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lunes, 7 de marzo de 2016

A TRUMPADAS (III)

El líder libio Muamar Kadhafi quería crear en Africa una unidad de transacciones (divisa) ligada al oro y no dependiente ni del dólar ni del euro. Para mala suerte de Hitlary Clinton, sus emails muestran que la decisión de atacar y destruir Libia se debió a este motivo.
      La secretaria de Estado Clinton, acompañada de su legión de arpías (desde Samantha Power y Susan Rice hasta la entonces portavoz Victoria Nuland), alegó en 2011 la R2P (Responsability to Protect) para intervenir en Libia, donde supuestamente tenía lugar otro episodio de la "Primavera Arabe". En realidad, hubo montajes que hicieron suponer que había represión en Bengasi, la ciudad importante del Este libio (la vieja Cirenaica), lugar de adoración del viejo rey Idris (derrocado en 1969 por Kadhafi, por cierto que bastante pacíficamente) y de tráfico de emigrantes. ¿Quién sentenció a Kadhafi? La Hermandad Musulmana, grupo de fanáticos (cuando en Bengasi el número de muertos no alcanzaba ni el de El Cairo, capital egipcia, en plena "primavera"), mediante una fatwa (un especie de decreto) del sheik Yusuf al Qarawadi. Kadhafi debía ser ejecutado. Así, como en Kosovo con los terroristas del ELK (Ejército de Liberación de Kosovo), apenas disimuladamente mafiosos, Clinton escogió como aliados en Libia a los fanáticos Hermanos Musulmanes, alegando por lo demás una "protección" que no tenía nada que ver con el motivo real de la injerencia.
       Finalmente, Hitlary aterrizó en Libia y dijo prácticamente que había que acabar con Kadhafi, lo que ocurrió con sadismo inaudito a los pocos días. ¿Le incomodó a la señora "de Clinton" este sadismo?!Pero para nada! Declaró: "we came, we saw, he died" (llegamos, vimos y él murió). Benito Mussolini, el líder fascista italiano, seguramente habría sido más torpe, si no podía ni con la resistencia etíope. Todo el tiempo, desde que en una alocución en Naciones Unidas en Ginebra dijo "Kadhafi must go" (Kadhafi debe irse), Hitlary se dedicó empedernidamente a bloquear cualquier solución diplomática, todo sin la menor compasión. La señora "de Clinton", claró está, se largó de Libia con un discurso progresista sobre los derechos de la mujer a la igualdad en el mundo árabe, porque con Hitlary uno no termina nunca se vérselas con el progresismo y el ejercicio de todas las "libertades". Pequeño detalle, a la señora parece gustarle matar: he died. ¿Y qué?