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martes, 22 de marzo de 2016

ARGENTINA: MAS VALE AUTOGOL QUE AUTOCRITICA

Revelando archivos de la dictadura, el mandatario estadounidense, Barack Obama, se lanzó a darle un barniz progresista a un gobierno -el actual de la Casa Rosada- que no tiene mayor cosa de positivo y sí carices incluso siniestros.
      Sorprende el silencio de un kirchnerismo "satisfecho" y con diputados y senadores "haciendo política". En las páginas de "Con Nuestra América", Carlos Prigollini, del Frente para la Victoria (izquierda) se ha preguntado si pasará por la cabeza de alguno una autocrítica, aunque seguramente "el honor" y la imagen no lo permiten. "¿No realizar un pensamiento crítico de todo lo ocurrido, llama a diluir a vastos sectores que se creyeron sujetos de la Historia y hoy pueden creer que solo fueron objetos de la misma?" (digamos: es lo que parece, efectivamente). "¿No es tiempo -prosigue el autor- de analizar el verticalismo de los movimientos progresistas, para restructurar los mismos a través de una democracia horizontal y fomentar de esa manera la tan postergada formación de cuadros políticos?" (¿como para perder nuestras senadurías y diputaciones, o de qué se trata específicamente?). "Más allá del dispendio y la arrogancia de muchos funcionarios públicos, prosigue Carlos Prigollini, en ningún momento se acompañó el otorgamiento de derechos sociales adquiridos con la inevitable concientización ideológica que los mismos beneficiarios deberían haber recibido?". (¿cual ideología? Si era para leer los rompe-cabezas de Ernesto Laclau, mejor quedarnos en los derechos y en el dispendio y la arrogancia "para todos", es probable que incluso Jacques Lacan hubiera aprobado este modo de honrar el Nombre- del- Padre). ¿Alguna critica al saqueo actual? Es que no es prioritario. Sucede que fuimos víctimas de un "golpe blando" y de un Plan Cóndor II, éso sí sin ejecutados, exilios, torturas ni desapariciones, por lo que como sea tenemos la aureola lo suficientemente grande como para no caer tan bajo como en la autocrítica y para seguir deambulando en los pasillos y los corredores de los "cuerpos" legislativos, los cargos diplomáticos, las columnas del periódico que sobreviva, los viajes a eventos de compadritos y "veteranos de lucha" (dime-lo-que-quiero-oír, aplausos-del-público) y asuntillos por el estilo. Dejémonos de pavadas: si estuvimos en la causa, debemos encontrarnos lógicamente en el efecto. No lo dijeron la Clau ni la Can, pero pudieron haberlo dicho en algún seminario seminal.