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lunes, 12 de septiembre de 2016

NUEVAS PROMESAS ACADEMICAS

-Dese una aureola de perseguido político, aunque sea de una generación anterior. El conservadurismo está urgido de mostrarse como promotor del cambio (!vamos, tú haces el cambio!), así que sírvale la aureola-el brillo en bandeja de plata. No falta quien crea que la academia es una peña folklórica. Tóquele algo al poder conservador. Una fibra sensible, por ejemplo.
-péguese de los capos, incluyendo aquéllos de los que alguna vez se dijo (¿usted no se enteró?) que eran los mejores repetidores del pensamiento ajeno. Crezca a la sombra del capo o de varios padrinos (si los tiene internacionales, mejor), trafique ideas (deje que Kate del Castillo trafique amor, usted no está para tanto ni tan cuero como Sean Penn) y si puede, invitaciones a eventos. Vaya ascendiendo en la "organización", que aunque pudriéndose de vieja necesita siempre mostrarse joven. !Siempre joven!
-constrúyase un personaje, si es posible con una página Web espectacular. Pocos repararán en que, de entre los 14 libros que usted incluye en la entrada/pestaña "libros de autor único", uno es de su padre (si reparan, será para conmiserarse, no se preocupe, movilice su "capital social" y "simbólico" con todo y distinción), otro es su tesis no publicada, uno es un conjunto de entrevistas que impiden hablar de "autor único", dos son libros de fotografías, otro más es un cuaderno , uno más un texto de 75 páginas y otro de 78 un conjunto de pininos literarios que no son propiamente académicos.          
 !Despreocúpese!: nadie le está pidiendo contenido, sino "visibilidad", versatilidad en un ambiente flexible, el de la cultura. Recuerde que el conservadurismo del dinero requiere del barniz de cultura, así que dele una barnizadita a sus patrocinadores (as). Nadie notará que en su página Web hay discordancias raras, como escasez de artículos científicos, con alguno -de entre los muy pocos- de apenas 6 páginas y otro de ocho. Haga las cosas como se hace en el mercado actual: produzca en cantidad suficiente -!glose, glose, glose, no pare de glosar!- que obligue a comprar sin reparar en la calidad. No sé, ofértese en el estilo de "noches Palacio"
-Promuévase en los medios, ponga una pestaña de "retratos" y dé a entender que usted sabe "lo que es grande", por lo que no se detendrá en minucias de esfuerzo académico de largo aliento. Los verdaderos talentos de hoy triunfan en un santiamén.
-Compile, coordine, edite, haga su propia clientela y muéstrelo en sus "capítulos en libros". Usted puede ser algún día el Cartel Nueva Generación.  El "reconocido prestigio", la "pertinencia" (no impertinencias como las de uno, amigo, esas cuestan caro), etcétera, se miden en "redes", "influencias", "palancas", "contactos", "conectes", así que hágala de electricista de excelencia. ¿Ya? Quienes tienen privilegios le agradecerán que usted sea joven, visible, flexible, cambiante (perdón, dinámico y proactivo), así que lo tendrán en vitrina como a maniquí o en exhibición como en zoológico. A la gente se le facilita el trato con maniquíes, si es en la alta sociedad, y a más de un académico le gusta aventarle a su colega plátanos o cacahuates.
      Si se le hace poco, riéguela en grande: meta a toda su familia en el negocio, esposo, hermanos y suegros. Escriba por ejemplo un artículo citando a sus suegros; el dictaminador tendrá que doblegarse en algún momento por la manita de puerco, eso sí, de "reconocido prestigio". Ponga dedicatorias del estilo: "agradezco a La Realidad por haberme...", de tal modo que no se sepa si está agradeciendo al mundo real o a un poblado zapatista chiapaneco. Mientras convierte academia y política en negocio familiar, como si estuviera en una playa de Acapulco (y todo con la bendición de Palmira Jackson), preséntese con un laboratorio y un discurso anticorrupción. Muévase en los medios y permítaselo todo: ser caprichosa es signo de estatus, un coche de estatus se llama Caprice, así que dése un "capricho". Tuitee a su marido y haga que su marido la retuitee. "Retuiteaos los unos a los otros", de seguro está la frase en la Biblia. No olvide ostentarse a la vanguardia del cambio, de mostrarse joven, de sacar el árbol genealógico (por ejemplo, de su hermano en campaña), tres generaciones en lucha, lucha, lucha, no pares de glosar, de estar en todos los medios, hágase diputada y hágalo valer como parte de su curriculum, hágase felicitar en todas partes, empiece a brincar entre la academia y la política, sea chapulín. A los 40 y tantos, tengan, mis queridos amigos, el prestigio y los vicios de los capos de 60 y más.