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viernes, 18 de marzo de 2016

¿NAZIS?: SOLO PARA BUSCADORES

Así como Renault le daba coches, Ford le daba camiones de transporte de tropas al ejército nazi, porque Henry Ford admiraba las "cadenas de montaje" y no parece haber imaginado que los alemanes las harían "para humanos".
     Fritz Thyssen fue un gran magnate alemán del acero, con lo importante que es este material para la maquinaria de guerra, y entre 1926 y 1942 encontró un amigo en Estados Unidos que ayudó a "aceitar" la maquinaria: a través de empresas como Union Banking Corporation, Brown Brothers Harriman (pieza de Wall Street), Union Bank y Holland American Trading Co., alguien que fue lo suficientemente vivo para, sin involucrarse directamente, meter a Thyssen en el "negocio" y al mismo tiempo ayudarlo en el suyo, el del asesinato en masa. Este hombre fue Prescott Bush, abuelo de George W. Bush y padre de George H.W. Bush. El asunto no pudo salir a la luz inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial porque Thyssen, dueño de un potente conglomerado alemán, lo "acalló todo", en particular en una Holanda enfurecida de lo que descubría, mientras abuelito Bush seguía como senador. Todo esto está documentado a partir de archivos en el libro de John Loftus, How the Bush family made its fortune from the Nazis: the Dutch Connection. Thyssen explotó a los judíos y hasta se dice que Prescott, el amigo, pudo haberse beneficiado un tiempo del sudor de Auschwitz.
     La gente sigue esperando que por ahí vuelva a surgir el diablo, aunque, como lo ha demostrado Michael Parenti, en el pasado no apareció solo ni disparado por cuenta propia y "a lo loco", sino con la ayuda del gran capital en la sombra. Abuelito Bush no era el diablo, era "el Papá del Diablo", el que hacía negocios con el asesino, ayudándolo y tal vez timándolo un poco al mismo tiempo. Ya nada más falta que en todo su poder de seducción el diablo se aparezca "travestido" y con el "buen gusto" de una intachable Dama, su propia madre, si la tuviere. La creencia de que mein fuhrer era un loquito suelto está bien para Diván el Terrible y películas tipo El Gran Escape con Steve McQueen (el actor que murió en Ciudad Juárez, México), pero no corresponde en nada a la realidad de unas grandes democracias atlánticas que apoyaron con todo no a un hombre, sino a una maquinaria nacional entera, unida por el "jefe de jefes" y de ningún modo dividida.