Páginas: para información y análisis, se recomiendan los sitios Counterpunch-The 4th Media-Globares

jueves, 28 de julio de 2016

FRANCIA: CUANDO LA MUJER EMPIEZA A CANSAR

¿Qué es este circo que promueve candidaturas como la de Hillary Clinton en Estados Unidos mientras su marido "no se la va a acabar" y no es nadie?
    En el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo pasado, en Francia, país que va de tumbo en tumbo, algunos diputados y otras personalidades decidieron que el mejor homenaje a la mujer era pintarse los labios de rojo, así que promovieron la campaña "póngase lápiz labial rojo" (mettez du rouge). Se pintaron los labios de rojo y aparecieron así en público celebridades como Patrick Bruel y Patrick Poivre d'Arvor. El asunto del radicalismo de ciertas féminas ha llegado tan lejos que algunas personalidades francesas, como Eric Zemmour, periodista político, confesó hace poco tiempo que ante actitudes así "él no puede" (entiéndase como se debe entender). Seguramente que ahora el mejor homenaje a una fémina sea el de pintarse los labios de rojo. En cuanto a los diputados, unos siete, se presentaron así en televisión sin conciencia ninguna de estar haciendo el ridículo con su lápiz labial, puesto que la defensa de la mujer, para quien quiera asumirla, no puede consistir en "hacerse la mujer", de tal forma que #todas seamos mujeres.
      Animalitos de la Creación: Emmanuelle Frank (una mujer) escribió al poco tiempo en un portal francés: ¿no habría modo de dejarles a los hombres virilidad, ciertamente civilizada y tranquila, pero de todos modos virilidad? Tal vez el sueño de más de uno es que no, que como a William Clinton no le quede ninguna (virilidad: en la Convención Nacional Demócrata el ex presidente lució como un vencido payaso de rodeo) y que todo hombre quede agarrado de la culpa al grado de querer ser mujer. Así se llega a Mónica Clinton o a Bill Lewinski, mientras "la señora de la casa" la llena de niños y mascotas demócratas. Seguramente la doña deteste al hombre que no se deja quitar la autoridad, algo distinto del mando. El mandatario ruso Vladimir Putin, por ejemplo.