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miércoles, 21 de septiembre de 2016

MEDIO ORIENTE: ¿PENSAR QUE?

Sí, es que mamá acostumbraba copiar artículos enteros de la prensa francesa, pongamos por caso de L'Express o Le Point, sin citarlos, o los recitaba igual, sin mención, en programas de radio donde la letanía altanera humillaba al ignorante mexicano, malinchista con el extranjero que atropella, xenófobo con el que no lo hace.
       Para Maruán Soto Antaki, Gadaffi "terminó por ser una muestra del más grande totalitarismo. Se reveló como un payaso imbécil capaz de hundir a su país en sus excesos y desplantes". Por ahí se dice que "(...) de manera similar (en parte en referencia al patrocinio del terrorismo propalestino o islamista) actuaron Hafez al-Assad y Saddam Hussein; todos fueron patrocinadores de barbaridad y media, contra todo lo que se opuso a ellos". Así, "el progresismo árabe sirvió de plataforma para muchas de las dictaduras en Medio Oriente (...) Todos estos gobiernos coincidían en su brutalidad y corrupción a un nivel sólo comparable con las dictaduras militares del cono sur. y ni siquiera éstas llegaron al nivel de violencia y opresión que se conoció en los países árabes". Vaya.
        Soto Antaki declaró que había pretendido hacer algo así como un manual o libro de texto para que se comprendiera en México al árabe y al islam. El libro se suma a una oleada de ataques contra el nacionalismo y laicismo árabes, y pone las cosas en el terreno de la toma de partido, no del análisis, además de sumarse a los críticos de las "pendejadas" (como Heinz Dieterich) o los ataques del Jaime Maussan de la geopolítica -"Simplemente Jalife"- contra "Krauze Kleinbort" y "Castañeda Gutman".
      Soto Antaki debió explicar al menos cómo el país más pobre del mundo en 1951 (era Libia) alcanzó con Kadhafi el mayor índice de desarrollo humano (IDH) de toda Africa hasta la caída del ciertamente extravagante líder (desde entonces, el IDH libio se fue para abajo). El nivel de vida de Libia bajo Kadhafi era más alto que en Rusia, Brasil o Arabia Saudita. Antes de Kadhafi, solo 5 % de los libios estaba alfabetizado; a la caída del líder, 83 % estaba alfabetizado. ¿Alguna relación con las dictaduras del cono sur? Ninguna, pero no importa. Indicadores de ese tipo pueden multiplicarse con solo buscar seriamente en Internet. En el Iraq de Hussein, por otra parte, la Constitución de 1970 garantizó por ejemplo la igualdad de las mujeres, incluyendo los derechos a votar y a ocupar cargos políticos, además de tener propiedades y acceso a la educación. Irak tenía la mayor tasa de alfabetización entre mujeres en el mundo árabe (87 % en 1985, mientras que hoy más de una cuarta parte es analfabeta -más de 50 % en las zonas rurales). Esos derechos ya no existen porque Iraq ya no es más que algo nominal. Lo que sí existe ahora es el tráfico sexual. El estado actual de Libia o de Iraq puede hacer pensar en que quienes los atacaron -como atacan convoyes humanitarios para proteger al Estado Islámico- son militarmente peores que las dictaduras del cono sur (a las que apoyaron, por lo demás, con respaldo escrito del señor Samuel Huntington). Pero Pensar Medio Oriente es un dis-pensar, una recopilación de artículos-ocurrencias ya publicados previamente y refriteados en desorden que sirven no para pensar gran cosa, sino para creerse mirándose al espejo que los discursos "a la Huntington" son como un apellido, una marca más de estatus. Todo queda aderezado por lo demás con un discurso de influencia estadounidense contra "el odio" y chabacanerías por el estilo. Si Soto Antaki no odia a quienes bombardean inventando mentiras (las armas de destrucción masiva de Iraq), o atacan inventando el uso de "armas químicas" en Siria o interpretando a modo resoluciones de Naciones Unidas en Libia para convertir al país en tierra de nadie, todo al "costo" de muchos más muertos que las "dictaduras" nacionalistas, bien encaminadas están las cosas en el poder mediático para sepultar por años el estudio serio de las relaciones internacionales. Y sí, Ikram estaba sentada junto a un enfermito Homero Aridjis haciendo chistes infantiles sobre "Satán" Hussein. Lo que le ocurre al mundo árabe es graciosísimo.