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miércoles, 29 de junio de 2016

BREXIT: LOS RICOS TAMBIEN ESTAN INDIGNADOS

Tenía que armarse desde luego el jaloneo en todos los sentidos. No ha desaparecido el riesgo de que Europa se convierta en la tierra de los pequeños lander mientras manda Alemania: la primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, amenazó con bloquear legislativamente la salida de la Unión Europea (UE) por parte del Reino Unido. Los jóvenes, en su mayoría partidarios de permanecer (el Remain), pusieron el grito en el cielo porque "unas generaciones más viejas decidieron su futuro", pero solo 36 % de quienes tienen entre 18 y 24 años fueron a votar. Quienes alegaron que era mejor salir de la UE por la inmigración y para mantener las pensiones dijeron al día siguiente, como lo hizo Nigel Farage (Partido de la Independencia del Reino Unido) que la inmigración seguramente seguirá, al igual que el recorte de pensiones.
         Casi no fue mencionado el hecho de que la UE impone actualmente a sus miembros políticas de austeridad más o menos brutales en nombre del "pacto de estabilidad y crecimiento" (mientras, por cierto, funcionarios y parlamentarios europeos llegan a ganar más que primeros ministros). Justamente el primer ministro británico David Cameron había anunciado, por lo menos hasta el 2020, "años de austeridad" para recortar el equivalente del 10 % del producto interno bruto, destruyendo el 20 % de los empleos públicos y millones más en el sector privado, además de dejar al abandono (como ya sucede) servicios vitales, a tal punto que hasta la madre de Cameron firmó un pedido para rescatar guarderías. ¿Fue el motivo del Brexit? No es tan seguro.
      El problema es que a la UE no la quieren ni en su casa: aunque las encuestas nunca son plenamente confiables, en Francia solo 38 % de la población es favorable a la UE, contra 69 % en 2004; en España, solo 47 %, contra 80 % en 2007. En Italia, 68 % de la población está en contra. En Grecia, solo 27 % es favorable a la UE. Si la Unión fuera democrática y considerara la opinión mayoritaria, medio mundo ya se habría largado, después de creerse que era Jauja.
      Vicenc Navarro ha exhibido en el portal de Rebelión algunos datos más: cuando se aprobó la Constitución Europea, 79 % de los trabajadores manuales, 67 % de los trabajadores de los servicios y 98 % de los trabajadores sindicalizados en Francia votaron en contra; 68 % de los trabajadores holandeses y 69 de los de Luxemburgo, en contra; hasta en Alemania, 68 % de los trabajadores manuales y 57 % en los servicios estaban en contra, aunque no hubo referéndum (72 % en contra en Dinamarca, 74 % en Suecia, en ambos casos para los trabajadores manuales). Si quieren, con tal de llenarse los bolsillos y llenar los de las grandes corporaciones, los euroburócratas (en realidad, tecnócratas) pueden seguir pasándose las mayorías por el Arco del Triunfo, al igual que a quienes con su trabajo contribuyen a sostener a Europa, y organizando el auténtico "terror de la indignación" a la menor discrepancia, como el voto por el Brexit.