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lunes, 7 de marzo de 2016

A TRUMPADAS (II)

A Manuel Zelaya, depuesto presidente hondureño, siempre le quedó la impresión de que en su caída en desgracia algo tuvo que ver la secretaria estadounidense de Estado, Hitlary Clinton, de visita en Honduras en el momento en que Mel empezó a tambalearse. La señora "de Clinton" se apresuró a pedir el respeto de la ley "por todas las partes en conflicto", pero hay algo raro en Hard Choices, el libro de Hitlary: "la región no necesita un nuevo dictador", escribe mientras se refiere a Honduras y lo cierto es que Zelaya se estaba acercando a Hugo Chávez, entonces presidente venezolano, y su Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). ¿Feminista, la Hitlary? Hoy, mañana y siempre, pero no tanto como para apoyar a Xiomara Castro de Zelaya en las elecciones hondureñas de 2013. Después de todo, Honduras sigue siendo el "portaviones terrestre" militar estadounidense en Centroamérica y tampoco importó que depuesto Zelaya empeorara la violencia en territorio hondureño, al igual que la emigración, incluyendo la de esos niños que Hitlary adora (It takes a village!).
      La arpía es astuta: es en Hard Choices que sugiere levantarle el embargo a Cuba.
     Uno de los mejores negocios de la era Clinton fue el golpe contra el presidente legítimamente electo de Haití, Jean-Bertrand Aristide, en 1994 (¿en la "Operación Enriquecer a los Clinton"?), para "reponerlo" a bayoneta calada y con la pequeña ayuda de izquierdistas haitianos siempre demócratas en asuntos de Estados Unidos. Cuando el terremoto de 2010 asoló Haití, Hitlary era secretaria de Estado. La Fundación Clinton, junto con el actor Sean Penn (Jenkins-Penn Haití Relief Organization), un tipo con cara "Duro de Matar II", se encargó de algunas cosas: de crear un Parque Industrial con maquila de mala muerte, de terminar de hundir la producción arrocera de Haití (autosuficiente hasta hace 30 años) para beneficio de la Arkansas Rice Growers Association, ARGA (William Bill Clinton fue gobernador de Arkansas) y de un arroz blanqueado (sic) con poco valor nutritivo, y de promover el saqueo en la minería de oro, resguardada por los intereses de seguridad armada más siniestros y en negocios en los que habría participado hasta un hermano de Hitlary, Anthony Tony Rodham (un "hombre de negocios" también en el Caúcaso ex soviético, señaladamente en Georgia). en Cap Haitien, con efectos ambientales por así decirlo "dudosos" (VCS Mining). Ya entrados en el saqueo, Bill fue nombrado por el secretario general de Naciones Unidas, Yanki-moon, "enviado especial para Haití". Todo, incluido el fraude electoral, fue hecho para impedir el regreso de Aristide y para poner finalmente en el gobierno al protoduvalierista Michel Martelly, Sweet Mickey, con un hermano abiertamente matón dejado en libertad por intervención de los Clinton. Por lo demás, el reporte de que todo en Haití era "ineficiente" lo hizo Chelsea, la hija de Hitlary y William.
      Hitlary contribuyó a que dos países latinoamericanos terminaran de hundirse como "fallidos" pero podemos salir a gritar que "no queremos fascismo", por si alguien nos quiere exterminar en masa (¿realmente alguien ha hablado de expandirse militarmente hacia el sur y convertirnos en "espacio vital" de Washington?). Si lo que queremos es socios, los Clinton saben sacar el mejor partido del caos -al sur, América Latina incluida- para hacer negocios -lo que no excluye la expansión militar, pregunten en el sempiterno ocupado Haití- y asociar partners., así se hundan mientras tanto pueblos enteros.