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martes, 25 de octubre de 2016

CHINA: ¿REALMENTE UNA "REORIENTACION"?

Después de superar la deflación, si el proceso se consolida, China estaría por reorientar su economía, dejando de tener por motor al mercado exterior: se centraría ahora en el mercado interno. El ritmo de crecimiento de China se ha enlentecido.
       Que China se centre ahora en su mercado interno no quiere decir que vaya a concentrarse en un mercado nacional, ya que  "interno" y "nacional" no significan lo mismo. En efecto, se trataría ahora de aumentar el consumo -hay quienes hablan de crear una gran clase media-, pero esto sería una atracción para empresas transnacionales. De hecho, ya sucede así en bienes de lujo. Empresas como Bulgari, Swatch y Hermés, por ejemplo, se han salvado en buena medida gracias a las ventas en el mercado chino, que atrae desde automóviles hasta confección. En el año 2000, el número de ricos chinos era de 24 (con fortunas de unos 110 millones de euros); en 2010, había ascendido a mil 363...
       Junto con el consumo, China quiere privilegiar los servicios, dejando de ser -o siendo menos- o un país predominantemente industrial. Se trata también de una oportunidad para empresas extranjeras. Por lo pronto, el Estado puede subsidiar la infraestructura pública y algunos servicios (como educación y salud, para los cuales un chino promedio tiene que ahorrar bastante) y tomar eventualmente medidas como reducir los impuestos para el consumidor y aumentarlos para las empresas locales, y desarrollar el crédito al consumo: lo que no queda claro es si el beneficio de este eventual boom será para compañías chinas, favoreciendo un mercado realmente nacional, o para empresas transnacionales y como nueva válvula de escape para la sobreacumulación y sobreproducción internacionales (China absorbe el 10 % de las exportaciones mundiales). Prueba de que no forzosamente se beneficiarán empresas chinas está en la deslocalización de éstas hacia países con mano de obra todavía más barata, como Vietnam, por ejemplo. Esta nueva deslocalización puede seguir presionando el salario de los trabajadores chinos hacia un nivel bastante bajo.
       Con la integración de la moneda china, el yuan, a la canasta de divisas del Fondo Monetario Internacional (FMI) se espera tal vez entre otras cosas liberar los controles a los movimientos de capitales en China, dándole mayor fuerza al sector financiero extranjero. Así las cosas, China se reconvertiría a un país consumista y atractivo para la finanza, con los riesgos de todos los países que se han lanzado por este camino dependiendo del exterior.
       Es probable que algunas presiones estadounidenses sobre China -en especial en el Mar del Sur de China, no lejos del estrecho de Malacca, lugar de tránsito marítimo clave, en especial de energéticos provenientes de Oriente Medio- busquen obligar a China a seguir en variantes de modelos económicos que favorezcan ante todo al capital transnacional. El escudo antimisiles sudcoreano ha sido ideado por su parte para "disuadir" a China, pero también a Rusia, por lo que ha sido este país el que ha expresado su mayor preocupación por la decisión mancomunada de Seúl -capital de Sudcorea- y Washington.
       El enlentecimiento chino y la deflación en los mercados internacionales de materias primas ha tenido un impacto negativo en América Latina, y Estados Unidos aprovecha para recuperar terreno (en el Cono Sur, por ejemplo), aunque aún queda por ver qué permanecerá de una importante presencia china en países como Bolivia y Ecuador.