). A cambio de participar del "terror de la indignación" (!tiene una fortuna secreta, "id a por él"!), el occidental promedio puede seguir integrado -señalándolo a quien lo quiera oír - al sistema que le permite ser un pequeño aprovechado. Es un briboncito que mañana, tal vez, a cambio de una frase "de mundo" contra Putn espere recibir una palmadita en el hombro del jefe, del amigo bien relacionado, del que tiene los "enchufes", los "conectes", las "palancas" y otros instrumentos de ascenso. A ver: la acusación no importa por su contenido de verdad, sino por su oferta de compra y por la capacidad del ventajista para aprovechar la propuesta y venderse "bien". O para "comprarse" el argumento y consumirlo para mostrar que está "in". No vaya a ser que quede fuera del sistema, el mismo que lo soborna. ¿Es Putin corrupto o hay algo más que agregar del occidental promedio (que se deja comprar con cualquier bagatela, por ejemplo, sin pedir, como mínimo, un yate)?